Carmen Frigolet | Actriz y empresaria teatral "Ahora hace teatro quien tiene dinero para perderlo"

"Ahora hace teatro quien tiene dinero para perderlo" "Ahora hace teatro quien tiene dinero para perderlo"

"Ahora hace teatro quien tiene dinero para perderlo" / alberto otero

Nacida en Isla Cristina en 1971, Carmen Frigolet es un rostro familiar de la televisión desde sus primeras apariciones en el año 94 en programas de tanta popularidad como La Banda del Sur. En Canal Sur ha realizado trabajos como actriz y como guionista. En todo este tiempo formó parte de la compañía sevillana ¡Valiente Plan!, que obtuvo un notable éxito y varios premios con la obra A tu vera. Con la serie Allí abajo de Antena 3 ha alcanzado su más alta cota de popularidad. Ahora estrena su obra La vecina de abajo.

-Volver a hacer teatro y jugarse el dinero. Hay que tener ganas.

-Ganas y energía. Voy con los riesgos justos. Dirijo e interpreto yo sola la obra que yo he escrito, La vecina de abajo, la primera vez que estoy sola, pero hay que asumir que se han acabado los tiempos dorados en que uno iba a caché. Yo voy de gira a taquilla y en muchos teatros de pueblos pequeñitos, que los tienen cerrados casi todo el año, lo que te ofrecen es alquilarlos. Ahora hace teatro el que tiene dinero para perderlo.

"Mucha gente paga un dineral por ir a Madrid a ver 'El Rey León' y le parece caro el teatro en su ciudad"

-No es nueva en esto. Ha tenido mucho éxito en televisión, pero usted es una mujer de teatro.

-Estudié en el CAT, que lo montó Alfonso Guerra con un gran plantel de profesores. Fue una gran escuela, de donde han salido gente importante de Andalucía como Paco León. El CAT tenía su propia compañía, que ofrecía teatro clásico con buenos resultados. Era un lujo. Pero por razones políticas aquello se abandonó. Todo un tejido que había costado mucho crear se vino abajo. Han cerrado las pequeñas salas. Prácticamente ya no hay teatro en Andalucía. Sólo funciona el teatro infantil y los musicales.

-Pues los musicales bien caros que son.

-Son producciones de grandes empresas. Han conseguido que una familia se vaya a Madrid pague un dineral cada uno por una función de El rey León y el hotel y el viaje y los souvenirs. Y, sin embargo, cobras veinte euros por una función en tu ciudad y les parece muy caro.

-También triunfa en los teatros los clubes de la comedia.

-Es un fenómeno televisivo, no es teatro, y ha caído en una completa estandarización. Ha triunfado la fórmula porque la gente tiene ganas de reírse, pero a mí me gusta el humor que vaya algo más allá, que tras reírte llegues a tu casa y que le des una vuelta.

-También en el cine hay una saturación de comedias.

-Los productores y los directores van a lo seguro y ahora, tras el boom de los apellidos vascos y unas cuantas comedias más, es el género que se considera seguro.

-A usted eso le vendrá bien porque, le guste o no, se le encasilla en la comedia.

-Pues soy una actriz superdramática, pero soy conocida por el humor y ya te ven en eso y te ofrecen sólo eso.

-Y su obra no deja de ser un monólogo; alguien podría pensar que es una especie de El Club de la Comedia.

-No, y yo lo digo. Venid a verme que tengo unos monólogos que te partes de risa. Pero no, es una obra con un esquema clásico en el que yo hago dos personajes, dos tipos de madres, la supermadre y la antimadre, y los cuatro monólogos se intercalan con vídeos que tienen una función dramática en la obra. Aprovecho el humor para acercarme a las cosas que me interesan y me preocupan, de los conflictos generaciones, del feminismo, de la inmigración... ¿Te ríes? Sí. ¿Es una comedia? No, exactamente. Digamos que es una comedia con mensajes fuertes.

-Juega con ese elemento de las casas de vecinos que remiten a la serie con la que usted triunfa en televisión.

-Aprovecho mi personaje televisivo, naturalmente, para atraer público. Pero yo no soy el personaje de la serie y, de hecho, el público es un vecino más que mira la vida de uno de ellos por la cerradura. Utilizo una técnica de máscara contemporánea que bebe del arte actoral italiano. Ya que hago algo en el teatro, al menos, dentro de mis posibilidades, hago lo que quiero hacer.

-Habla usted de madres, pero usted no lo ha sido.

-Aunque no he parido, en gran parte por culpa del teatro, tengo un enorme sentimiento maternal.

-¿Cómo empezó?

-Me fui de mi pueblo a Sevilla con 18 añitos y llegué en un momento de máxima creatividad, vi florecer el teatro. Me embarqué en una compañía muy joven y estuvimos diecisiete años con un notable éxito y recibimos varios premios. De hecho, en todo ese tiempo sólo representamos dos obras. Pero con la gran crisis del teatro ni el éxito hacía viable una compañía. Cuatro actrices, técnicos, dietas, furgoneta, un conductor y la puntilla del IVA... demasiadas cosas, demasiados gastos para los ingresos. Me dejé los higadillos. Renuncias a cosas. No te casas, no tienes hijos. Me dije ya le he dado suficiente al teatro.

-Pues entonces ya me contará por qué está de nuevo en la carretera.

-Es verdad que es intentarlo de nuevo en el peor momento, pero amo este oficio y pienso que, bueno, que alguien tiene que ser el valiente que lo intente. No puedo quedarme de brazos cruzados viendo cómo desaparece. Tengo la secreta esperanza de que la gente despierte y deje de pensar en el teatro como algo del pasado.

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