Granada

El arte de componer para descomponer

  • 'Brisas de Poniente' de la pintora Celia Cuesta llega a la Cámara de Comercio donde podrá verse hasta el 12 de marzo

  • 'Bañista' y escenas de Armilla, las dos series de la muestra

El arte de componer para descomponer El arte de componer para descomponer

El arte de componer para descomponer

La moda de baño de este verano probablemente nada tendrá que ver con la de hace 50, como tampoco la mujer de antes con la del futuro. El espacio Cultural de la Cámara de Comercio propone una mirada retrospectiva a los trajes de baño de las mujeres de los años 20-30 bajo el título de Brisas de Poniente de Celia Cuesta, que podrá verse hasta el 12 de marzo.

La muestra, (con algo más de 40 piezas) que se divide en dos series: Bañistas y su pueblo, Armilla, lanza una mirada vintage al cómo las mujeres se han enfrentado al agua o “de cómo nos han dejado”, matiza la artista que basa su obra en una labor de investigación a través de textos y fotos antiguas, en los que estudia a la mujer en el tiempo.

La serie Bañistas recoge la figura femenina y el progreso de la misma reflejado en los trajes de baño, que aparecen en algo más de una veintena de escenas corrientes y espontáneas de mujeres junto a la orilla del mar. Las obras realizadas en técnica mixta sobre tabla juegan con las formas y tamaños, que en alguna ocasión recuerdan a un puzzle, porque como ella misma explica: “Me gusta componer para descomponer”. Sus cuadros –colgados algunos como se hacía antiguamente– no siguen un canon establecido. “Me gusta descentrar las perspectivas y trabajar con fotografías”, asegura la pintora. En estas piezas Celia Cuesta rompe con sus esquemas del blanco y negro e introduce el color (azules, amarillos, rosas..), algo de lo que habla como todo un atrevimiento del que parece estar muy satisfecha. Eso sí, no se desprenden del betún de judea.

“Me gusta descentrar las perspectivas y trabajar con fotografías”

En la cerca, una obra de cuatro piezas que hacen una de 145 x45 centímetros, Cuesta dibuja a seis mujeres con trajes de baño de otra época, y una de ellas con pinceladas –en negro– que recuerdan a los inicios de la artista. Mientras que Del rosa al naranja de la Belle Epoque pinta a una mujer más próxima con colores más llamativos y alguna transparencia.

De su trabajo de investigación la artista saca la conclusión de que “las mujeres seguimos estando en otra categoría, no nos dejan estar donde queremos estar”, concluye “la mujer en la historia ha estado muy olvidada”.

La segunda serie sobre su pueblo natal, Armilla , completa el corpus de la exposición en la que se puede ver el presente y pasado del municipio e incluso la conocida Feria de Muestras.

El arte de Celia Cuesta, muy en la línea del Pop Art, es puro y sin apenas influencias porque como ella indica “me he hecho a mí misma”. Sus obras impregnan estos días el ambiente de la Cámara de Comercio con una suave brisa de las costas.

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