Un verano diferente

Amargas vacaciones para Iker Casillas y Sara Carbonero

La pareja está viviendo un verano más relajado de lo habitual debido a los últimos problemas de salud de ambos. La pareja está viviendo un verano más relajado de lo habitual debido a los últimos problemas de salud de ambos.

La pareja está viviendo un verano más relajado de lo habitual debido a los últimos problemas de salud de ambos. / Gtres

El 2019 no pasará a la historia como el mejor año para el matrimonio formado por Iker Casillas y Sara Carbonero. Más bien, lo contrario. Las malas noticias han atizado con fuerza a ambos. Primero fue el futbolista que sufrió el pasado mes de mayo un infarto cuando entrenaba con su equipo, el Oporto. Dos semanas después le diagnosticaron un tumor maligno en un ovario a la periodista. No obstante, si para algo han servido ambas desgracias es para fortalecer más aún a la pareja, que ha superado los aciagos trances a base de apoyo incondicional y mucho amor.

Iker contó con el apoyo incondicional de Sara durante su estancia en el hospital. Iker contó con el apoyo incondicional de Sara durante su estancia en el hospital.

Iker contó con el apoyo incondicional de Sara durante su estancia en el hospital.

Ante esos acontecimientos era de esperar que el verano fuera un periodo con poco ajetreo para el matrimonio, que ha apostado por la tranquilidad para disfrutar de un merecido descanso. Tras compartir unos días junto a la periodista Isabel Jiménez, amiga de Sara, y su marido, el matrimonio ha encontrado la calma, tan necesaria para sofocar sus problemas de salud, en Corral de Almaguer (Toledo), pueblo natal de Sara Carbonero. Unas vacaciones en familia, junto a sus hijos Lucas y Martín, bajo el relax imperante en ese paraje manchego. Ciertamente, no es la primera vez que eligen ese destino vacacional, ya que es frecuente verles por allí, donde disponen de una vivienda situada en una de las mejores zonas del pueblo y sobre la que se llevó a cabo una importante reforma en 2016.

Tanto Iker como Sara siguen unos patrones muy familiares. Cabe recordar que en el pueblo de 6.000 habitantes aún residen Goyi Arévalo, la madre de la periodista, y algunos de sus familiares. Es muy común ver a Iker por la piscina municipal, lugar idóneo para soportar las altas temperaturas junto a sus hijos. Las muestras de normalidad son frecuentes. La pareja se encuentra totalmente adaptada a este lugar, suelen visitar un restaurante de la zona e incluso han estado presentes en las fiestas populares del pueblo, acompañados de sus familiares.

Sara encuentra en sus hijos Martín y Lucas su principal razón para sonreír en los momentos difíciles. Sara encuentra en sus hijos Martín y Lucas su principal razón para sonreír en los momentos difíciles.

Sara encuentra en sus hijos Martín y Lucas su principal razón para sonreír en los momentos difíciles.

No todo eran malas noticias. Antes de que llegase el fatídico mes de mayo, la vida de la pareja rebosaba felicidad en Oporto. Muy adaptados al país vecino y sus costumbres, llevaban el día a día con normalidad y alejados de la presión de los medios de comunicación. También estaban acompañando los resultados deportivos, ya que el equipo luso consiguió el pase para los cuartos de final de la Champions, un hito histórico para un club que arrastraba participaciones discretas en la máxima competición continental.Casillas, fuera del estrés al que está sometido cualquier jugador de fútbol, tuvo tiempo para reflexionar sobre los obstáculos con los que se ha topado su familia. De fondo el mar y en primer plano el siguiente texto: “Ese momento de reflexión. Ese lugar que te atrapa y te impide moverte. Solamente observas el horizonte e imaginas cosas fantásticas que llegarán”, escribió en Instagram.

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