Fernando Benzo | Ex secretario de Estado de Cultura

"El estraperlista fue el gánster español"

Fernando Benzo Fernando Benzo

Fernando Benzo

Un novelista de vínculos andaluces. Fernando Benzo Sainz (Madrid 1965) fue secretario de Estado de Cultural con el último Gobierno de Mariano Rajoy. Acaba de publicar Las cenizas de la inocencia (editorial Plaza&Janés), su séptima novela, ambientada en el Madrid de los años 40, en un mundo de gánsteres. Benzo se siente muy unido a Andalucía. Está casado con una jerezana y es fijo del verano en la costa gaditana desde hace más de 30 años.

-¿Qué cuenta en su nuevo libro, Las cenizas de la inocencia?

-Es una novela de aventuras y también una historia sobre el proceso de crecimiento y maduración de un chico que se ve envuelto en una guerra entre bandas de estraperlistas en el Madrid de los años 40, en la época del mercado negro, el contrabando y las cartillas de racionamiento. Es una historia de crímenes, de acción, de amistad, de amor… Creo que tiene una buena mezcla de elementos atractivos.

-¿Qué hace un ex secretario de Estado de Cultura escribiendo de crímenes y bajos fondos?

-Pues, sobre todo, disfrutar. He disfrutado muchísimo escribiendo esta novela y espero que los lectores la disfruten muchísimo también. Como digo, es una historia de aventuras, creo que muy atractiva y muy entretenida, y a los lectores les costará poco conectar con los personajes y vivir con ellos todo lo que les ocurre. La literatura es una experiencia compartida entre autor y lector, el uno narrando y el otro viviendo lo narrado, y en el caso de esta novela mi esperanza es que sea una experiencia tan interesante para el lector como lo ha sido para mí escribirla.

-Las historias de posguerra suelen tener un componente muy político...

-No en este caso. Ya se han analizado suficientemente esos años desde el punto de vista político. Yo no he buscado eso con esta novela y hasta le diría que he procurado esquivarlo deliberadamente. A mí me ha interesado más el ambiente exclusivamente social: cómo vivían aquellas personas que acababan de salir de una guerra y tenían que luchar cada día por comer, por superar el hambre y la pobreza. Esa lucha por salir adelante es lo que lleva al protagonista de la novela y, en realidad, a todos sus personajes, a meterse cada uno a su manera en los líos y las aventuras que forman esta historia.

-La novela sitúa en aquel Madrid a varias bandas de gánsteres y clubes de jazz…

-Los contrabandistas de aquel Madrid de los años 40 no eran muy diferentes de los tradicionales gánsteres y mafiosos que conocemos. Eran hombres que acumulaban riqueza dirigiendo bandas de delincuentes y utilizando la violencia cuando lo consideraban necesario. El estraperlista es nuestra versión autóctona del gánster. El gánster español. Y los de mi novela se reúnen en el Dixie, un club de jazz de dudosa reputación cercano a las grandes y lujosas salas de fiesta de la cercana Gran Vía.

-¿Queda algo del Madrid y la sociedad española que retrata en esas Cenizas de la inocencia de su ficción?

-Por suerte, hemos cambiado y para mejor. Uno de mis objetivos al escribir esta novela era llegar en especial a un lector joven, al que le sorprenderá lo diferente que era la vida en el mismo escenario en el que ahora vive y no hace tanto tiempo. La novela retrata un mundo muy diferente al actual, pero que sólo está a dos generaciones de distancia. Yo creo que a los lectores más jóvenes la novela les va a sorprender y a gustar de manera muy especial por la posibilidad de vivir las aventuras de un chico en ese mundo tan cercano, pero a la vez tan diferente.

-¿Encuentra algunas similitudes entre aquellas asfixiantes penurias de la posguerra y los años de dura crisis que acabamos de cerrar?

-Evidentemente, las circunstancias son por completo diferentes. Ahora vivimos en libertad, sin la represión y la persecución de entonces, y también sin una situación de pobreza tan extrema y generalizada. Pero en todas las épocas existen personas necesitadas a las que no podemos dar la espalda y a las que la sociedad tiene el deber de atender. Como decía antes, España es ahora un lugar infinitamente mejor para vivir que entonces, pero eso no significa que no tengamos problemas en estos tiempos.

-¿Es la política un mundo de ficción que se asemeja a una novela? ¿No le daría la política para crear un mundo de ficción?

-No, la política es algo real y necesario, no tiene nada de ficción. Otra cosa es que en el mundo de la política ocurran a veces cosas que, si las contases en una novela, parecerían una fantasía. Como se suele decir, la realidad siempre supera la ficción.

-¿La cultura actual se basa más en lo audiovisual, con tanta serie en las agendas, que en lo literario? ¿Es cada vez más difícil que la gente lea?

-En España aún existe una masa lectora de razonable envergadura, pero es cierto que los tiempos parecen empujar más al entretenimiento audiovisual. Pero no hay que rendirse. Cuando se publican buenos libros, los lectores siguen descubriéndolos y acercándose a ellos. Y hay que acercarse a las referencias que ahora tienen los posibles lectores.

-Vivimos abrumados por las imágenes.

-En Las cenizas de la inocencia he intentado crear imágenes que son muy literarias, pero que a la vez sean evocadoras visualmente, que el lector pueda ver lo que está leyendo y hasta oír la música de jazz que acompaña a la historia. Hay que seducir al lector con todas las herramientas literarias disponibles.

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