Economía

La industria andaluza es la más afectada por el 'céntimo verde' al gas natural

  • La reforma energética supone un incremento de los costes de casi 150 millones. Las compañías que más sufrirán serán las plantas de los polos de Huelva y el Campo de Gibraltar, aceiteras y los ciclos combinados.

El proyecto de reforma energética que prepara el Gobierno supondrá un nuevo golpe a la competitividad del sector industrial andaluz. Entre otras medidas, el borrador contempla la imposición de una tasa de 2,79 céntimos por cada metro cúbico de gas natural -conocido como céntimo verde-, que provocará un incremento de costes de alrededor del 7% que se cargará directamente al cliente. Las características del tejido industrial de la comunidad, donde hay un uso intensivo del gas natural como fuente de energía, provoca que Andalucía sea la región española más afectada por la medida. Además, la región tiene una gran facilidad para abastecerse de gas natural, ya que cuenta con una regasificadora en Huelva y está atravesada por dos gasoductos -el Magreb-Europa y el Medgaz- que garantizan el suministro.

Tomando como referencia el consumo de gas natural para uso industrial y eléctrico del año 2011 auditado por la Comisión Nacional de la Energía, la nueva tasa tendría un impacto de casi 150 millones de euros para la industria andaluza. En cambio, comunidades como Cataluña, Valencia o País Vasco tendrán una aportación inferior, de 140, 85 y 64 millones de euros, respectivamente.

La causa de la fuerte penetración del gas natural industrial en Andalucía radica fundamentalmente en los polos de Huelva y el Campo de Gibraltar, donde están localizadas plantas que consumen mucha energía, sobre todo térmica, para sus procesos productivos.

A ellas se suman las centrales de ciclo combinado de generación eléctrica, también con fuerte presencia en Cádiz y Huelva, que también sufrirán un gravamen extra del 6% -además del céntimo verde- por la venta de electricidad, según el borrador de la reforma energética. Este escenario supone que las provincias de Cádiz y Huelva carguen con dos tercios del impacto de la normativa en Andalucía.

Otro sector que tendrá que afrontar esta doble imposición es el de la cogeneración, por el que han apostado muchas aceiteras para reducir sus gastos energéticos. En este sentido, las plantas de valorización de residuos -con gran presencia en la comunidad debido al tratamiento de los residuos del olivar (alperujos)- se verán obligadas, a causa de la reforma eléctrica, a aumentar el canon de tratamiento del residuo.

En Andalucía existen un total de 54 factorías con plantas de cogeneración en sus instalaciones, con una potencia instalada de 630 megavatios (MW), y que dan empleo a unas 580 personas en labores de operación y mantenimiento.

La reforma causa preocupación entre los agentes económicos andaluces debido a la merma de la competitividad de una industria con una neta orientación exportadora. Además, en el caso de las plantas de Huelva y el Campo de Gibraltar, muchas de ellas pertenecen a multinacionales que podrían ceder a la tentación de deslocalizar sus centros productivos si dejan de ser competitivos.

Una de las patronales más activas en contra de la reforma es la Asociación Española de Cogeneración (Acogen), que ha impulsado un manifiesto al que ya se han adherido una veintena de organizaciones para evitar la aprobación de la normativa. "Esta reforma es un auténtico desastre. Estas medidas traerán sudor y lágrimas", afirma el presidente de Acogen, José Manuel Collados.

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