Entrevistas

"El potencial del Guadalquivir es bestial y no se está aprovechando"

Este sevillano comenzó a trabajar en el sector ambiental hace 30 años, "cuando nadie sabía lo que era la ecología". Tres décadas después, ha creado más de 1.500 empleos y formado a 500 profesionales en el terreno de la ingeniería verde.

-La sostenibilidad es hoy un concepto de moda, pero cuando empezó...

-Aprendí lo que era el desarrollo sostenible en 1978 en Uruguay, donde dirigía un proyecto. El intendente municipal me preguntó qué iba a hacer con la basura y le respondí que mi proyecto era de saneamiento de aguas, no de basura. Me explicó que en su país el 50% de la población vivía de espulgar en la basura. Si dejábamos que la gente se la llevara a casa, para tener algo de que comer, acabaría en las alcantarillas. No había más que ver los tres metros de desechos que había en la bahía de Montevideo. Pero entonces no se podía hablar aquí de eso.

-Hoy está en los discursos de todos los políticos.

-Sí, pero hace falta trabajar veinte años en los mercados internacionales para saber qué es el desarrollo sostenible. Queda mucho por hacer.

-Usted le echa horas.

-Sí, en vez de apostar por el BOJA o BOE a nivel de contrato, ponemos en marcha proyectos en colaboración con empresas españolas. Por ejemplo, uno de los tres más importantes que lideramos se refiere a la producción de plomo. Más del 50% de la demanda mundial no existe como recurso y hay que obtenerla a partir de las baterías de los coches. Junto a una empresa puntera de Murcia, que aporta la innovación, montaremos un centro pionero en Europa cuya sede estará en Sevilla. Crear empleo verde supone innovar, con tecnología.

-¿Y cómo afecta la crisis?

-Cuando el problema es de crédito... todo se reduce. Pero en países emergentes, como China, el Norte de África, Latinoamérica o la India no se baja nada, porque los objetivos del milenio marcan que en 2015 la mortandad por falta de agua potable se debe reducir al 50%. La crisis se nota en Europa.

-¿Y es posible cumplir con Kioto y esos compromisos?

-He estado en muchas reuniones internacionales y no creo que China o la India estén por la labor de parar su producción para rebajar la emisión de gases. La potenciación que tenía el Protocolo hace unos años ha desaparecido ahora a nivel global.

-Pero se han dado pasos...

-Bastantes. El dato no es objetivo del todo por la crisis, pero focos contaminantes, como las ladrilleras de Bailén, ya no son tan fuertes.

-Y el urbanismo también es más sostenible.

-No tiene sentido que en el siglo XXI haya más inundaciones que antes. No es que llueva más, hemos construido donde no debíamos.

-Sobre todo, en las áreas metropolitanas.

-Yo conocí el Aljarafe de Sevilla cuando había cuatro viviendas y ahora hay más de 400.000 personas. Los desmadres urbanísticos de los últimos años ahora nos dan dolor de cabeza.

-A algunos les duele ahora por el debate del Guadalquivir. ¿Qué opina del dragado?

-Al río lo hemos dejado ir... El dragado no me parece mal, ofrece oportunidades económicas y turísticas, otra cosa son las consecuencias que pueda tener para la conductividad del agua a través de Doñana y el tema del arroz. Hay que replantearse este tema. Si la gente supiera que el gran déficit hídrico que tiene el río es porque el arroz se come 200 hectómetros cúbicos dada su salinidad... hay que aprovechar mejor este recurso.

-¿Está desaprovechado?

-Sí, y el potencial del río es bestial. Yo he participado en estudios de energías renovables que se podían aprovechar, conozco experiencias en Francia. Pero perdemos mucho el tiempo en tópicos y enfrentamientos.

-¿Los cambios legislativos que se han producido favorecen al empresariado?

-Se ha legislado mucho, pero el problema está en cómo se aplican las leyes. Intervienen varias administraciones y eso ralentiza los proyectos.

-Mal asunto en plena crisis.

-La Administración estatal está apostando porque esto cambie. Me consta y colaboramos para que todo sea más fácil. No se trata de dejar que la gente haga barbaridades, pero tampoco frenar el desarrollo, hay que ordenarlo.

-¿Estas trabas legales han podido parar proyectos?

-Sí, en una o en otra Administración. Hay otro problema, que hay que formar mejor al personal de las administraciones y de las empresas para que apliquen las nuevas leyes de manera más racional, sin complejidades.

-¿Qué más se puede hacer?

-Educar y educar.

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