Granada

Arrimadas bate al nacionalismo tras 35 años de hegemonía

  • La formación naranja celebra con júbilo su triunfo frente a los separatistas, un hito pese a que es casi imposible que gobierne

Arrimadas celebra anoche en Barcelona su victoria. Detrás, Rivera. Arrimadas celebra anoche en Barcelona su victoria. Detrás, Rivera.

Arrimadas celebra anoche en Barcelona su victoria. Detrás, Rivera. / enric fontcuberta / efe

La candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas, se convirtió ayer en la primera mujer en ganar unas elecciones en Cataluña y en conseguir que un partido no nacionalista sea la fuerza más votada en 35 años, aunque los independentistas hayan revalidado su mayoría absoluta.

C's festejó la victoria de Arrimadas en la Plaza de España de la capital catalana. Con vítores a Cataluña, España y Europa. La jerezana afincada desde hace ocho años en Barcelona, casada con Xavi Cima, ha batido varios récords el 21 de diciembre. Es la primera mujer que gana unas elecciones autonómicas en esta comunidad y es la primera vez que un partido, claramente, no nacionalista vence en Cataluña.

Ha ganado por primera vez un partido constitucionalista las elecciones... y es C's"Inés ArrimadasCandidata de Ciudadanos

Lo había hecho Convergència y lo hizo el PSC, pero el partido de Maragall andaba entre dos aguas, ése fue su éxito, un difícil equilibrio que se rompió después de la sentencia del Estatut. No es Arrimadas la primera andaluza que consigue tal éxito. José Montilla, cordobés de Iznájar, fue presidente de la Generalitat. Pero, y a pesar del logro, Arrimadas tiene pocas posibilidades de gobernar en el Palau de Sant Jaume, ya que los independentistas mantienen la mayoría absoluta. "Inés merece ser la presidenta", dijo Albert Rivera.

La dirección de C's se alojó por la tarde en el hotel Catalonia Plaza, cerca de un centenar de periodistas esperaron allí los resultados. Entre los militantes de otras partes de España que colaboraron como apoderados en las mesas de la comunidad, había un centenar de afiliados andaluces. Todos los parlamentarios autonómicos, encabezados por Juan Marín, estaban en el hotel. La alegría no se pudo contener más en la sala donde aguardaba la cúpula. Los últimos diputados, arrancados al PP y al PSC, se gritaron como una ola.

Ya fuera, Arrimadas calificó su victoria de histórica y plena. "La mayoría social catalana está a favor de la unión con el resto de España y Europa", gritó la aspirante de la formación naranja tras la victoria. "Un partido constitucionalista ha ganado por primera vez las elecciones y hemos sido nosotros", sentenció feliz. En buena parte, tiene razón. Su partido ha vencido en las provincias de Barcelona y de Tarragona, y en las ciudades más pobladas de Cataluña. En Barcelona, la circunscripción más poblada, los constitucionalistas han ganado a los separatistas, otra victoria moral que no va a compensar los 69 escaños que aún retienen.

Su victoria también es un éxito para Rivera: la derecha y el centro español cuentan con un nuevo partido capaz de hacer frente al PP. A eso se va a dedicar Rivera, a intentar quitarle apoyos a un Rajoy que es el referente del partido menos votado en Cataluña, menos aún que la CUP. Tres diputados, el peor resultado de la historia, por debajo de la antigua Alianza Popular. El eco de Arrimadas se va a oír en otras comunidades, la fiebre naranja ha comenzado.

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