El adiós a José Moya

Luchador hasta el final

  • Con valores muy señalados, fue un hombre de fe y fuerte arraigo familiar

José Moya saluda al cardenal Amigo en una edición del Premio Manuel Clavero. José Moya saluda al cardenal Amigo en una edición del Premio Manuel Clavero.

José Moya saluda al cardenal Amigo en una edición del Premio Manuel Clavero. / juan carlos vázquez

Ha muerto una persona de las que siempre vivirán entre los que la hemos conocido. Durante muchos meses, Pepe, José Moya, ha luchado contra una enfermedad que ha terminado con su cuerpo, no con su vida, que permanece. Los que vivimos en la Fe sabemos que más allá de las circunstancias de cada día está el amor de Dios que cuida de sus hijos. He hablado mucho con Pepe Moya. Siempre le daba consuelo y él me transmitía esperanza. Emprendedor y luchador toda su vida, ha sido así hasta el final. Con un gran sentido social y una fe profunda. Su empresa era motivo de entrega constante porque sabía que con ella, motor de una industria que tanto necesitamos, podía ayudar a mucha gente. Pepe tenía valores muy señalados. Hombre de fe y de fuerte arraigo familiar. Su padre les enseñó a todos un concepto muy claro de familia. Ha sido una persona inseparablemente ligada a Concha Yoldi, su mujer. Estaban unidos en todos los aspectos. Concha era su aliciente en el trabajo, la mano que lo ayudaba, la persona que llevaba la empresa a los ámbitos sociales y culturales. ¿A cuántas personas han ayudado entre ellos dos? Ha muerto su cuerpo, pero vive en todos los que le hemos conocido y en las manos de Dios. Muchas gracias, Pepe, por la ayuda prestada con tu ejemplo todos estos meses. Te llamábamos y nos consolabas. Eras tú el que pedía por nosotros. Cristo hablaba por ti. Descansa en paz, Pepe.

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