Las apuestas del estado Ningún premio gordo para la provincia

El Niño no sonríe a Granada

  • El segundo sorteo más importante de la Lotería Nacional pasó sin pena ni gloria en una provincia que estuvo más pendiente de los regalos de Reyes

El sorteo del Niño pasó ayer sin pena ni gloria por Granada. No sólo porque el premio gordo haya caído íntegramente en Madrid y esta provincia casi ni olió las recompensas que deja la suerte en forma de premios menores del segundo sorteo más importante de la Lotería Nacional, tampoco los granadinos prestaron mucha atención al hijo pequeño del sorteo de Navidad.

Las cosas por su sitio. El reparto de premios del Niño no capta la atención de la gente ni la cuarta parte que su antecesor en tiempo e importancia. Si el día 22 de diciembre todo el mundo se levanta atento a los niños de San Ildefonso y lleva décimos y participaciones de aquí y de allá, ayer la gente se levantó pensando en los regalos de Reyes. Si el 22 es el día de la salud o de la suerte, el día 6 de enero es el día de los juguetes, de los guantes y las bufandas, de las suegras o de los botes de perfume de las parejas.

Si en las plazas se estaba pendiente de los niños y sus nuevos juguetes para disfrutar al aire libre, en los bares se seguía hablando de la Ley Antitabaco, que va causando más conmoción conforme van pasando los días y va aumentando el mono de nicotina en los espacios cerrados.

Tan desapercibido pasa este sorteo que ayer muchos de los que jugaban algún décimo en el Niño ni siquiera cayeron en mirar si habían resultado agraciados. "Uy, sí llevo pero se me ha pasado mirarlo. No sé, supongo que no me habrá tocado nada o ya me habrían avisado mis compañeros", comentaba Ricardo Muñoz mientras vigilaba a sus hijos, que se dirigían a casa de sus abuelos a recoger más regalos de Reyes.

Y eso que él era de los que habían logrado mantener la ilusión en la suerte hasta el final, porque para la mayoría la fe en la fortuna había naufragado entre lo que se jugaron en algún décimo del Sorteo de Navidad y muchos kilos de canapés o cóctel de marisco, litros de champán, sidra, destilados... fiesta de empresa, familiares, compras o quedadas con amigos. Entre otras miles, María Ángeles Molina era una de las que contaba ayer que no había jugado ni un céntimo, como María del Carmen González Parra. Una pensando en los regalos de los nietos y las comidas familiares, la otra pensando en las reuniones con amigos y compañeros y con la vista en las rebajas. Y, además, porque hay que reconocer que este niño llega cuando ya no se tienen ganas de fiesta.

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