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El equipo se desangra por atrás

  • El plantel de Alcaraz ha recibido en los tres últimos partidos ocho goles, los mismos que en las ocho primeras jornadas, y doce en sus cinco compromisos ligueros más recientes

El problema está atrás, hay pocas dudas. Es cierto que el Granada es uno de los peores ataques de Primera, aunque lo que está haciendo sufrir al equipo en los últimos partidos es su inseguridad defensiva. El plantel cumplía en la Liga porque apenas encajaba goles y aprovechaba al máximo los pocos que marcaba; ahora se hunde porque recibe muchos, lo que convierte en inútiles los que anota. Los de Alcaraz se desangran por la zaga y deben poner remedio cuanto antes a una hemorragia que amenaza con voltear lo que hasta ahora estaba siendo una buena temporada, que hace temblar la salud de un bloque que ha pasado de ser férreo y seguro a convertirse en dubitativo y permeable.

Ahí están los datos. Los rojiblancos han recibido en los tres últimos partidos disputados ocho goles, cifra inimaginable para un equipo de Alcaraz. La fragilidad del bloque cuando de defender se trata ha hecho añicos su pizarra.

Dos el Alcorcón, tres la Real Sociedad y tres el pasado sábado el Almería. Ocho goles en los tres últimos partidos disputados entre Liga y Copa, los mismos que había recibido el Granada en las ocho primeras jornadas del campeonato doméstico. A favor, solo uno. El de Piti contra los realistas que sirvió de poco.

Los números son igual de malos si nos remontamos en el tiempo hasta los cinco últimos encuentros de Liga. El Granada logró dejar su marco a cero en Vallecas, donde ganó por 0-2, pero cayó por 4-0 ante el Barcelona en el Nou Camp y por 1-2 frente al Sevilla, con lo que acumula doce tantos recibidos, una media superior a los dos por choque.

También resulta curioso que el cuadro rojiblanco haya sido capaz de ganar cinco partidos fuera de casa esta campaña, los cuatro de Liga y el de Copa en Alcorcón, y solo haya perdido tres de los diez disputados, pero cayendo por goleada en esos tres: 3-0 ante el Villarreal y los más recientes 4-0 ante el Barcelona y 3-0 de Almería. Pierde poco, mas cuando pierde, pierde bien.

La culpa de estos males defensivos que agravan la situación del equipo no parece estar en uno o varios jugadores determinados, ya que en esos últimos encuentros de los que hablamos ha habido multitud de movimientos atrás.

Karnezis y Roberto han tenido su oportunidad en la meta, Nyom y Angulo han alternado titularidades con suplencias, Foulquier ha jugado en derecha e izquierda, los centrales Mainz, Diakhaté y Murillo han salido y entrado del equipo... hasta Iturra jugó muchos minutos en Almería como central.

Sea con la llegada de refuerzos o con la evolución de los que están, el Granada debe mejorar atrás, tarea no solo de los defensas sino de todo el equipo, si quiere volver a la buena senda. Qué mejor ocasión para hacerlo que los dos próximos partidos en casa ante Valladolid y Osasuna.

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