Coronavirus

"Sonríes al paciente para que no note el agotamiento": así es la ronda de una enfermera en la planta Covid de un hospital de Granada

  • Rosa María del Río agradece la labor de sus compañeras, que la guían para no cometer ningún error y contagiarse. Son sus "ángeles de la guarda"

"Sonríes al paciente para que no note el agotamiento": así es la ronda de una enfermera en la planta Covid de un hospital de Granada "Sonríes al paciente para que no note el agotamiento": así es la ronda de una enfermera en la planta Covid de un hospital de Granada

"Sonríes al paciente para que no note el agotamiento": así es la ronda de una enfermera en la planta Covid de un hospital de Granada

El día a día de una enfermera en una de las plantas destinadas a pacientes Covid en el viejo hospital Clínico de Granada, como el de todos los profesionales que estos días se enfrentan a la pandemia en cualquier centro sanitario saturado, es una mezcla de temor, agotamiento, cariño hacia sus pacientes y agradecimiento a sus compañeros, que estos días son una piña. 

Rosa María Del Río Martín, que hace unos días escribió sus sensaciones en Facebook (muchos de estos trabajadores encuentran consuelo al desahogarse en las redes sociales), se ha puesto en contacto con este periódico para autorizar la difusión de esta carta abierta, en la que sobre todo trata de agradecer ese compañerismo que se ha convertido en tabla de salvación. Éstas son sus propias palabras:

"Mi ángel de la guarda.

Ocho de la mañana, empieza mi turno, me toca vestirme para comenzar la ronda. Patucos, gorro, guantes, bata y gafas. Mi compañera me vigila y ayuda a vestirme, mi ángel de la guarda. Ella se asegura que no quede ni un solo trozo de piel sin cubrir para evitar que me contagie.

Comenzamos por la primera habitación, mi compañera se queda fuera, pones un pie dentro de la habitación y te falta el aire, sientes ahogo y comienzas a sudar. Ya estás dentro y cualquier fallo puede provocar que te contagies o contagies a tus compañeros.

Entras en todas las habitaciones y en la última habitación entras agotada pero pones tu mejor cara y sonríes a tu paciente (José Antonio) para que no note tu agotamiento y en cuanto le preguntas cómo ha pasado la noche se te olvidan tus problemas.

Medicación, glucemias, tensión.... Hago todas las actividades a la par que entablo conversación con José Antonio para que no sienta que está solo, te entretienes más de la cuenta, él tiene ganas de hablar... Revisando la vía te das cuentas de que no funciona, te disculpas con tu compañera que está esperando fuera en el pasillo sin EPI y ella siempre dice: "Tranquila, tómate tu tiempo".

Tienes que coger una vía nueva, tus gafas se empañan y no consigues ver bien, empiezas a notar que se te clavan las gafas en la frente y pómulos, llevas dos horas vestida con el EPI, nada de esto importa cuando tu compañera se asoma y te dice: "¿Vas bien?”. Ella sigue vigilando desde fuera. Le contestas: "Sí", con una sonrisa y ése es el chute de energía que necesitas para seguir y terminar tu ronda.

Cuando sales de la habitación ella se convierte en tus ojos, porque estás cansada y te guía paso a paso para quitarte el EPI sin cometer ningún error siempre con una sonrisa, esa sonrisa que te transmite seguridad y piensas con optimismo: “Todo va a salir bien, ella cuidará de mí”.

Gracias a mis compañeras del Hospital San Cecilio. Sois mis ángeles de la guarda en cada turno". 

Rosa María Del Río Martín.
Enfermera 2a Derecha (Planta Covid) Hospital Antiguo Clínico Granada.

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