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Otra salida frustrante

  • Palo Un Granada CF ramplón encaja su tercera derrota de los cuatro últimos partidos que ha jugado fuera de casa Pobre El equipo no respondió, estuvo desconcentrado atrás e inoperante en ataque

El Granada CF no responde fuera de casa y una vez más se fue con la cabeza gacha. Una frustración para los seguidores que lo acompañaron y comprobaron como el equipo se descompone a menudo cuando sale de Los Cármenes. El Lucena no tuvo que hacer nada especial para superarlo en todas sus líneas. Se apoyó en su fuerte sacrificio para suplir sus carencias y llevarse los tres puntos de forma merecida. Dejó el partido sentenciado en el inicio de la segunda parte, al estar mucho más metido.

Algo tendrá que cambiar en los rojiblancos si quieren optar al primer puesto y después al ascenso de categoría. Si se tuviera que jugarse en estos momentos dar ese salto, pocas garantías habría de conseguir el objetivo. No supo a qué jugaba el equipo ante un rival de perfil medio y al que nunca debió dejar que se le subiera a las barbas con tanta facilidad. Fue a verlas venir y eso nunca debe hacerlo si pretende aspirar a lo máximo. Se mostró blando en defensa e inoperante en ataque. Con esas características en el juego resulta lógico que se produzca la debacle. Su rival aprovechó ese desconcierto para hincarle el diente y destrozarlo por completo. De esa forma no se puede jugar fuera de casa, porque las consecuencias la mayoría de las veces resultarán fatales. Se echó en falta una mayor garra, capacidad de sacrificio, solidaridad, concentración y otros aspectos que deben estar siempre presentes para que el oponente no te sobrepase cuando no dispone de más calidad que la tuya.

Son ya tres derrotas de las cuatro últimas salidas, lo que denota la cara amarga que ofrece el equipo de Tomé muchas de las veces que se aleja de Granada. Y eso que los jugadores encararon el encuentro sabiendo que el Melilla había ganado por la mañana al Sangonera, lo que les daba una mayor presión para salir a por todas. Sólo valía llevarse los tres puntos para que el conjunto norteafricano no abriera más brecha en la cabeza. Pero de nada sirvió ese aviso. Hubo desconcentración en momentos claves y se fue de Lucena con una derrota totalmente justa. No sería extraño que esta semana hubiera toque de atención, porque la imagen dejó mucho que desear.

Tomé apostó por una alineación que pocos esperaban. Había dicho los días anteriores que las condiciones del campo no tenía por qué hacer variar la forma habitual de jugar, y sin embargo, apostó por un experimento similar al que empleó en la primera vuelta en Écija. Optó por reforzar la línea medular. Kitoko y Álvaro Cámara jugaron como pivotes, apoyados por un Óscar Pérez algo más adelantado, lo que dejó a Tariq arriba más en solitario. La idea era ganar la batalla en esa zona y disponer de más posesión, aunque en la realidad no sucedió eso.

No hubo llegada ni se generaron situaciones de peligro. No se sabía a lo que se jugaba. Se buscaron las bandas y no se encontraron, no se sabe si por la falta de espacios o por la escasez de ideas. En ocasiones se recurrió al pelotazo para buscar a Tariq, pero de poco valió. El Lucena mantuvo bien armada su zaga, lo que impidió que se hiciera daño. Ni siquiera en las acciones a balón parado se asustó.

Tardó más de media hora en llegar el primer gol, aunque las complicaciones empezaron mucho antes. Nyom (7') cometió un grave error al llegar tarde a un balón, despejó y lo que hizo fue darle una patada a Sarmiento en el pecho. El árbitro no vio el claro penalti y eso salvó a los rojiblancos. La mayoría de las opciones para marcar en la primera parte fueron para los locales. Dispuso de una Domingo y después Marín. En el Granada CF sólo hay que contabilizar dos lanzamientos lejanos de Álvaro Cámara y Dani Benítez. Las constantes faltas cortaron mucho el ritmo de juego. Cuando el partido parecía más equilibrado llegó el primer tanto del Lucena en un más que probable fuera de juego.

Quedaba tiempo para la reacción, pero el desastre se desencadenó en el inicio de la segunda parte. El equipo salió dormido y encajó dos goles en tres minutos. Babín le ganó la partida por alto a todos en el centro del área y remató de forma franca con la cabeza un envío de falta desde la izquierda. Instantes después Nyom zancadilleó a Abraham dentro del área. El penalti lo convirtió Cabello en gol. El choque estaba sentenciado.

El banquillo empezó a moverse. Entraron Ighalo y Collantes y salieron Javi Casares y Óscar Pérez. El ex jugador del Rayo Vallecano aportó velocidad y más ideas al ataque, aunque resultó insuficiente para darle la vuelta al marcador. Se situó en la derecha, aunque se intercambió de banda por momento con Dani Benítez. Sólo a balón parado se redujo la diferencia. Un zapatazo del mallorquín acabó dentro de la portería tras dar en el larguero. Pudo meterse en el encuentro el Granada CF, pero de forma inexplicable Ighalo (67') no supo definir en un mano a mano ante el portero. En la siguiente jugada tuvo otra posibilidad Benítez y después otra de Felipe, que había sustituido a Iván Amaya. Ya no hubo más llegadas.

Álvaro Cámara se atrasó para ejercer de central y acabó expulsado a poco del final por una fuerte entrada. Los últimos minutos se jugaron con una defensa de tres, lo que propició peligrosas contras, aunque ya estaba todo perdido.

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