Grupo Hafesa-UCAM | Liga Femenina 2 La desconexión más inoportuna

  • Un Raca sin ideas desaprovecha ante un rival directo la ocasión de dejar la permanencia casi lista para sentencia

El Raca no dio la cara en un Paquillo Fernández casi lleno. El Raca no dio la cara en un Paquillo Fernández casi lleno.

El Raca no dio la cara en un Paquillo Fernández casi lleno. / Estefanía Rodríguez (Granada)

Si el Grupo Hafesa no pierde la categoría es porque hay equipos peores. Al menos, por lo visto ayer en un partido en el que las granadinas en ningún momento dieron la impresión de estar jugándose ante un rival directo la posibilidad de dejar la permanencia casi vista para sentencia.

Las de Quique Gutiérrez no compitieron ante el UCAM, que además se llevó el basket average. Menos mal que no era un choque a vida o muerte. Quedan tres jornadas y las matemáticas aún pueden actuar en contra de la lógica. De momento, el Raca no se ha ganado el derecho a vivir el final de la liga con relativa tranquilidad.

Las granadinas no tuvieron ninguna opción ante las de Alcantarilla. Las visitantes sí salieron a la cancha conscientes de lo que se jugaban y prácticamente sentenciaron el choque en un demoledor primer cuarto. Las locales estuvieron mal en defensa, peor en ataque y sin ideas en el juego. Y así es imposible.

Desastroso inicio

Desde más allá de la línea de 6,75 las murcianas pusieron diferencias a las primeras de cambio (1-8, 2’) ante las granadinas, que no salieron a la pista sin la concentración debida. Y cuando cogieron un poco de ritmo las visitantes ya jugaban con comodidad.

Las granadinas apenas amenazaron en la 'pintura' visitante Las granadinas apenas amenazaron en la 'pintura' visitante

Las granadinas apenas amenazaron en la 'pintura' visitante / P. Q. (Granada)

A los seis minutos Gutiérrez tuvo que parar el partido al ver que las suyas atacaban con escaso criterio y defendían sin intensidad (7-17). Las indicaciones no sirvieron de nada, pues las colegialas siguieron deambulando, tanto que durante lo que restaba de primer cuarto se negaron a relacionarse con el aro rival: 7-21.

La enésima pérdida de balón en ataque fue la manera de iniciar el segundo acto. Sólo las apariciones de Sydnor hacían que se moviera el marcador de las locales, que en ataque se dedicaron a estamparse una y otra vez contra su propia impotencia.

Poco a poco y sin alardes las visitantes fueron poniendo el marcador cada vez más imposible (11-27, 15’). Hasta cuatro minutos pasaron hasta que un balón de Rebe Rodríguez limpió las telarañas que amenazaban con instalarse en la canasta murciana. Al descanso nada invitaba al optimismo: 17-35.

Más de lo mismo

La canasta de Sydnor, la única que daba señales de vida de vez en cuando, con la que se reanudó el choque fue un espejismo. El paso por los vestuarios no sirvió para hacer acopio de un mínimo de ideas para intentar dar un giro a la dinámica perdedora.

A los tres minutos y medio el parcial era de 4-8 (21-43). Ya nada invitaba a pensar en algo positivo. Los ataques locales, casi todos al lío, a lo más que aspiraban era a que el balón al menos tocara el aro.

En la pista contraria, el UCAM sabía que era cuestión de que transcurrieran los minutos. Como habían alcanzado una ventaja de 20 puntos sobre un equipo que apenas había sobrepasado la veintena las cuentas salían por sí solas. Así, con un ligero intercambio de canastas se llegó al a conclusión de otro cuarto infumable de las de Gutiérrez: 27-46.

Para olvidar

Con un marcador que era una auténtica losa comenzó un cuarto que había que cumplimentar porque así lo establece la ‘burocracia baloncestera’.

Las granadinas estuvieron nefastas en el tiro exterior con 0/18 en triples

La cuestión se redujo a maquillar el marcador en la medida de lo posible y que el paupérrimo encuentro de las locales terminara cuanto antes para pensar en lo poco que resta de temporada. Y quizá, dado el juego mostrado por el Grupo Hafesa, en pensar en lo que harán o dejarán de hacer otros equipos.

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