Isabel Fernández. Jugadora del equipo nacional júnior

"Tras el oro europeo pienso en unos Juegos Olímpicos "

  • Cambió su Granada natal por Madrid en plena adolescencia y ahora empieza a recoger el premio a ese sacrificio: el primer oro por equipos para España en una gran competición internacional de bádminton.

Constante y regular. Así se define Isabel Fernández (Granada, 10 noviembre de 1996), una joven que a sus 18 años recién cumplidos ya forma parte de la historia del bádminton español. A finales de marzo se convirtió en campeona de Europa júnior por equipos tras vencer en la final a Inglaterra por 3-2. La dupla formada por Isabel Fernández y Clara Azurmendi jugó (y ganó) el partido decisivo del campeonato después de que España llegara a este con empate a dos tras los individuales y los dobles mixto y masculino. Demasiado joven para contar que es campeona de Andalucía sub 11 y sub 13, o lo suficientemente grande para serlo de España sub 19, Fernández lleva consigo sus raíces. Reside actualmente en Madrid y aunque asegura que no le importaría que la capital fuese un poco más pequeña, lo que parece quedarle pequeño es todo lo conseguido.

-Para quien no la conozca, ¿quién es Isabel Fernández?

-Es difícil describirme. Soy una persona constante y regular. Luchadora, que no deja caer un volante... Con garra, con ambición, con fuerza y con ganas de superarse a sí misma.

-Con apenas 18 años, ¿se siente parte de la historia del bádminton español?

-Después de remontar en las semifinales contra Dinamarca, que lo veíamos imposible, algo de la historia del bádminton español he conseguido.

-¿Qué se le pasó a por la cabeza en el momento de ser consciente de que ha conseguido la primera medalla de oro para España por equipos?

-Mi reacción fue directamente tirarme al suelo porque no me lo creía. Aunque en la final tuve bastantes menos nervios, no me lo creía. Nuestro objetivo principal era pasar la fase de grupos y luchar contra Alemania. Llegar a una final, poder representar a tu país y subirte al podio con el oro en la mano... Se te pasa de todo por la cabeza.

-¿Sintió presión al jugar el partido decisivo del Europeo?

-No. Confío bastante en mi pareja de dobles (Clara Azurmendi) y sentí más nervios contra Dinamarca, porque íbamos 20-15 abajo en el marcador. Veía que se nos escapaba la final. Me encontraba física y mentalmente muy bien, así que no sentí presión en ningún momento.

-¿Pensó en algún momento que no podrían remontar?

-No, porque lo único que pensé en el segundo set fue que iríamos al tercero cuando se nos pusieron por delante, pero supimos hacerle frente. Fue bastante más holgada la final que la semifinal.

-¿Qué momento se le ha quedado grabado de la final contra la selección de Inglaterra?

-El momento en el que la contraria golpea el volante y se va fuera. Escuché a mi compañera gritar "fuera, fuera", me tiré al suelo y al levantarme fui corriendo a abrazarla. También vi a todo el equipo de España venir a celebrar el título.

-A nivel personal, ¿qué significa este oro?

-Fue una meta que me puse a principios de temporada y por lo que principalmente vine a Madrid hace tres años. Es muy satisfactorio haber subido al podio representando a tu país. Es un objetivo cumplido para mí.

-El bádminton no es uno de los deportes más populares. ¿Cómo empezó?

-Cuando tenía 5 años porque mi primo también jugaba al bádminton. Yo hacía actividades extraescolares como la mayoría de los niños a esa edad. Mi tío decidió llevarme al pabellón y fui enganchándome poco a poco. Al principio iba a entrenar una vez a la semana, pero vi que era un deporte peculiar. Tenía que elegir entre kárate o bádminton y me decidí por este último.

-¿Por qué apostó por él?

-Sinceramente, no sé como responder esta pregunta. Supongo que mis padres y mi entrenador vieron que tenía talento. Fui ganando en las categorías superiores en los provinciales. Gané dos veces el título de campeona de Andalucía cuando era sub 11 y sub 13.

-¿Y por qué se fue a Madrid?

-Decidí echar una beca y me la aceptaron. Tenía dos caminos: o venir a Madrid, o para mí el bádminton en Granada se acababa. Se deshizo mi club (CB Veleta) y se formó otro en la universidad, pero mis horarios no eran compatibles.

-¿Cómo le cambia la vida a alguien que con 14 años tiene que dejarlo todo para luchar por un sueño?

