Miquel Llorente, Presidente de la Asociación Primatológica Española (APE)

"La línea que nos separa de los simios es cada vez más pequeña"

"La línea que nos separa de los simios es cada vez más pequeña" "La línea que nos separa de los simios es cada vez más pequeña"

"La línea que nos separa de los simios es cada vez más pequeña" / pedro hidalgo

-¿Por qué despiertan los primates ese sentimiento de humanidad? Tienen una mirada humana...

-Somos nosotros los que tenemos una mirada muy primate. Buscamos un espejo en el que vernos reflejados y si queremos encontrar la esencia de lo que somos hay que fijarse en los primates, en los grandes simios en particular.

-¿Estudiar a los primates es estudiar nuestras raíces?

-Es ver cuál es nuestra historia evolutiva. Tan importante es conocer nuestros orígenes familiares, quiénes son nuestros padres, quién soy y a qué contexto pertenezco, como saber qué nos ha traído hasta aquí. Es importante saber qué ha ocurrido durante millones de años para que ahora estemos aquí.

-Y en esto, ¿qué aporta la primatología?

-Da un modelo comparativo. Si nos miramos al ombligo, sólo veremos nuestro ombligo y nos creeremos el centro del mundo. Cuando comparamos vemos similitudes y diferencias, y esto es muy importante para saber cómo somos. Vemos qué compartimos y en qué nos diferenciamos, si es que hay algo que nos diferencia. Comparar es bello y es informativo.

-¿Por qué le ha costado tanto tiempo a la ciencia reconocer que los animales tienen inteligencia?

-Todos los animales tienen inteligencia, la necesaria para sobrevivir. A la ciencia le ha costado y todavía le cuesta. Estamos en un punto en el que a algunas disciplinas les cuesta aceptar que hay especies que tienen habilidades similares a las nuestras. ¿Por qué nos tiene que sorprender que un chimpancé comparta muchísimas cosas con nosotros cuando hace relativamente poco que nos hemos separado?

-¿También tienen inteligencia emocional?

-También. Y esa inteligencia emocional es crucial en nuestra especie y es crucial en ellos. Un ser inteligente sin emoción es poco inteligente. Tan importante es ser capaz de resolver problemas matemáticos como resolver problemas sociales. Este componente en los grandes simios es importantísimo. A nivel emocional no nos diferenciamos tanto. A nivel neuroanatómico compartimos los mismos sistemas. ¿Por qué nos tiene que sorprender? A nivel neuroquímico y hormonal funcionamos de la misma manera.

-Ser consciente de lo que nos asemeja debe hacer especialmente doloroso que sean utilizados en espectáculos o como mascotas...

-No sólo son inteligentes, también son sensibles. Tienen emociones. A nivel legislativo hemos avanzado en la dirección adecuada, puede que no a la velocidad adecuada. Pero hay mucho por hacer, a nivel legislativo y divulgativo. Que la gente comprenda que los animales tienen que ser respetados.

-¿Qué rasgo de la inteligencia de un simio le ha sorprendido más?

-Ya no me sorprende nada y me sorprende todo. Cuando empecé, hace 20 años, era un momento en el que cada semana se derrumbaba un mito de la singularidad humana. Hace 50 años un chimpancé era un bicho. Se comenzó a ver que usaba instrumentos, los fabrican... Son capaces de utilizar un instrumento para modificar otro instrumento, viven en sociedades tremendamente complejas desde el punto de vista social, tienen sus personalidades, tienen memoria... Me espero cualquier cosa de ellos. La línea que separa a los humanos del resto de grandes simios es cada vez más pequeña.

-Eso puede tener muchas repercusiones a nivel legal...

-Tendría que tener muchas repercusiones. De hecho, parte de los avances legislativos han sido por estos descubrimientos. Nos tendría que hacer replantear muchísimas cosas... tiene unas implicaciones a nivel ético brutales.

-Esa complejidad ¿les permite hacer política a estos animales?

-Frans de Waal tiene un libro que se llama precisamente La política de los Chimpancés en los 80. Fue un libro mítico. Son especies que son capaces de negociar en el sentido estricto. Pueden establecer alianzas. Tienen otro tipo de herramientas sociales que les permiten negociar, pagar favores...

-¿Engañar?

-Se sabe desde hace poco. Un chimpancé tiene la capacidad de no sólo comprender lo que ocurre sino comprender qué sucede en la mente de los demás. Es algo muy humano. Ellos tienen esta capacidad de comprender los estados mentales del otro y, por lo tanto, de engañar. Esto lo que hace es que los chimpancés sean una especie singular, fascinante, y también peligrosa. Si preguntas qué animal no te gustaría encontrarte en la selva, muchos dirían que un león, pero puedes subirte a un árbol y ya está. Un chimpancé es una especie muy peligrosa. Tiene fuerza, el triple que un humano, y una inteligencia muy similar.

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