Granada CF - Barcelona

Las ganas no bastan (1-3)

  • El Granada sucumbe ante un Barça superior que, además, aprovecha los errores de los locales.

Por muchas ganas que se tenga no se puede doblegar a un rival muy superior si no hay armas con las que 'herir' al rival. La inmensa diferencia que hay entre el Granada y el Barcelona fue, además, manifiesta sobre el césped. Tanto que a los de Luis Enrique les bastó jugar al ralentí para doblegar a una escuadra rojiblanca que, eso sí, nunca se escondió y lo dio todo para intentar la hazaña. No sólo no pudo ser, sino que ni siquiera hubo opción. 

El Barça sesteó lo justo y necesario. El ritmo fue siempre el suyo y controló perfectamente los conatos del Granada por subírsele a las barbas en algunos momentos del choque. Por su parte, el equipo de Abel cayó con dignidad, aunque pagó sus errores y volvió a mostrar que sin gol no se va mucho más allá de algún empate de vez en cuando. El que marcó ayer, otra vez de penalti. 

Mientras Abel formó un once de salida con lo mejor que tenía a su disposición, Luis Enrique hizo cambios, con Xavi como director de orquesta, pero sin tocar a su tridente suramericano. Por tanto, en la vanguardia azulgrana, ninguna concesión hacia los locales. 

Comenzó el Granada sin ningún rubor por pisar el campo visitante. Precisamente, en esa zona se tuvo que parar el partido al poco de empezar tras un choque entre Alves y Javi Márquez que le costó la amarilla al rojiblanco. Los culés, por su parte, a cocinar el partido a fuego lento. Con muchos minutos por delante, el Barça empezó a mostrar su intención de generar peligro por las bandas. Neymar empezó a hacer sudar a Nyom, mientras que por la otra amenazaba la presencia de un tal Messi. Aún así, la movilidad de las piezas azulgrana, la rapidez en el movimiento del balón y la capacidad de enviarlo a cualquier lugar del campo en cualquier momento es algo contra lo que ha de luchar el rival de turno. 

Tras unos primeros intentos de los visitantes de mirar la puerta de Oier, el Granada se vio obligado a dar pequeños pasitos hacia atrás. El arma del contraataque se pudo poner sobre el tapete en el 18', pero el asistente decretó un fuera de juego que no lo fue y cortó por lo sano lo que pudo haber sido una buena ocasión de Córdoba. Atrás, los rojiblancos hilaron fino en un par de acciones consecutivas para dejar en situación antirreglamentaria a los delanteros visitantes. 

El primer tiro entre los tres palos tuvo el color barcelonista. Luis Suárez se recreó por la izquierda para ponérsela a Xavi en el borde del área. El chut del mejor centrocampista español de todos los tiempos obligó a Oier a intervenir para enviar el balón a córner. 

Lo que sí está claro es que no se puede cometer un error ante un equipo de la calidad del Barça. Y el primero se pagó caro. En un balón en profundidad y ante las dudas de Oier en su amago de salir, Luis Suárez cruzó el balón en exceso. Cala, en su intento por despejar, dejó el esférico muerto a escasos metros de la portería. Rakitic aprovechó el regalo. 

Intentó reaccionar el Granada inmediatamente y a punto estuvo de igualar la contienda dos minutos después. Robert envió a las nubes un remate desde dentro de una poblada área barcelonista. También pudo llegar el segundo de los de Luis Enrique en el primer chut de Messi. En una transición de libro, Rakitic centró desde la derecha para que el argentino se colocara el balón con un pie y disparara con el otro en décimas de segundo. El esférico rozó el travesaño. 

Tras unos minutos de control vístante, el Granada apretó en el tramo final del primer periodo. Se pidió un penalti sobre Lass (37'), pero el granadinista se tiró ante Alves. Cinco minutos después, la mejor ocasión de los rojiblancos. En una buena y trenzada jugada de ataque, Lass le dejó el balón dulce a Javi Márquez que, según le vino, soltó un chut seco y raso que iba con dirección a la red pegado al poste. Se cantaba el gol cuando Bravo sacó una mano prodigiosa para que su portería siguiera inmaculada. Y justo antes del intermedio, Oier se echó encima de Messi para evitar el tanto culé. 

El choque se reanudó revolucionado. En apenas siete minutos pasó de todo. Primero Bravo tuvo que esforzarse para evitar que el balón le llegara franco a Córdoba. Luego Suárez sacó los colores a Foulquier para, tras una pared con Rakitic, marcar el segundo de los suyos con el que parecía sentenciar el partido para los de Luis Enrique. Pero tres minutos después Lass dejó en evidencia a Bartra, que entró al trapo y cometió penalti. Fran Rico lo transformó con maestría. El Granada se negó a irse del partido. 

Pasados estos frenéticos minutos, el partido se asentó, con los dos equipos siempre mirando hacia la meta contraria. En este sentido, un Granada poco timorato y con sus líneas adelantadas siguió plantando cara a su invitado en todos los lugares del campo, aunque, como siempre, adoleciendo de falta de remate con el que por lo menos llevarse un "¡uy!" a la boca. 

Pero la valentía rojiblanca fue castigada en otra jugada aislada. Nuevamente Rakitic metió un balón entre líneas para que un veloz Luis Suárez superara a Oier y regalase el gol a un Messi que marcó en un ajustadísimo y casi imperceptible fuera de juego. 

Con el tercero del Barcelona murió el partido. El Granada había dado la cara hasta entonces, aunque en ningún momento sin dar la impresión de poder llegar a más. El último cuarto de hora transcurrió con más pena que gloria. Sólo hay que resaltar que Oier aguantó bien ante Messi para evitar que la derrota tuviera el calificativo de goleada. 

La lógica, por tanto se hizo valer. Casi nadie contaba con sumar ante un poderoso Barcelona. El margen para los errores, por tanto, se sigue reduciendo. Toca ya pensar en el Málaga, al que hay que ganar para no pensar en tirar la toalla.

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