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Aglomeraciones de estudiantes tras Selectividad en Granada: "Se va a insistir, haremos un llamamiento para que se siga con la distancia social"

  • Ni lipotimias ni intentos de copia, la primera jornada comienza con atascos de coches y finaliza con la necesidad de recordar desde la UGR que hay que seguir las normas y evitar corrillos de alumnos

Plaza de Derecho, en uno de los descansos de la prueba. Plaza de Derecho, en uno de los descansos de la prueba.

Plaza de Derecho, en uno de los descansos de la prueba. / Antonio L. Juárez / Photographerssports

No hubo desmayos pese a lo inhumano de las temperaturas y la ausencia de aire acondicionado en las aulas ni expulsados por intentar copiar. La primera jornada de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad se saldó con el adjetivo de "normal", según la Universidad de Granada, todo un logro si se tiene en cuenta lo atípico de las circunstancias, lo encorsetado de las normas y lo multitudinaria que es la convocatoria. 6.000 estudiantes sólo en Granada, 7.000 si se tiene en cuenta las 39 sedes de la UGR repartidas en la provincia, Ceuta, Melilla e institutos españoles de Marruecos, finalizaron sin incidencias, según fuentes oficiales, los tres primeros exámenes.

El día comenzó con un notable aumento de la densidad de tráfico en las inmediaciones de las sedes, sobre todo en la subida por Severo Ochoa, donde a las siete y media de la mañana agentes de Policía Local de Granada se afanaban en regular el tráfico. También hubo presencia policial en las puertas de Derecho y en el campus de Cartuja, escenario de la anécdota del día. Un corte de luz dejó sin electricidad a las sedes de la Selectividad 2020. La luz regresó y el examen, mientras duró el corte, se pudo proseguir gracias a la luz natural. Únicamente se dispuso que un aula se trasladara a otra con mejor iluminada. 

El bochinche de coches de primera hora dejó una estampa más fluida conforme los alumnos se acomodaron en las bancadas y se dio comienzo a la jornada. En el primer descanso llegó la imagen que se había pretendido evitar en las pruebas. Decenas de chavales se concentraron en la plaza de la Universidad para charlar, comentar, conversar, tomar un descanso, beber agua, comer algo. Una imagen normal en una jornada de Selectividad de años anteriores, pero llamativa en las actuales circunstancias. Desde la Universidad se había extremado el celo para que el alumnado, incluso con mascarillas, guardara las distancias dentro de las sedes. Eso no ocurrió fuera, pese a que incluso se había anunciado la colaboración con la Subdelegación del Gobierno. La situación se produjo pese a "lo mucho que hemos avisado", reconocía el director de la Unidad de Orientación Académica y Acceso a la Universidad, Juan Luis Benítez. "Se va a insistir a los alumnos" sobre la necesidad de mantener la distancia social. "Lo hemos avisado por activa y por pasiva", insiste Benítez, que adelanta que se mantendrán los "llamamientos para que se siga con la distancia social".

Entre las medidas previstas en el protocolo está el no permitir que se examinen alumnos con síntomas o en cuarentena. También hacer test Covid a los docentes que participan en la prueba. De la primera medida desde la Universidad no se facilitaron datos sobre si ha habido estudiantes que no han asistido ante la sospecha de que pudieran tener coronavirus, estar efectivamente enfermos o en cuarentena. En el caso de que un alumno se encontrara en esta circunstancia se le examinará en unos días, en incidencias, o bien en septiembre, aunque su nota será considerada como si la hubiera obtenido en julio. Sobre la segunda medida, Benítez indicó que todos los docentes han dado negativo en las pruebas.

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