Granada

Última superviviente de Andalucía

  • El Hospital de Traumatología mantiene sus instalaciones de rehabilitación

  • Una de las terapias infantiles enseña a los padres cómo trabajar con sus hijos en verano

La piscina de rehabilitación del Hospital de Traumatología de Granada es la última superviviente de Andalucía y una de las últimas de todo el país. El centro, que lleva en pie desde los años 70, estrenaba entonces una sala de hidroterapia -en su momento muy puntera-, que ahora, tras una serie de remodelaciones imperiosas por aspectos ecológicos y económicos, se usa para todo tipo de rehabilitación en el agua y en especial la dedicada a niños y bebés con problemas neurológicos y físicos.

"Aprovechamos el momento en que se iba a convertir el hospital en un materno -con la fusión hospitalaria- para salvar la instalación, ya que desde la propia dirección del Materno y desde la gerencia estaban interesados en conservarla como sala". Habla Julio Latorre, fisioterapeuta de hidroterapia del Virgen de las Nieves que lleva en esta piscina desde 2009. Después de esto, el equipo se trasladó al PTS y acaban de retomar sus actividades.

Los mayores beneficios del agua son a nivel de relajación y movilidad en los niños y bebés

"Como había que hacer obra sí o sí luchamos para que se remodelase y se adaptase", cuenta Latorre y continúa explicando que lo último que consiguieron fue que se pusiera cloración salina, muy importante desde el punto de vista del trabajo con los bebés, que antes se hacía por cloro tradicional. También se acometieron la remodelación de los vestuarios, cambio de techo y el cambio también del sistema de grúas, ahora eléctrico, antes manual.

El resultado de todo esto son las terapias como las que muestran las fotografías. Esta en concreto sirve de orientación en el manejo de los padres de los pacientes. Unas prácticas divididas en cuatro sesiones para que aprendan lo que van a tener que trabajar este verano con sus hijos. La primera clase estuvo dedicada a aprender cómo meter al niño en el agua, las normas de seguridad y cómo manejarlos. En las dos siguientes sesiones los padres aprendieron todas las posiciones que pueden adoptar los bebés en el agua (cúbito supino, prono y todos los tipos de giros que existen). La cuarta es simplemente para repasar todo lo anterior.

Un dato alentador es que a la terapia asisten madres y padres de manera igualitaria, incluso a veces se observan más padres que madres, explican los terapeutas. Estas clases y el resto de terapias se dedican sobre todo a bebés y niños con patologías neurológicas, tanto central como periférica. Niños con alteraciones, como parálisis cerebral o braquiales. También asisten pacientes con patologías ortopédicas, como la tortícolis muscular congénita, o la plagiocefalia.

En cuanto se le pregunta a Julio Latorre por los beneficios más inmediatos de estas sesiones, dice sonriendo que podría hablar de ello durante horas. "Fundamentalmente son las propiedades físicas del agua: el niño que no se puede poner de pie porque las piernas no lo aguantan, ya sea a nivel muscular o neurológico, en el agua sí se pueden manejar". También el niño que normalmente se mueve en dos dimensiones porque está quieto, en el agua descubre de repente que "puede girar y hacer cosas que no puede hacer fuera, si a eso le sumas los efectos beneficiosos como el agua caliente para aquellos niños que vienen con espasticidad -músculos tensos- lo metes, balanceas, paseas y notas cómo se va relajando". Solo las propiedades físicas del agua dan importantes beneficios. Para el niño prematuro o recién nacido de riesgo neurológico estas sesiones son todo un beneficio porque esas actividades sí la pueden realizar en esta supeficie.

Estos cincuenta niños, que se han repartido en grupos tanto individuales como grupales, son los primeros que pasan por esta terapia este año, después de la vuelta del área desde el PTS. Allí no había piscina por lo que no se ha realizado la terapia. Una de las cosas que Julio Latorre más reivindica es que "somos de los únicos de Andalucía y los pocos de España en la sanidad pública que prestan este tipo de terapia. Generalmente la gente tiene que ir a centros privados, y en Granada, además, no los hay". Por eso, subraya, ahora tienen "tantísima lista de espera".

Otra profesional, en este caso, la jefa de servicio y directora de la Unidad de gestión Clínica de Medicina Física y Rehabilitación, Inmaculada García Montes, explica que estas instalaciones y las terapias son especialmente beneficiosos en los niños con patologías cerebrales -daño cerebral adquirido o congénito- en los que uno de los rasgos principales son la espasticidad en los brazos, tronco o piernas, donde el agua actúa como medio relajante para que puedan desarrollar la psicomotricidad. "A parte de eso es bueno para cualquier otra patología como puede ser la parálisis braquial o una alteración ortopédica que no tenga que ver con el daño cerebral".

Además, cuenta, que estas actividades integran a nivel social, crea estimulación tanto con sus padres como con otros niños al ser un tratamiento grupal, y le genera un estímulo cognitivo muy importante. Actúa tanto en lo físico como en lo cognitivo.

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