Granada

Dos años de cárcel para un anciano que abusaba de una niña en su portal

  • La Audiencia rebaja la pena que impuso un juzgado al acusado, que era portero del edificio y daba a la víctima "dinero para chucherías" a cambio de "restregarse" con ella

Un vecino de la capital, casi octogenario, ha sido condenado por la Audiencia de Granada a dos años de prisión por haber abusado sexualmente de una niña, hija de unos vecinos del edificio en el que trabajaba de portero, a cambio de chucherías y otros pequeños regalos. La víctima sufrió tocamientos en sus pechos y genitales desde que tenía 8 años, y muchos de esos episodios ocurrieron en el propio portal.

El caso fue enjuiciado el año pasado en el Juzgado de lo Penal 4 de la capital, que impuso al anciano, cuyas iniciales son J.R.M., 4 años de prisión, una pena finalmente rebajada por la Audiencia al estimar parcialmente el recurso que interpuso aquél contra el fallo.

En su sentencia, que fue dictada en primavera y que actualmente se encuentra en fase de ejecución, la Audiencia explica que el juzgado apreció en los hechos dos delitos de abusos sexuales continuados, cuando en realidad su conducta constituyó "un solo delito continuado". Por eso le rebaja la pena de cárcel a la mitad, pero mantiene la indemnización de 6.000 euros -más los intereses legales- que deberá pagar a la víctima, que llamaba a su agresor "abuelo".

Para el tribunal granadino, la versión de la niña, que hoy ya es mayor de edad, es totalmente creíble, así como las "declaraciones de su madre y de los testigos", que, junto al informe psicológico de la víctima, constituyen "prueba de cargo suficiente para destruir el principio de presunción de inocencia" del procesado, que actualmente tiene 78 años.

Fue a finales de los 90 cuando comenzaron los abusos. El acusado, según declaró probado el Juzgado de lo Penal 4, "para satisfacer sus deseos sexuales", tocó "en múltiples ocasiones" el culo y los pechos a la menor y se "restregaba" con ella. Cuando ésta fue creciendo, el individuo comenzó a subirle la camiseta "y le tocaba y besaba los pechos", así como le palpaba "los genitales por debajo de la ropa". Además, "se la subía a horcajadas encima diciéndole que se moviera, enseñándola a masturbarle".

Todos estos actos ocurrieron parte de ellos siendo ella menor de 13 años y continuaron después, con el consentimiento viciado de la cría, a la que le decía que eran juegos. Sobre esta circunstancia, la Audiencia granadina explica que "al cumplir los trece años, aunque medie consentimiento, no por ello deja de ser delito su conducta", pues ese consentimiento estaba "viciado, al haberse obtenido prevaliéndose de una situación de superioridad manifiesta que coarta la libertad de la niña".

La situación se mantuvo hasta que ella comenzó a relacionarse con otros chicos de su edad y tuvo sus primeras experiencias sexuales, momento en que "comprendió los actos que sobre ella hacía el acusado" y rompió toda relación con él.

La víctima, a la que el acusado no podrá tampoco acercarse a menos de 300 metros durante dos años, ha estado representada en el proceso por la abogada de la Asociación de Mujeres Víctimas (Amuvi) Yolanda Solana, socia de Litigalia.

Fuentes judiciales informaron de que el juzgado ha requerido ya al acusado para que pague la indemnización fijada por el tribunal. Si en los próximos días lo hace, el portero evitará probablemente el ingreso en prisión, dado que la pena no es superior a dos años y carecía de antecedentes penales, requisitos indispensables para que la Justicia le conceda la suspensión de la pena.

En la actualidad, la víctima padece un menoscabo psíquico que ha precisado atención psicológica y terapia asistencial en el servicio de atención a víctimas.

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