Deportes

Esto es el mundo al revés

  • El Barça dispara 26 veces y llega en 61 ocasiones al área pero no marca, mientras que el Granada necesita cinco tiros para meter un gol y ganar

Los pájaros disparan a las escopetas. Quien a simple vista vea los números sin saber el resultado del partido, aunque siendo el Barça ya se ocupan los merengues de que todo el mundo está enterado, pensaría en una goleada blaugrana. Nada más lejos de la realidad, los 26 disparos de los del Tata Martino y las 61 llegadas al área fueron en vano, mientras que el Granada se valió de uno de sus cinco tiros para que Brahimi metiera un gol y llevarse tres puntos que saben a gloria bendita. Mención aparte merece Orestis Karnezis, que estuvo providencial con once intervenciones, de las que cinco bien valen una internacionalidad con Grecia.

El portero rojiblanco se convirtió en el héroe de la noche, toda vez que Brahimi había cumplido con la primera parte del plan. Todo lo que contrario que Pinto, que no tuvo su noche, aunque interviniera en tres ocasiones. Ayer fue un encuentro que sirve para demostrar lo complicado que es ser portero de un equipo grande. Te llegan pocas veces, en este caso el Granada se acercó diez veces al área rival y remató cinco veces, cuatro de ellas entre los tres palo. No obstante, uno de los tiros fue salvado por un defensa casi en la línea de gol.

Tampoco le sirvieron de nada a los culés los saques de esquina. El Barça creo muy poco peligro en los trece córneres, la mayoría de ellos en la segunda mitad (9). La manía de abusar del 'gilicórner' tuvo poco efectividad de los blaugranas. Al Granada le sobró y le bastó con botar un balón desde la esquina en la primera mitad.

Y es que el balón parado tuvo poca incidencia en el choque. Salvo una falta bien lanzada por Messi a la que Orestis Karnezis respondió con una parada antológica, el conjunto azulgrana sacó provecho de la estrategia. Probablemente porque fue un partido muy limpio en el que los de Alcaraz se emplearon con nobleza y solamente cometieron nueve faltas, algo poco común ante estos equipos. De hecho, el Barça vio las tres únicas tarjetas amarillas que mostró el árbitro vasco Delgado Ferreiro en todo el encuentro.

No fue un partido difícil para el colegiado ni para sus asistentes. Pitar catorce faltas en total, advertir a Neymar en sus encontronazos con Iturra o Nyom y señalar tres fueras de juego, dos visitantes y uno local, todos ellos acertados, fue el trabajo del trío arbitral.

Hay dos aspectos que definen el partido de ayer, la posesión y las llegadas al área. El Barça, fiel a su estilo, meneó el balón para un 86 por ciento de posesión de récord por un 14 de los rojiblancos. Lo que viene a ser mucho ruido y pocas nueces. Otro aspecto a estudiar por los blaugranas es que se empeñen en jugar a los centros al área ( 61 llegadas) sin un delantero centro nato. Esto dice dos cosas: un estilo que se desmorona y un partido bien estudiado y trabajado por Lucas Alcaraz y sus hombres.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios