Covirán Granada-Breogán | Crónica y resultado

La ACB se le escapa al Covirán Granada

  • El conjunto de Pablo Pin cae de manera contundente y merecida en el Palacio de Deportes y seguirá un año más en la LEB Oro

  • Los rojinegros fueron inferiores a Breogán, que regresa así a la máxima categoría

Lluís Costa y Bamba Fall, desconsolados, en el banquillo del Covirán.

Lluís Costa y Bamba Fall, desconsolados, en el banquillo del Covirán. / Antonio L. Juárez / PHOTOGRAPHERSSPORTS

El Covirán Granada tendrá que esperar para jugar en ACB. Los de Pablo Pin cayeron con justicia ante el Breogán (57-83), que remontó la serie y vuelve así, dos temporadas después, a la máxima categoría. Los rojinegros pagaron su pésimo primer cuarto, sin ideas y a merced de su rival, lo que le obligó a ir a remolque durante el resto del duelo. La escasa aportación de los jugadores más determinantes marcó una cita que ilusionó a la afición granadina, que se las prometía muy felices pero que vio como, desde el inicio, el choque se torció.

La tensión con la que se vivió el duelo desde el primer minuto se palpó en un arranque de los locales en el que la precipitación fue la tónica. Tres pérdidas de balón en menos de dos minutos, que fue aprovechado por Breogán para arrancar con un 3-13, provocó que muy pronto Pablo Pin parara el choque. Ahonen se encargó, con tres triples sin fallo, de lanzar a su equipo llevando los nervios a la grada del Palacio de Deportes.

Terrible inicio

Con Sollazzo enchufado y Bropleh bien vigilado, a Diego Epifanio le salió el plan inicial a la perfección. La efectividad desde más allá de 6,75 de los gallegos hizo que fueran 16 los puntos de ventaja en un pispás (3-19). Un 5 de 6 en triples fruto de su buena circulación de balón ante un Covirán dormido y sin ideas. El técnico nazarí trató de buscar soluciones en los cambios, optando por jugar con los dos bases en busca de mayor control. Pero ni por esas. No había manera. Incluso salió Gatell con el objetivo de aportar esa intensidad defensiva que faltaba. Y algo se mejoró.

Un triple de Manu Rodríguez y dos puntos de Gatell levantaron al Palacio, pero se habían disputado ocho minutos y el electrónico reflejaba un preocupante 8-23. Los celestes, mucho más tranquilos con el marcador a favor, tuvieron mucha paciencia en ataque, moviendo muy bien el balón y alternando su juego, lo que les llevó a terminar el primer cuarto nada menos que con 29 puntos anotados. Una cifra que obligaba a los de Pin a tener que hacer tres cuartos casi perfectos. Si en Lugo la rémora fueron los rebotes ofensivos, esta vez fueron las numerosas pérdidas. Nada menos que seis en diez minutos, lo que explicó que la renta fuera de 17 puntos (12-29).

Pese al mal partido de su equipo, la afición nazarí estuvo a la altura en todo momento

La única solución era defender y tener mayor concentración para reducir la sangría de pérdidas. No había otra, y que Bropleh recibiera en ventaja. Se le vio desesperado ante la vigilancia a la que fue sometido. Un recurso necesario si se quería comenzar la remontada. Se llegó a estar por debajo 21 puntos. Hasta Lluís Costa falló dos tiros libres, algo inaudito. Ademas, faltaba la anotación de los hombres más importantes como Costa, Bropleh y Fall, que poco a poco fue llegando pero a cuentagotas, para ir bajando la ventaja.

Christian Díaz y Gonzalo Bressan, con lágrimas en los ojos en el banquillo nazarí. Christian Díaz y Gonzalo Bressan, con lágrimas en los ojos en el banquillo nazarí.

Christian Díaz y Gonzalo Bressan, con lágrimas en los ojos en el banquillo nazarí. / Antonio L. Juárez / PHOTOGRAPHERSSPORTS

La desesperación nazarí se reflejó en la falta antideportiva cometida por el capitán Alejandro Bortolussi sobre Sollazzo y su posterior enfrentamiento cara a cara con el alero italo-norteamericano. El banquillo granadino era un poema. El lenguaje corporal de los jugadores y cuerpo técnico era de un equipo derrotado y sin soluciones tras ver que, por mucho que se esforzaban, al descanso eran 21 los puntos que había que remontar (29-49). La mayor gesta de la temporada. Y eso que Larsen no había aparecido.

Un 0-14 tras el descanso

Pero el pívot danés, que no ha hecho precisamente la mejor serie, surgió tras el descanso con seis puntos consecutivos y llevar a 26 la diferencia en el electrónico. Esa experiencia de la que tanto se ha hablado de la plantilla nazarí no apareció en ningún momento y tras un parcial de 0-8 (que llegó a ser de 0-14), Pin se vio obligado a pedir tiempo muerto sin apenas haber transcurrido dos minutos de la reanudación. En el duelo más importante del curso se perdía con rotundidad. Pese a ir cayendo por 30 puntos, la afición respondió a la petición de Bropleh y aplaudió a sus jugadores. Se asumió así en el Palacio que no era el día y que el ascenso se escapaba pero se quiso reconocer el trabajo de toda una temporada.

Pin optó por darle minutos en la recta final a los menos habituales

La renta comenzó a avergonzar, llegando a doblar Breogán al Covirán, que tardó nada menos que 5:37 en anotar la primera canasta de la segunda parte, con un 30-63 que lo decía todo. Eso sí, no fue en juego sino desde la línea de tiros libres que fue la única forma de anotar hasta que a 2:20 del final del tercer parcial, Fall anotó un 2+1. ¡Por fin!

Lo mejor, la afición

Con 26 abajo, los últimos diez minutos sobraron. Agotados, hundidos y sin recursos, los minutos fueron pasando, la renta visitante aumentando y Pin optó por retirar de la cancha a sus jugadores más determinantes durante todo el curso...menos ayer. Costa, Murphy, Fall o Bropleh vieron la recta final desde el banquillo, quedando en pista los menos habituales como Andriassi, Bressan o Bortolussi. La ACB se escapó. Aunque quien sabe si la mayor decepción hubiera llegado más tarde en caso de no poder afrontar los requisitos que exige la máxima categoría del baloncesto nacional. Habrá más oportunidades. La afición de Granada lo merece. Y lo demostró cantando la canción que nació hace casi nueve años mientras en el banquillo visitante se celebró el ascenso.

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