Provincia de Cádiz

Navantia se asegura el mantenimiento de la armada australiana

  • El acuerdo permitirá un notable incremento de la carga de trabajo de su filial australiana

Warren King, presidente de Navantia Ausatralia, y el vicealmirante Michael Noonan, jefe de la Marina Australiana.a Warren King, presidente de Navantia Ausatralia, y el vicealmirante Michael Noonan, jefe de la Marina Australiana.a

Warren King, presidente de Navantia Ausatralia, y el vicealmirante Michael Noonan, jefe de la Marina Australiana.a

Navantia Australia ha firmado un acuerdo estratégico con el gobierno australiano, por el cual se refuerza la relación entre ambos firmantes y proporciona el marco de colaboración que asegure que todos los buques actuales y futuros, diseñados por Navantia y en servicio en la Marina Australiana, están correctamente mantenidos durante toda su vida operativa.

El Acuerdo ha sido firmado en Sídney, a bordo del destructor HMAS Hobart, por el Vicealmirante Michael Noonan, jefe de la Marina Australia, y el presidente de Navantia Australia, Warren King. Susana de Sarriá Sopeña, presidenta de Navantia, y el secretario adjunto de Construcción Naval, Tony Dalton, son también firmantes del acuerdo, de forma no presencial.

La presidenta de Navantia ha declarado que “este acuerdo representa un importante hito en la larga relación de confianza que Navantia mantiene con Australia desde principios de los años 2000. Este acuerdo reconoce la importancia de Navantia Australia en el panorama de industrias críticas para la defensa y es también una prueba de la apuesta por la internacionalización de la empresa, en la que Australia figura como uno de los mercados estratégicos para la compañía.”

Warren King, presidente de Navantia Australia, comentó que “este acuerdo es un importante hito en el desarrollo de las capacidades de la compañía, lo que significa que el mantenimiento y las modernizaciones de los destructores de la clase Hobart, los LHDs y las lanchas de desembarco, así como los nuevos buques de apoyo logísticos serán gestionados por Navantia Australia. Abre un importante futuro en el desarrollo de las operaciones actuales y nuevas soluciones apoyadas en tecnologías digitales.”

La relación de empresa española con la Marina Australiana se remonta a los años 2000, con los contratos para el diseño de los destructores de la clase Hobart. La asociación continuó con el diseño y la construcción compartida de dos buques de asalto anfibio de la clase Canberra, entregados entre 2014 y 2015, y que son gemelos del portaeronaves Juan Carlos I, de la Armada española. Con más de 27.500 toneladas de desplazamiento y 230 metros de eslora, fueron construidos casi en su totalidad en los astilleros de Navantia en Ferrol. Asimismo, estos buques fueron dotados con doce lanchas de desembarco construidas en San Fernando y basadas en las lanchas LCM-1E de la Armada Española.

En 2016, Australia adjudicó a Navantia el contrato para el suministro de dos buques AOR, actualmente en construcción en el astillero de Ferrol. Están basados en el buque Cantabria de la Armada Española, adaptados a los estándares y requisitos australianos. Este tipo de buques logísticos pueden aprovisionar en alta mar a tres buques a la vez de combustible, agua, víveres, municiones y otros materiales. Además, su capacidad para transportar contenedores y el gran volumen de sus tanques, entre otras prestaciones, les permiten desempeñar misiones de ayuda humanitaria y sanitaria a población civil en circunstancias de catástrofe y de defensa medioambiental.

La estrecha relación con Australia llevó en 2012 a Navantia a crear una filial que actualmente proporciona servicios de apoyo al diseño y al mantenimiento de todas las clases de buques diseñados por la compañía.

Sin embargo, Navantia no ha logrado todos los objetivos que se había marcado en este país, ya que se quedó a las puertas del que hubiera representado el mayor contrato de la historia de cualquier compañía española, el de las nueve fragatas para la Royal Australian Navy valorado en más de 22.000 millones de euros.

Aunque Navantia partía como favorita, el Gobierno australiano decidió adjudicar este contrato a la empresa británica BAE Systems tras una ofensiva diplomática de Reino Unido, que logró imponer los lazos históricos que ligan a Londres con sus antiguas colonias a través de la Commonwealth en un momento de alta tensión interna por el Brexit.

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