Deportes

Granada se corona como la ciudad del ciclismo

  • El pelotón recoge el calor de la afición en las ascensiones y en la línea de meta de la capital.

Paso del pelotón por el Alto del Purche. Paso del pelotón por el Alto del Purche.

Paso del pelotón por el Alto del Purche. / Photographers Sport

Como capital del deporte, Granada acogió ayer una gran jornada de ciclismo desde el inicio de la etapa de la Vuelta a Andalucía en Armilla hasta su final en el Paseo de la Bomba de la capital. Los aficionados arroparon a los más de 150 corredores que desde las 12:30 se pasearon por las calles de la localidad metropolitana, previo paso por el control de firmas y presentación en el escenario habilitado por la organización.

Como siempre, los ciclistas más arropados fueron los más conocidos, nacionales e internacionales, entre ellos Luis León Sánchez, Carlos Verona o Tim Wellens, quien llegó a Armilla como líder de la general, pero acabó la jornada derrotado tras ceder en la última ascensión hasta Hazallanas.

Precisamente las cunetas de los dos principales puertos de la etapa fueron los que mayor cantidad de público registraron. Los últimos cuatro kilómetros de la subida a el Purche fueron un constante reguero de gente en las cunetas, con el único fin de animar a los ciclistas y lograr el premio de llevarse un bidón de agua de sus ídolos, aunque fueran por un día. En la segunda subida, la de Hazallanas, de mayor envergadura, distancia y altura, los corredores y aficionados incluso se encontraron con nieve en las zonas de mayor humedad dadas las alturas de año en la que nos encontramos, aunque para la mayoría de los que corrían sobre la bici dichas zonas son muy conocidas en períodos de concentraciones y pretemporadas.

El disfrute se pudo contemplar desde temprana hora, ya que los aficionados se había pertrechado con todo tipo de utensilios para esperar a la carrera. Mesas, sillas, tortillas, bocadillos y el enser más importante para conocer cómo discurría la etapa: Twitter, como única forma de conocer vencedores y vencidos temporales.

El chorreo de ciclistas fue constante desde el alto de Monachil, cuando la carrera se rompió por completo. Pero eso fue algo que a los aficionados no les importó. Con alguna petición de ‘ayudas’ por parte de los deportistas más rezagados ante la extrema dureza de la zona de las canteras del Purche, muchos de los seguidores corrieron, una vez abierta la carretera nuevamente, para llegar a ver el final de etapa en el Paseo de la Bomba.

Porque mientras el pelotón descendió y volvió a ascender al segundo puerto –vía Güéjar Sierra–, los aficionados granadinos cogieron sitio en la meta, siguiendo el desenlace con la espectacular narración del periodista Juan Mari Guajardo, la voz del ciclismo nacional en casi cualquier prueba profesional que se precie.

Una vez finalizada la etapa y entregados los premios a los mejores de la jornada, como el entregado por Granada Hoy al corredor del Astana Ion Izagirre. Desde ahí, nuevo y último disfrute de la afición: conseguir ver de cerca nuevamente a los corredores en el parking móvil creado por los distintos equipos en el paseo. Con mayores o menores lujos, los equipos desplegaron todas sus comodidades para ofrecerlas a sus ciclistas y a los aficionados que se pasaron a disfrutar del espectáculo. De ahí que Granada sea la ciudad del ciclismo.

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