Aniversario | la de granada fue una de las primeras unidades del instituto armado

Medio siglo al servicio de la montaña

  • El Sereim de la Guardia Civil cumple 50 años

  • La unidad está compuesta por 16 agentes que demuestran ser un ejemplo de vocación de servicio en cada intervención

Era pleno invierno y aproximadamente las cuatro de la tarde. La Sección de Rescate e Intervención en Montaña (Sereim) de la Guardia Civil de Granada recibió un aviso: había un montañero en el Veleta. De forma rápida, los agentes iniciaron el dispositivo de rescate y se desplazaron hasta Sierra Nevada. Era un día con ventiscas en el que las temperaturas en la zona rondaban los 15 grados bajo cero, apenas había visibilidad y el herido se encontraba en un lugar prácticamente inaccesible: una pared vertical de la montaña.

Cuando consiguieron llegar hasta el montañero, comprobaron que tenía una fractura de cráneo, por lo que había que extremar aún más la precaución. Durante más de ocho horas, los agentes estuvieron escalando con la camilla para poder ponerlo a salvo y evacuarlo y cuando lo lograron recibieron un segundo aviso: los acompañantes de este montañero -otras tres personas- se habían quedado enriscados en esa misma pared y necesitaban ayuda.

Eran las doce de la noche, estaban exhaustos y tenían que hacer frente a otra situación crítica: había que exponerse de nuevo a esa pared con visibilidad cero, temperaturas extremas que hacían que hasta se congelasen las ropas, con caída de tímpanos de hielo y con peligro de corte de cuerdas. Lo hicieron sin dudarlo y 18 horas después de haber partido desde la Comandancia hacia Sierra Nevada, regresaron agotados, pero con la satisfacción de haber salvado la vida de cuatro personas.

El rescate de cuatro personas que duró 18 horas, entre los que más ha marcado a la unidad

Se trata de una situación real que vivió el Sereim de Granada y que su teniente, Rubén Santos, recuerda como "una de las actuaciones que más le ha marcado", pero que además es un claro ejemplo de la vocación de servicio de esta unidad que acaba de cumplir medio siglo de vida. Cincuenta años de historia que han intentado reflejar en una exposición que, a partir de este lunes, podrá visitarse en el Parque de las Ciencias de Granada.

Fue en el año 1968 cuando la Guardia Civil creó las primeras unidades de montaña: un total de cinco pelotones entre los que se encontró el de Granada. "El 1 de noviembre de 1968 se remitió a cinco especialistas escaladores y esquiadores para formar la unidad de Granada. En aquella época existía carencia de medios y la formación era muy básica: solo de esquí y escalada", relata el teniente Santos, que explicó que con el paso de los años se fue "ampliando el personal pero no la formación". El motivo de ello era la ausencia de un centro encargado de control y eso propició que comenzasen a desaparecer unidades en algunos macizos de España.

Ya en 1981, la Guardia Civil apostó por impulsar y reorganizar este servicio y se realizó un despliegue más amplio de unidades, hasta llegar a las 26 que lo componen ahora y también creó su propio órgano de control que, con el paso del tiempo, fue renombrado como Jefatura del Servicio de Montaña. Asimismo, se puso en marcha un centro de formación para los agentes del Sereim, en el que durante nueve meses, se preparan para hacer frente a los rescates.

A finales de los años 90, la unidad granadina -se había convertido en un Grupo de Rescate Especial e Intervención en Montaña (GREIM)- pasó a ser una Sereim, lo que supuso que un oficial se ponía al frente y se amplió la plantilla. Ya en el año 2000 el servicio comenzó a ampliar su labor y a realizar rescates con espeleología, en cavidad, en barrancos y en aguas bravas, lo cual se sumó a la inclusión del perro de rescate, así como la apuesta para que el rescate se hiciese siempre que se pudiera en colaboración con la Unidad Aérea de la Guardia Civil. Esto supone disponer de un helicóptero que actualmente es de los más completos de España: se trata de uno de los tres que cuentan con una grúa de rescate vertical.

"Y hasta día de hoy en el que la unidad de Granada tiene una plantilla amplia, una demarcación extensa y con capacidades que pueden asumir cualquier socorro independientemente del lugar donde sea, si es montaña invernal o estivas, si es en barranco, en zona vertical, cavidades, aguas bravas...". Así lo explica Rubén Santos, que además incide en que se trata de "una de las más valoradas de España, ya que se encuentra entre los tres o cuatro primeros puestos en cuanto a número de intervenciones superando las 70 cada año". Pero, ¿cómo llegan los avisos? Para ello cuentan con un "sistema envidiable".

"Aquí en Granada y Málaga tenemos un sistema que es envidiable. Se recibe una llamada a través del 112, de donde proceden prácticamente el 95% de los avisos. El operador dirige la llamada a nosotros, por lo que la calidad de la información es de primera mano y vamos a poder hacerle las preguntas necesarias para no perder tiempo, ni agotarle la batería del teléfono, y saber qué tenemos que hacer, qué material usar, a dónde vamos a ir y cómo acceder a esa ubicación", expone Rubén Santos.

Precisamente, esto hace que "aunque el alertante no sepa decir dónde está, sí puede indicar desde dónde y cuándo ha salido, qué cosas ve, o qué visibilidad hay, y así podemos ubicarlo. La ventaja que tenemos es que incluso si la persona está herida, en esta llamada también puede entrar el personal sanitario. Así se le puede dar las indicaciones necesarias para que esa persona en situación crítica no vaya a peor", afirma el teniente Santos, que también confiesa que, por lo general, las intervenciones que salen bien son las que más les satisfacen, pero entre ellas, destacan las que tienen niños de por medio.

"La debilidad que tiene un niño, que el frío, el agotamiento, las heridas, las sufre más, hace que la unidad se vuelque y se dé mucho más de lo que hay que dar", indica Santos, que también confiesa que todos tienen "alguna espina clavada", pues hay ocasiones en las que "pese a hacer todo lo que se puede", no consiguen salvar la vida del herido.

La unidad del Sereim de Granada está formada por un teniente, un sargento, tres cabos y once guardias, y Carla, una pastor belga que es de gran ayuda en labores de rescate. Un total de 16 agentes en los que la vocación de servicio prima sobre el riesgo al que se puedan ver expuestos en cualquier intervención.

"En las zonas en las que nos movemos, exponemos nuestra integridad física. Hay muchos riesgos que, aunque queramos, no podemos controlar y entonces los asumimos. Al igual que también hay factores incontrolables. Por ejemplo, aquí hay especialistas que han sufrido congelaciones, que han estado a punto de tener que amputarse dedos, los pies... Porque te puede pillar un día con menos hidratación, que la bota te apriete más de la cuenta, que tu condición física venga tocada de otro rescate o incluso una caída", expone el teniente Santos.

Sin embargo, son riesgos a los que continuarán haciendo frente pues hay algo que tienen claro: "Todos estamos aquí porque queremos, no por ninguna circunstancia ajena a nosotros, ni ningún tipo de necesidad. Estamos porque es nuestra pasión, lo que nos gusta y nos encanta, porque por muy duro que sea un encargo, luego llegamos a casa con una gran satisfacción de haber ayudado a alguien". Una labor 'benemérita' que "gracias a los fundadores que pusieron su empeño en que la unidad pudiera hacer rescates y que apostaron por hacerla de élite" ahora ellos pueden seguir avanzando en el camino hacia otros 50 años más de servicio.

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