Granada

Granada no remonta: unas rebajas insuficientes para volver a la normalidad

  • Los comerciantes se muestran preocupados

  • Aún no se nota la ansiada recuperación económica

Remontar no es una palabra rusa, pero a Granada le está costando pronunciarla. El brote de centros comerciales, el hambre fagocitador de los grandes conglomerados y el contagio hogar por hogar del comercio online son la verdadera pandemia para el comercio de cercanía granadino. Un paseo por el centro basta para comprobar que el músculo comercial de la zona se está marchitando. Cada vez hay más establecimientos cerrados y la afluencia de gente es pobre hasta el medio día, después cae en picado. El verano pasado fue, indudablemente, mucho peor que el actual. Las vacunas aún esperaban en el horizonte y las restricciones eran mucho más fuertes.

La presidenta de la Federación Provincial de Comercio de Granada, María Castillo, estima que “se ha perdido, mínimo, el 15% del comercio de proximidad respecto a la campaña anterior a la pandemia”, esto se debe a que el confinamiento y la paralización de la economía derivó en “tiendas cerradas y traspasos”.

La campaña de rebajas era, tradicionalmente, el periodo de las oportunidades, tanto para comerciantes como para el consumidor. Ahora, la realidad es que “las grandes superficies han adelantado las rebajas y el pequeño comercio se tiene que sumar al carro, el comercio de proximidad siempre sale dañado de estas prácticas” explica Castillo.

“El grupo Inditex comenzó antes las rebajas y con eso nos ha fastidiado, nos tenemos que adaptar a los grandes y salimos perjudicados. No podemos competir en ofertas porque no tenemos tanto stock que liberar”, explica Esther Bolívar, dueña de un comercio de lencería y ropa interior que porta como nombre su apellido en la Calle Paz. Aunque sí que hay pistas que indican cierta mejoría “no hemos notado que haya aumentado el número de clientes, sí que se ha notado el incremento de ventas en ropa de baño, la gente este año se marcha de vacaciones a la playa”, explica Esther.

Otros comercios parecen estar teniendo más suerte, es el caso de Lencería Eugenia de Montijo, una de las encargadas, Rocío Gómez, considera que “la campaña de rebajas se nota mucho, nuestra tienda en Mesones, por ejemplo, está siempre llena”. “La gente está gastando más, está animada y tiene ganas de comprar, hace unos meses se notaba más apatía en la gente”, añade una compañera.

Según explica María Castillo, el descontrol con las fechas de rebajas se debe a que “desde 2012, cuando se dejó de regularizar, el consumidor está confundido porque siempre hay ofertas”. A la actual campaña se le suma que “es aún más complicada, porque la gente se marcha a la costa” explica la presidenta de la Federación, y añade que la campaña actual de rebajas, que termina el día 15 “va tranquila, más bien lenta”. La Federación aún no cuenta con todos los datos relativos a esta campaña, aunque estiman que “se recaudará entre el 30% y el 40% menos en comparación a la campaña de verano de 2019”.

El sector en el que operan los comercios puede ser directamente dependiente de la situación sanitaria, es el caso de establecimientos especializados en ropa para celebraciones. “Se gasta menos que otros años, la gente no se quiere gastar mucho porque algunos eventos se cancelan”, explica Carmen, de Carmen Olimara Outlet, que al menos detecta cierta mejoría: “No es como antes, pero la campaña se está notando un poquito, la gente se anima”. Esperanza, que posee un negocio de calzado con el que comparte nombre, también situado en Calle Recogidas, indica que “la campaña de rebajas aún no se nota, entre la crisis y que la gente aún tiene un poco de miedo, está costando salir adelante”.

Uno de los argumentos más usados por los clientes de las grandes superficies es la competitividad de los precios. El gran volumen de producción de los grandes grupos es conocido y se ha establecido como una verdad absoluta que sale más rentable consumir en sus establecimientos, algo que Castillo relativiza: “El comercio de cercanía puede competir en calidad, pero el consumidor es el que elige. También con atención al cliente, proximidad y cercanía. El comercio pequeño puede asesorar al cliente, pero las grandes superficies no”.

La presidenta centra la mirada en el comercio online puesto que “es nocivo para el medio ambiente, además de la dificultad para realizar devoluciones”. Castillo avisa también de que “la mayoría de las veces no hay cosas más baratas. Ellos promocionan un artículo barato, pero los demás no lo están. El comercio de cercanías a veces tiene mejores precios, además de mejor calidad”.

Respecto a las medidas de fomento de consumo en el centro de la ciudad, desde la Federación insisten en que “todo lo que se haga para favorecer que la gente esté en las calles, es poco. Todavía no se ha alcanzado un nivel suficiente de adecuación del centro y de algunos barrios”. “La ciudad debe cambiar. Desde la Federación hemos impulsado los toldos para oxigenar el centro, una propuesta que esperamos que la nueva corporación del Ayuntamiento retome”, propone Castillo.

El perfil de los consumidores

Belén Ocón tiene 21 años y es estudiante. Ha ido al centro porque “necesito ropa y ahora creo que es el mejor momento porque está más barata”. Aún así, Belén comenta que no viene específicamente por las rebajas sino que “aprovecho y quizás me compro algo que está más barato”. Hay algo que tiene claro y es que “aunque comprar online es más barato, prefiero comprar en tienda porque así puedo probarme la ropa y ver si me queda bien, sin esperar a que me llegue”. Belén señala que “suelo ir a comprar a grupos grandes para vestir de diario porque ahí está la moda, aunque cuando necesito algo específico y de calidad voy a otro tipo de comercios”. “Prefiero venir al centro antes que a un centro comercial porque me gusta pasear por la ciudad y está mucho más cerca”, añade la joven.

“Veo cosillas antes y luego aprovecho para comprarlas en las rebajas”, comenta Raquel, profesora de 50 años, que no suele comprar ropa online y normalmente “gasto más en las rebajas de verano porque al final pico más de lo que busco”.

No todos los perfiles que encontramos por estas fechas, con mucha menos afluencia en las tiendas de lo normal, acuden a comprar específicamente por las rebajas. Es el caso de Jorge Camacho, músico y estudiante de 25 años que acude al centro a comprar porque “tengo una entrevista de trabajo y mañana las pruebas de acceso al conservatorio”, aunque considera que las rebajas “son una buena manera de fomentar el consumo” y apunta que “sé que debería comprar en comercios de cercanía, pero como no soy un comprador muy habitual suelo ir a las tiendas en las que otras veces me he apañado”.

Rosario prefiere no revelar su edad, pero presume de haber comprado “una camiseta muy bonita”. Destaca una de las mayores cualidades del comercio de cercanía y es, precisamente, la proximidad de sus integrantes: “Yo aquí no pensaba comprar, pero conozco a la chica, que es muy agradable, me he probado una camiseta y ya me la he llevado”. 

El perfil más joven, como Belén, de 19 años, estudiante de fisioterapia y trabajadora como comercial, compra bastante en rebajas “sobre todo en Zara, mi tienda favorita. También compré unas zapatillas y unas sandalias en una tienda local”. “Suelo esperar un par de días porque los primeros hay mucha gente”, explica Belén, que además representa la tendencia actual de compra online en tiendas que físicamente no operan “compro en Shein o en ASOS porque los precios son muy bajos”.

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