Granada

Gastronomía y trato al calor del braserito

El Braserito

La calle Navas lleva a gala ser una de las zonas más nombradas y transitadas a la hora de ir a comer, cenar o tomarse una tapa en Granada. En esta calle se encuentra uno de los lugares más típicos de la ciudad, El Braserito, un espacio que tras su pequeña puerta de madera cuenta con una longeva historia gastronómica a sus espaldas.

En 1972, Barcelona veía nacer el primer Braserito en manos de la familia Ruiz; una idea que viajó hasta Granada para poder instalarse en el Campo del Príncipe hacia el año 1994, tal y como cuenta Paco Ruiz, el impulsor de este local.

Desde el año 2004 el Braserito se encuentra situado en el centro de la ciudad, en unas instalaciones regentadas por los hijos de Francisco, la tercera generación de empresarios que sigue entre los fogones preparando los platos granadinos más típicos.

"Mi abuela solía decirnos que nos acercáramos todos al braserito. Por eso, quisimos rendirle un homenaje y llamar así a este local", cuenta Paco.

Entre los platos estrella que ofrece este restaurante se encuentran los huevos rotos. "Nosotros fuimos el primer restaurante de Granada que hizo esta receta. Al principio los llamábamos los 'huevos de Ana' porque mi mujer es la cocinera que elabora esta receta", apunta Paco. De ahí que la carta gastronómica tenga un lugar muy especial reservado para los platos estrella: los huevos con patatas y virutas de jamón, los huevos al infierno con chorizo y pimientos fritos, los huevos con gambas al Pil-Pil o los huevos rotos con gulas y gambas.

Situado en un edificio del siglo XVIII, la decoración de este espacio hace honor al entorno del lugar con cerámicas que decoran todo el lugar en claro homenaje a la Alhambra.

Con el paso de los años son muchos los comensales que han pasado por este lugar. Figuras como Masiel, José Sacristán, Felisuco o Victorio y Lucchino han degustado muchas de las variedades que ofrece su carta. "Recuerdo cuando vinieron Victorio y Lucchino y me dijeron que la Alhambra no tenía tanta belleza como mis platos", cuenta Paco con una sonrisa en la cara. Esa amplia demanda hizo que el Braserito ampliara sus fogones recientemente y en la actualidad cuentan con otro local en el centro comercial Serrallo Plaza.

En cuanto al personal encargado de atender al comensal con su mejor sonrisa, son tres las personas que trabajan durante el verano. En octubre la plantilla se ampliará con dos trabajadores más. Recién estrenado el otoño el Braserito ofrecerá una semana monográfica dedicada al rabo de toro. "Cada día haremos una especialidad distinta", cuenta Paco.

La antigüedad y la calidad del restaurante están reflejados en los numerosos premios que avalan a este local en el que, aproximadamente el 89% de los productos son de la tierra. De sus paredes cuelga la condecoración otorgada en el año 2008 al prestigio turístico de Granada.

Acompañados de un buen Rioja son muchos los clientes que repiten incluso dos o tres veces a la semana. Por ello, a parte de los platos de la carta, los comensales pueden degustar de un menú diario que está formado por cuatro primeros y cuatro segundos a elegir.

Francisco afirma que las directrices de el Braserito están muy claras: "dar cariño a la clientela y que todas las personas que vengan se sientan como en su casa". Como decía la abuela "vamos a acercanos todos al braserito"

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