Granada

Una aventura transoceánica entre los hilos de un títere

  • Este artista recorrerá en bicicleta zonas remotas de Sudamérica durante dos años

Recorrer 20.000 kilómetros en bicicleta durante dos años por nueve países pasa de ser un viaje tortuoso a toda una aventura si se hace en buena compañía y se persigue una meta. Pablo Olías saldrá el 20 de enero de 2013 desde España para aterrizar en Brasil y comenzar su periplo por Sudamérica. No estará solo en esta gesta; le acompañarán sus "niños": un duende flautista, un pianista y un malabarista. Unas marionetas que él mismo construyó y de las que no puede ni quiere desprenderse y con las que pretende alcanzar el objetivo de llevar el espectáculo del títere a todas aquellas zonas más inaccesibles donde la cultura pasa de largo.

En este viaje, Pablo hará realidad un sueño que, bajo el nombre de Tititiribici, pretende llevar a cabo desde hace varios años. En él, combinará sus grandes pasiones: la bicicleta, los viajes y las marionetas. Siempre, como telón de fondo, estará el gesto de aportar algo más que turismo por aquellos lugares donde haga un alto en el camino.

Para el titiritero, ésta no es la primera vez que se embarca en una hazaña similar. Desde hace 20 años, Pablo viaja todos los veranos en bicicleta por distintos puntos del mundo. Desde hace 16, lo hace con sus marionetas. "Abandoné una fructífera carrera de arquitectura, cansado del tipo de vida que llevaba, sin descanso y estresado, y opté por algo más tranquilo. Jamás me he arrepentido. Ha sido la decisión más complicada de mi vida, pero hoy hago realmente lo que deseo".

El hecho de que optase por la construcción de títeres de hilo fue una "bendita" casualidad. "En segundo de carrera, harto de bailar el diábolo, comencé a crear la marioneta del duende, que hoy mantengo en los espectáculos y es mi preferida". Su habilidad para dotar de vida a estos seres inanimados y su espectáculo de calle, donde el público interactúa continuamente con unas marionetas que se mueven al ritmo de la música, hicieron que, poco a poco, se propusiese nuevos retos que le han llevado por distintos países de Europa.

Así, hace dos años, ideó y construyó un carro que remolca con su bicicleta. Este habitáculo le sirve, además de para transportar a los títeres, de escenario, al desplegarse como un atril. Será con este equipaje (marionetas y bicicleta, fundamentalmente) con el que iniciará su ruta por Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay.

Muchos han sido los sponsors que han colaborado con este proyecto, gracias a los cuales ha conseguido financiación para el vuelo, una bicicleta nueva y una tienda de campaña, donde dormirá la mayoría de los días. Y muchas las manos generosas que han aportado donaciones económicas que, según el titiritero: "Aprovecharé para invertirlas a modo de cooperación. Así, por ejemplo, si llego a una aldea remota en la selva, donde en su pequeña escuela faltan pupitres, invertiré parte de estos donativos. Esta iniciativa es altruista, por lo que todos los gastos personales me los pagaré yo".

La cuantía a la que asciende el viaje en sus dos años de duración ronda los 18.000 euros, pero para Pablo lo que más valor alberga son sus marionetas: "No pienso facturarlas en el avión, no puedo permitir que se rompan o pierdan; para mí tienen un valor sentimental que trasciende al material".

A mitad de camino, el artista tiene programado encontrarse con los viajeros cicloturistas de Viajamundeando. "Me cruzaré con ellos en Colombia y, quizás, planteemos hacer talleres infantiles que hagan más grande este proyecto".

El espectáculo de Pablo Olías va dirigido a todos los públicos, aunque, reconoce, que los niños le fascinan. "Si consigo que los pequeños de zonas deprimidas o con dificultades de acceso a este tipo de espectáculo disfruten, mi misión se habrá cumplido".

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