2011 Elecciones

El Ayuntamiento inicia el 'sitio' pacífico para retomar la Plaza del Carmen

  • No se ha dado orden de desalojo pero los acampados denuncian que el lunes por la tarde se cortó el agua de las fuentes aledañas, horas después de que se les obligara a retirar los toldos de las farolas

El sitio parece que ha empezado de forma tan pacífica como comenzó la ocupación. El Ayuntamiento de Granada está intentando recuperar el control de la plaza que da entrada al Consistorio siguiendo una de las estrategias de desgaste que se utilizaban en las guerras clásicas: con el suministro del agua. "Primero intentaron asfixiarnos quitándonos los toldos con el calor que hace y ahora el agua", comentaba ayer muy indignado un joven de larga melena de rastas apodado El Pájaro mientras se afanaba en tensar las cuerdas de la gran lona azul que ahora cubre a los acampados enganchada a los árboles en vez de a las farolas.

En realidad, el Ayuntamiento no ha cortado directamente el agua al campamento, porque nunca han llegado a tenerla, sino la de las fuentes aledañas. Estaban N., uno de los indignados que ayuda preparando la comida, explica que ahora cogen el agua de un centro social cercano llamado La Indiskreta, donde también se reúnen para cocinar todas las mañanas las comidas que sirven a lo largo del día.

Desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche se sirven los alimentos en esta improvisada ciudad, que va creciendo poco a poco. Por ejemplo, lo que empezó como un área de difusión con una mesa con unos cuantos ordenadores se ha ampliado ya a una sección de informática, otra de traductores, de documentación, de sonido, de comunicación a prensa... Y en este proceso de diversificación y especialización se ha llegado a un sistema tan burocratizado en el que nadie tiene muy claro las conclusiones de la asamblea del día anterior.

"Tenemos que aprender a vivir juntos, a trabajar juntos. A la asamblea viene gente que quiere hacer política y aquí vive gente que cree en un sueño", opina el joven apodado El Pájaro.

Mientras el campamento se consolida pese a la zozobra del lunes postelectoral, crece en infraestructuras o mobiliario a la vez que se van sumando secciones como guardería, empiezan a escucharse también voces contrarias y hay jóvenes que ya se quejan en la red: "Creo que la ilusión está matando a la propia movilización. El experimento de comuna ha borrado la reclamación inicial, que debe ser la que prevalezca, ya que fue ésa la aglutinó a la diversidad de personas que se echó a la calle y es la que se está perdiendo en el limbo de solicitudes y propuestas", se quejaba Javier Luna en su blog, que era colgado por Alberto Ainur en el Facebook de la acampada de Granada.

En la asamblea de la noche anterior los miles de participantes no se mostraban tan unidos como al principio y había disparidad de opiniones sobre si la acampada debía mantenerse sólo en Plaza del Carmen, disgregarse por los barrios de Granada, aguantar allí por tiempo indefinido o fijar un fecha como tope para aguantar a las puertas del Ayuntamiento. Salvo en el lenguaje gestual, cada uno de los participantes parecía aportar una idea distinta o la misma con un matiz diferente.

Y a todo esto, el alcalde ha cambiado su discurso sobre la protesta, porque si antes aseguraba que su disolución era competencia de la Subdelegación del Gobierno y que por tanto su brazo ejecutor tenía que se la Policía Nacional, la Cadena Ser anunciaba ayer que el regidor empezaba a ver el campamento como un foco de problemas de salubridad.

En paralelo a esa concentración de cientos de jóvenes durante la noche o durante la mañana, e incluso miles de jóvenes y no tan jóvenes a la hora cumbre, durante la asamblea de las ocho de la tarde aumentan también los mensajes de ánimo que llegan a través de redes sociales, una manifestación de que empieza a flaquear la moral entre algunas secciones de este ejército de anónimos indignados.

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