Crisis del covid

Vuelven a Granada por Navidad: Tres testimonios del avance del virus en Europa

  • Estudiantes y trabajadores regresan con muchas dudas sobre cómo evolucionará la pandemia en enero

Alba Lupión, Belén Cabrera y Pilar Rodríguez

Alba Lupión, Belén Cabrera y Pilar Rodríguez

El viernes 24 de diciembre es un día señalado en rojo en miles de hogares de Granada. Es un motivo para reencontrarse y celebrar.Este año, sin embargo, todo aparece cubierto por la niebla de la inseguridad y la incertidumbre, con un aumento notable en el número de contagios de Covid-19 que trae a la memoria situaciones ya vividas antes: toques de queda, cierre perimetral, confinamientos. Tres testimonios desglosan como es esa vuelta a Granada por Navidad desde dos países europeos.

Belén Cabrera, almeriense, realizó el máster de Secundaria (el conocido como MAES) en la Universidad de Granada.En septiembre hizo la maleta y se fue al Reino Unido a trabajar. Es auxiliar de conversación en el Oakham School, en la localidad del mismo nombre, a una hora y media de Londres. Ha vivido en primera persona un trimestre que ha sido de todo menos tranquilo en la gestión de los contagios en el Reino Unido. “Allí la situación es mucho peor. En el instituto nos tenemos que hacer dos antígenos a la semana –que son gratuitos–, pero no son obligatorias las mascarillas”, salvo en las últimas dos semanas, en las que se ha pedido que se use esta protección en pasillos y comedores, detalla Belén. Ella, por su cuenta, sí ha llevado mascarillas las dos semanas previas a su vuelta a casa y también pidió a sus alumnos que la utilizaran.“Esas dos semanas me he hecho el test de antígenos todos los días”. También apunta que limitó al máximo sus contactos sociales, todo con el objetivo de prevenir un posible contagio de coronavirus.

Esas dos semanas llenas de cautela culminaron con la vuelta de Belén a su casa. “Para venir no tuvimos que hacer ni PCR ni cuarentena, sólo rellenar un formulario” en el que se explica el motivo del viaje, dónde se va a estar y otros datos necesarios para iniciar un posible rastreo de casos. Para regresar al Reino Unido sí tendrá que presentar una PCR y esperar el resultado negativo antes de incorporarse al trabajo. Como en media Europa, corre el rumor de que se aplicarán medidas más duras, como una cuarentena a los viajeros o incluso la suspensión de la docencia presencial. “Estoy muy contenta allí, pero la situación es regulera”, reconoce. Cuando se fue en septiembre lo hizo convencida de que la situación “estaba controlada” gracias a las vacunas.

Alba Lupión, estudiante de cuarto de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Granada está de erasmus en Francia, en la Universidad Savoie Mont Blanc. “Desde que llegué es como si la pandemia no existiera”, recuerda sobre estos meses. Ha dado clases con normalidad, sin distancia social, y únicamente se mantuvo como medida de prevención el uso de mascarillas, aunque señala que algún docente no hace uso de ellas. Hace un mes comenzó el repunte de casos. “Empezó a haber más casos” y a tomarse medidas restrictivas, como el cierre de las discotecas. Para volver rellenó el formulario exigido para regresar. La experiencia de su madre le ayudó a hacerlo con previsión. “Cuando viajó mi madre desde Ginebra hubo quien perdió el vuelo” porque no le dio tiempo a descargarse la aplicación. Desde Ginebra no es requisito hacer PCR para volar, aunque sí se exige, indica Alba, a los que viajan desde Francia.

Como en el Reino Unido, hacerse tests de antígenos se ha convertido en algo “muy normal, incluso hay puestecillos en los lugares donde hay más gente”. Cinco test cuestan 25 euros. Antes de regresar a casa se hizo dos de estas pruebas de antígenos, con resultado negativo. Sin embargo, mantiene la cautela y en la primera visita a sus abuelos llevó mascarilla.

Alba tiene billete de vuelta para su destino erasmus el próximo 4 de enero. “Creo que sólo tendré que presentar el billete y el certificado de la vacuna”, expresa esta estudiante, que no ve descartable que se adopten medidas más severas para evitar contagios. “Ojalá que no”, responde cuando se le pregunta si cree que se volverá a un confinamiento como el de 2020. “Si las clases van a ser online, no me quedo”, señala. Pesa todavía la experiencia vivida en Granada, cuando pasó el confinamiento en una residencia.

Alba, como el resto de erasmus de la UGR, se fue con la pauta completa. Pilar Rodríguez, que el pasado curso terminó Turismo en la UGR, se marchó a Normandía –también en Francia– para realizar un voluntariado europeo dentro del programa Erasmus. “No encontraba trabajo” a causa también del Covid y se marchó a Francia, un país en el que el ambiente “se ha caldeado” en las últimas semanas atizado por el aumento de contagios. “Por los pelos no me tuve que hacer una PCR antes de venir” a Granada. Antes de regresar Pilar mantuvo al máximo las medidas de precaución. “Si hubiera dado positivo tendría que haberme quedado sola toda la Navidad”, reflexiona. También señala el auge de los no vacunados en el país vecino, donde España parece que se ve “mucho mejor” en cuanto al control de la pandemia. En Francia el pasaporte Covid es requisito desde el pasado verano, pero ni esas medidas ni otras más recientes han frenado los casos.

Cuando finalicen sus vacaciones regresará: “Tengo que volver, estoy trabajando”, señala, aunque apunta a un posible regreso en el caso de que se confine a la población. “Eso sería una odisea...”

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