-El primer año fue muy difícil porque había que compaginar los entrenamientos, de seis a siete horas al día, con el instituto. Tenía que cambiarlo todo. Pasaba más tiempo fuera compitiendo que estudiando. No tenía a mis padres y a esa edad no tienes la madurez suficiente para tomar decisiones en ciertos momentos. Con el tiempo te das cuenta de la importancia de tus padres en el día a día, pero estar aquí te da cierta autoestima para querer mejorar también como persona.

-De Madrid a Granada y viceversa, pero no es el único desplazamiento que se ve obligada a realizar. ¿Cuánto tiempo pasa subida a un avión?

-No sabría decir exactamente, pero me paso alrededor de más de diez fines de semana fuera.

-¿Es algo negativo o le gusta?

-Me gusta, pero también tiene su parte negativa. Estoy terminando segundo de bachillerato y es difícil compaginarlo, pero cuando te gusta lo que haces viajar es bonito.

-¿Cuándo pensó en el bádminton como profesional?

-Lo decidí el año pasado porque no sabía si iba a seguir en Madrid. Con ayuda de mis padres seguí adelante porque es lo que realmente me gusta y creo que hay futuro en ello.

-¿Ha tenido algún referente?

- Mi referente a día de hoy se llama Carolina Marín. Tengo la suerte de entrenar todos los días con ella. Tenemos muy buena relación y mi objetivo es tener la calidad de entrenamiento que tiene ella, la ambición, las ganas, superarse día a día...

-¿Qué supone para los que están empezando la irrupción mundial de Carolina Marín?

-Supone que el bádminton ya no se conozca como un deporte de playa. Ahora cuando la gente lo practica puede decir "quiero ser como Carolina". Ha supuesto una explosión en el bádminton que hace que la gente se interese por este deporte y que no conecten la televisión solamente para ver fútbol o baloncesto, sino también para vernos a nosotros jugar.

-¿En qué cree que se parecen?

-Supongo que en la ambición y en las ganas de superarme a mí misma. Me considero una persona con bastante carácter y a ella tampoco le falta.

-¿Siente que forma parte del boom del bádminton español?

-A día de hoy, después de conseguir el oro europeo, sí me considero parte de ese boom. Aquí trabajamos todos los días codo con codo y entre todos aportamos un granito de arena.

-¿Cree que está infravalorado el bádminton en España?

-Creo que antes sí estaba infravalorado, pero ahora, gracias a Carolina y a que todos estamos aportando un granito de arena, hay más auge. La gente quiere ir a practicarlo y verlo por televisión.

-¿Le ve futuro al bádminton?

-Sinceramente, sí. Igual que antes no se lo veía, ahora veo que en un período de tiempo medianamente largo podría ser uno de los deportes referente en España.

-¿Cuál es el momento más especial que recuerda en su corta carrera deportiva?

-Cuando gané el Internacional de España júnior el año pasado porque llevaba unos meses bastante complicados. Tengo la suerte de que mi madre es psicóloga y me ayudó porque yo no me veía con fuerzas de afrontar ese campeonato. Poco a poco fui superándolo y me llevé la medalla a casa.

-Por contra, ¿cuál ha sido el más duro?

-El Campeonato de España sub 17. Me esperaba ganar medalla y caí en octavos. Fue un palo bastante duro para mí.

-¿En algún momento ha querido abandonar?

-Me entran ganas de tirar la toalla más a menudo de lo que parece. Son días muy duros en Madrid, pero sabes que si estás aquí es porque estás luchando por algo. Al fin y al cabo, rendirte no merece la pena.

-¿Cómo afronta el futuro?

-Ahora que tengo un oro me gustaría posicionarme bien en el ranking europeo y después en el mundial. Ir escalando posiciones para, quizás, llegar a unos Juegos Olímpicos en un futuro.

-¿Recibe algún tipo de apoyo económico?

-Estoy esperando subvenciones de la Junta de Andalucía. Ahora mismo tengo un patrocinador y cuento con material gratis, pero ningún apoyo institucional.

-¿Cómo se convive en la Residencia Blume?

-Bastante bien. Tenemos mucha libertad. Es un hotel de diez estrellas. Tenemos todo lo que queremos: spa, piscina, gente encantadora... No se puede pedir más.

-¿Qué es lo que más echa de menos de Granada?

-Agradecería que Madrid fuese un poco más pequeña. Echo de menos a mis amigos y mi familia.

-¿Qué le diría a todos los niños que quieren dedicarse al bádminton?

-Que aprovechen el tiempo, que solo pasa una vez. El tiempo vale oro y la recompensa llega.

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