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La diversión de un voraz campeón

  • El Real Madrid de Lopetegui deleita al Bernabéu con una gran exhibición ante la Roma

Gareth Bale arma su pierna izquierda para disparar a puerta en presencia de Manolas. Gareth Bale arma su pierna izquierda para disparar a puerta en presencia de Manolas.

Gareth Bale arma su pierna izquierda para disparar a puerta en presencia de Manolas. / Rodrigo Jiménez / efe

El Real Madrid arrancó la defensa de su título de Liga de Campeones con una exhibición ante la Roma en el Santiago Bernabéu, donde venció con goles de Isco, Gareth Bale y Mariano. Los tres decidieron un choque que sólo tuvo un dueño, un equipo al que parece que le sobra el hambre en Europa a pesar de haber ganado las tres últimas Champions.

Los cerca de 80.000 espectadores acabaron rendidos ante el equipo de Julen Lopetegui, que se colocó líder del Grupo G. Más atrás quedaron el Viktoria Plzen y el CSKA de Moscú, que consiguió un agónico empate 2-2 en República Checa después de remontar dos goles de desventaja.

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Fue un inicio prácticamente perfecto para el Real Madrid, que persigue este año un reto que se antoja cercano a lo imposible: busca ser el primer equipo que gana cuatro Copas de Europa consecutivas desde la década de los 50.

Lopetegui demostró personalidad en su debut en Champions y sentó a Courtois para dar entrada a Keylor Navas, el portero titular las tres últimas temporadas. Además, dejó en el banquillo a Marco Asensio y metió a Isco, que fue suplente el fin de semana en la Liga.

No le pudo salir mejor la decisión, porque el medio centro español fue el encargado de abrir el marcador tras una primera mitad en la que el vigente campeón se mostró en todo su esplendor. Ágil y decidido, lo único que le faltó fue puntería. Sólo así se explica que el resultado al descanso fuera de 1-0 habiendo disparado 17 veces.

Pronto quedó claro que la Roma le entregaría la pelota al Real Madrid para esperar agazapada un contraataque. El conjunto italiano alcanzó las semifinales la temporada pasada tras levantar un 4-1 al Barcelona en cuartos y se presentó en el Bernabéu con un equipo algo debilitado. Ya no están el meta Allison ni los medios Nainggolan o Strootman y en la Serie A arrancó con apenas una victoria en cuatro jornadas.

Al Real Madrid, que venía de empatar el fin de semana ante el Athletic, no le costó nada agarrar las riendas del partido con Kroos y Modric al volante.

Bale avisó en el minuto 4 con un potente zurdazo que se fue lamiendo el palo y poco después fue Isco el que probó a Robin Olsen. Tuvo trabajo el sueco en su primera noche europea con la Roma. Sergio Ramos de cabeza, Kroos desde fuera del área, Dani Carvajal casi en el área pequeña, Isco otra vez y Ramos de nuevo con la cabeza. Da igual ser defensa, centrocampista o delantero, este Real Madrid llega en tromba al área rival. El Bernabéu, encantado, aplaudía las constantes llegadas. Pero el gol no aparecía.

Y cuando el 0-0 parecía ya enfilar el túnel de vestuarios, Isco fue derribado por De Rossi en el borde del área. En el Real Madrid de los últimos años esas faltas tenían dueño, Cristiano Ronaldo. Posiblemente Isco no habría osado ni a pedir el lanzamiento. Casualidades del destino, Isco superó ayer la barrera con maestría para adelantar al Real Madrid poco después de que Cristiano Ronaldo fuera expulsado en su debut en Champions con la Juventus.

La Roma ni siquiera había intimidado a Navas, pero el costarricense le demostró a Lopetegui en el arranque de la segunda mitad que sigue muy en forma pese a la suplencia de las últimas jornadas.

Una parada a mano cambiada ante Cengiz Under y otra gran salida en el área pequeña evitaron el empate justo antes de que Modric y Bale fabricaran el 2-0. El croata lanzó un pase al hueco y el galés galopó a campo abierto, se acomodó la pelota y la cruzó para que entrara pegada al palo largo.

La Roma se apagó después y el Real Madrid se lanzó en busca de más goles. El destino sólo quiso que llegara uno más. Fue obra de Mariano, que salió en el minuto 73 para disputar sus primeros minutos tras su regreso al Madrid. El delantero aprovechó ese último cuarto de hora y deleitó con su esfuerzo, coronado con un golazo desde fuera del área.

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