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El PP que gobernó con Rajoy

Memoria. El ex presidente del Gobierno rompe su silencio de más de un año y publica un libro que relata la trastienda de sus siete años de gobierno y analiza la moción de censura

El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy.

El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. / Archivo

Mariano Rajoy rompe su silencio esta semana después de año y medio sin declaraciones, exactamente desde que perdió el gobierno por la moción de censura de Pedro Sánchez.

Presenta un libro en el que cuenta la trastienda de sus siete años de gobierno, y ha concertado ya entrevistas con varios medios de comunicación. Estará Rajoy en primer plano, como lo estarán quienes formaron parte de sus equipos; se revisará lo que hizo y lo que dejó de hacer, y con toda seguridad se contrastarán sus decisiones pasadas con las de su sucesor, que precisamente esta semana se juega su pacto con Esquerra Republicana de Catalunya, un pacto que gran parte de su partido considera innoble y que, con el precedente de un acuerdo de coalición con Podemos ya concretado, llena de preocupación a la inmensa mayoría de españoles, incluidos infinidad de socialistas y de votantes socialistas.

El libro de Rajoy no son unas memorias al uso. Nada de recuerdos familiares ni de trayectoria política desde sus inicios, y mucho de cómo se tomaron determinadas decisiones de gobierno y por qué. Sin notas de agenda, Rajoy recoge lo que guarda en la memoria y lo que guardaban algunos de los colaboradores a los que pidió que completaran determinados acontecimientos. Ahí estará todo lo concerniente a cómo plantó cara al rescate que pretendía la Unión Europea, la abdicación del Rey, cómo abordó las negociaciones con el independentismo catalán para que la gente sepa si fue excesivamente pasivo -de lo que se le acusa- o manejó todas las fórmulas posibles, de qué manera negoció con Sánchez y Rivera el 155, o qué ocurrió exactamente en el almuerzo posterior a la moción de censura. Almuerzo del que se ha llegado a decir que Rajoy estaba borracho cuando su obligación era estudiar la manera de detener la llegada de un Gobierno presidido por Sánchez. Sólo un adelanto: no iba sobrado de copas, y se analizaron todas y cada una de las salidas posibles para impedir que Sánchez fuera presidente, pues Mariano Rajoy, más que nadie, tenía la sensación de que ese Gobierno iba a ser un desastre para España.

El libro de Rajoy va a desencadenar una revisión del PP actual en comparación con el PP anterior. Entre otras razones porque coincide con la gestación del Gobierno al que aspira Sánchez: coalición PSOE-Podemos con apoyo de ERC y partidos nacionalistas y regionalista. Una fórmula que produce pavor a millones de españoles y más pavor aún a la clase empresarial, que tendría que analizar, ahora que no ocultan su angustia, cuál fue su grado de apoyo a Rajoy… y si algunos de ellos contribuyeron a su caída al apoyar a un partido que dejó al PP bajo mínimos aunque ahora ese partido, Ciudadanos, está en situación de absoluta precariedad.

SORAYA Y FEIJÓO

Va a desencadenar también el libro de Rajoy que se hagan comparaciones entre el PP de Rajoy y el de Casado, y qué habría sucedido si Feijóo hubiera dado el paso de presentar su candidatura -lo que todo indica que esperaba Rajoy, aunque habría hecho bien en decírselo al presidente gallego para que diera el paso- o qué habría ocurrido si Casado hubiera llegado a un pacto con Soraya cuando se lo ofreció tras ganar las primarias, en vez de optar por el pacto con perdedores que hizo con Cospedal. Es impresión generalizada, y lo confiesan incluso algunos casadistas, que si Feijóo o Soraya hubieran sido los candidatos del PP a la Presidencia del Gobierno frente a Pedro Sánchez, hoy habría un Gobierno del PP en España, es posible incluso que con mayoría absoluta. Mientras que Casado tuvo el peor resultado de la historia de la derecha en las elecciones de abril, que mejoró en noviembre, pero muy alejado de lo que se espera de un partido de gobierno.

Un partido además que ha provocado el despegue espectacular la extrema derecha de Vox, al que Rajoy tuvo tan controlado que durante su mandato nunca consiguió un escaño. Porque la gente olvida que Vox ya existía en tiempos de Rajoy, Abascal no nació políticamente hace un año… Por cierto, Vox no ha conseguido un solo escaño en Galicia, ni tampoco Ciudadanos. En Galicia gobierna Feijóo.

El equipo de Rajoy ha quedado prácticamente desmantelado, y ese desmantelamiento tiene mucho que ver con el resultado electoral. Casado, desde el mismo día del congreso en el que fue elegido presidente, ya enseñó sus cartas: al pasado, ni agua; sólo admitió media docena de personas con trayectoria política y de gestión, entre ellas Ana Pastor, la más importante amiga y colaboradora de Rajoy. Pero personas de prestigio de los gobiernos de Aznar y sobre todo de Rajoy fueron eliminadas del mapa para dar entrada a dirigentes de Nuevas Generaciones, amigos todos ellos de Casado pero que ni tenían trayectoria para estar en primera línea de un partido con objetivos de gobierno, ni eran conocidos por gran parte de los militantes. Y de los votantes, aun menos. Así le fue a Casado en abril, aunque rectificó meses después para incorporar a Pastor y a Elvira Rodríguez en la lista de Madrid en las elecciones de noviembre, pero poco más.

LA CORRUPCIÓN

En el libro de Rajoy se habla de corrupción. Mucho. Para asumir que hubo casos sangrantes, pero también para denunciar que se trató a la corrupción del PP con distinta vara de medir que la del PSOE. En otros partidos no ha habido corrupción, o no ha habido de forma tan grave, pero la razón no está relacionada con la honradez de los que sirven a determinadas siglas, sino con que es difícil ser corrupto cuando no se manejan partidas presupuestarias o no se toman decisiones que hacen ganar o perder dinero.

Rajoy reivindica determinados nombres de su partido que perdieron sus cargos simplemente porque sus imputaciones provocaron tanto escándalo mediático que obligaron a su destitución antes de que se pronunciaran los tribunales, y recoge cómo varios de ellos fueron absueltos de supuestos delitos demasiado tarde para rehacer su vida profesional o política. Destaca el caso de Rita Barberá, que murió sin saber que había sido exculpada de sus supuestos delitos, y también el de la alcaldesa de Cartagena, de la que Ciudadanos exigía que renunciara a su escaño de senadora para apoyar la investidura de Rajoy.

En la España actual en la que se vive una preocupación máxima por lo que se avecina, muchos ojos se vuelven hacia la calle Génova con la esperanza de que en la sede del PP se tomen decisiones que permitan desplazar a la izquierda actual, con tan escaso sentido de Estado. El problema es que en esa sede no está la mejor gente del PP, sino personas a las que no falta buena voluntad pero están faltos de experiencia y dan tantos palos de ciego que han dejado el partido en una situación de debilidad de la que es difícil salir a no ser que se cuente con un equipo muy sólido, que apueste por los mejores, que piense más en las responsabilidades que se deben asumir que en colocar a amigos y que conozcan en profundidad los resortes necesarios para formar buenos gobiernos con los hombres y mujeres que han demostrado capacidad suficiente para afrontar cualquier reto.

El PP actual está muy lejos del PP de Fraga, de Aznar y de Rajoy. Y un libro del que se hablará mucho esta semana lo demuestra.

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