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Casarse en tiempos de coronavirus en Granada: "Me hice el preboda y me quedé sin boda y sin fecha"

  • Anabel y Pedro son una pareja de Molvízar que este sábado tendrían que estar pasando por el altar

  • La crisis sanitaria les ha obligado a posponer un 'sí quiero' que albergará una anécdota para la posteridad

Una de las fotos de la preboda de Anabel y Pedro. Una de las fotos de la preboda de Anabel y Pedro.

Una de las fotos de la preboda de Anabel y Pedro. / Foto Estudio David Salobreña

Faltan tres semanas para uno de los días más importantes de su vida y ya solo quedan perfilar algunos detalles. Las últimas pruebas del traje de él, los últimos retoques al vestido de ella... Pero prácticamente todo está preparado. Desde agosto llevan planificando cómo será el día, un 4 de abril que, desde luego, no olvidarán. Eso sí, no por lo que ellos tenían previsto sino por todo lo que finalmente no pasará. "Nos hicimos el preboda y nos hemos quedado sin boda y sin fecha", reconocen Anabel y Pedro, una pareja granadina que la tarde de este sábado tendrían que estar subiéndose al altar y que, como el resto de la población, finalmente tiene que quedarse en casa y aún no saben cuándo finalmente podrán casarse.

A finales de la semana del 9 de marzo, la que empezó a gestarse "todo", esta pareja granadina comenzó a sospechar que, pese a que en un principio solo se hablaba de 15 días, el estado de alarma ponía en jaque su boda. De momento, la fecha se mantenía a salvo -estaba fijada para el 4 de abril-, pero en su pueblo, Molvízar, se encontraron durante el fin de semana con un cartel en la puerta de la iglesia Santa Ana, en la que ellos se casaban unas semanas después: Se suspenden todas las misas y actos programados.

Acto seguido, Anabel y Pedro a recibir llamadas de sus invitados. "¿Vais a posponer la boda?"; "¿habéis cambiado ya la fecha?" y un sinfín de preguntas y confesiones entre las que se encontraban que, al contrario de lo que ocurrió ese primer sábado de incertidumbre en Santa Fe, en el que la Guardia Civil tuvo que disolver una boda de más de 100 personas, muchos de sus allegados ya recelaban de acudir a la celebración: "¿Y si pasa algo y nos contagiamos?".

La pareja, que tiene una hija de seis años y llevan juntos desde el 2007, llevaba más de medio año dedicándose a la preparación de un enlace que, de la noche a la mañana vio cómo cambiaba de rumbo por completo. "En cuanto se anunció lo del estado de alarma nos empezaron a llamar los del vestido y el traje para decir que no podíamos ir a probárnoslo; del restaurante... y no nos quedó otra".

Así que, ante ello, la decisión fue clara: posponer la boda hasta que todo pase, algo que al principio contó con algún que otro problema... Principalmente el de cómo encontrar a un cura, que estaba ilocalizable tras el cuelgue del cartel en la puerta de la iglesia. Eso sí, finalmente se consiguió unos días después. 

"Conseguimos hablar con el cura y nos dijo que como no era culpa nuestra, que no había problema", reconoce la pareja que sigue a la espera de saber cuándo podrá darse el sí quiero. "Se canceló todo y ahora estamos sin fecha porque hasta que no termine todo no podemos fijarla. Por suerte, el restaurante, el coche, la floristería... Nos han dicho que no nos preocupemos", relata con resignación.

"Nos hicimos la preboda... y ya no hemos llegado a la boda", comenta entre risas la futura novia, porque, eso sí, no han llegado a la boda solo de momento, ya que esperan contraer matrimonio lo antes posible, en cuanto todo esto pase. De este modo, el día del sí quiero contará con una anécdota más que contar de cómo fue su periplo para pasar por el altar.

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