Elecciones en Cataluña

Iglesias se enroca con Puigdemont

  • El vicepresidente segundo del Gobierno obvia el aluvión de críticas a diestro y siniestro a su equiparación del ex presidente de la Generalitat con los exiliados republicanos

El vicepresidente segundo y líder de Podemos, Pablo Iglesias, en la reunión de embajadores de España este martes en Madrid. El vicepresidente segundo y líder de Podemos, Pablo Iglesias, en la reunión de embajadores de España este martes en Madrid.

El vicepresidente segundo y líder de Podemos, Pablo Iglesias, en la reunión de embajadores de España este martes en Madrid. / MAEC (EFE)

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, se ha ratificado este martes en sus declaraciones en las que comparó al ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont con los exiliados republicanos, manifestaciones que han seguido sumando nuevos reproches incluso del ala socialista del Ejecutivo.

Después de que esas palabras provocaran un mayoritario rechazo entre las diversas fuerzas políticas, el líder de Podemos no se ha retractado de ellas y ha insistido en que no quiere contribuir a la criminalización del independentismo.  

Sólo ha reconocido ante los periodistas que los contextos históricos que motivaron el exilio republicano español y la marcha de Puigdemont son diferentes.  

No ha querido responder a las exigencias de rectificación de formaciones de izquierda y de las asociaciones memorialistas que agrupan a familiares de los republicanos españoles que tuvieron que huir durante la Guerra Civil y la posguerra y se ha limitado a decir que acepta todas las críticas "con deportividad".  

Frente a ello, ha centrado su contestación en la actitud de las fuerzas de derechas que le han afeado sus manifestaciones y las ha llegado a dar por buenas si, con ello, ha dicho, partidos como el PP o incluso Vox, respaldan la reforma de la Ley de Memoria Histórica que está tramitando el Gobierno.  

Ha recordado sus antecedentes familiares contra el franquismo para rechazar que le pretendan dar lecciones sobre este asunto y ha insistido en que no se va a sumar a la criminalización del independentismo por fuertes que sean los poderes económicos y mediáticos que lo pretendan.  

Revés de sus socios

No se ha mostrado de acuerdo con sus declaraciones la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, quien al ser preguntada por este asunto en la conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, ha rechazado la comparación entre Puigdemont y los exiliados republicanos.  

Así, María Jesús Montero ha subrayado que los exiliados a causa del franquismo defendieron la legalidad vigente. "Otros la quebrantan", ha señalado en alusión a Puigdemont pero sin hacer referencia explícita a él en ningún momento.  

Montero ha recordado que desde el primer momento el Gobierno de Pedro Sánchez ha querido recuperar la dignidad de los exiliados republicanos aprobando diversas medidas.  

Entre quienes han afeado las palabras del vicepresidente está Ciudadanos, que ha registrado una proposición no de ley en el Congreso para reprobarlas porque entiende este partido que insultan a los exiliados republicanos al compararles de forma "inadmisible" con Puigdemont.  

"La banalización de la dictadura y del totalitarismo es una constante en las filas del partido que lidera el señor Iglesias", critica Cs, que tacha de "inmoral" este comportamiento y pide al Gobierno que le desautorice.  

La misma crítica, la de banalizar con sus manifestaciones el franquismo, es la que ha dirigido a Iglesias la presidenta del Congreso, Maritxell Batet.  

"Muchas veces las comparaciones no son buenas y nos llevan a conclusiones como mínimo cuestionables. Creo que el señor Puigdemont ha huido de la justicia y ha vulnerado el Estado de Derecho, y creo que compararlo con el exilio republicano, lo que hace es banalizar una parte de nuestra historia, banalizar un régimen dictatorial y banalizar el sufrimiento de millones de españoles en un momento muy negro de nuestra historia", ha señalado.  

El Gobierno andaluz también ha calificado de "intolerable" que Iglesias compare a "un golpista" como Puigdemont con intelectuales andaluces como Antonio Machado, Luis Cernuda o Manuel Chaves Nogales.  

El portavoz del Ejecutivo autonómico ha considerado que "el problema no es de Iglesias, que está cada vez más solo", sino que es del PSOE al haber hecho vicepresidente "a alguien que no cree en España, que se dedica a dividir a los españoles y que cree que la política es como un plató de televisión".  

Iglesias sólo ha recibido este martes el respaldo explícito del Govern de la Generalitat, cuya portavoz, Meritxell Budó, ha aplaudido que por primera vez un miembro del Ejecutivo central hable de exiliados políticos.  

"Celebro que abiertamente el vicepresidente Iglesias verbalizara lo que es una realidad desde hace tres años: que en España hay exiliados políticos y hay presos políticos", ha añadido. 

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