Granada

Del botiquín al museo

  • La política medioambiental de la Unión Europea condena a los termómetros de mercurio, que desde ayer no pueden ser adquiridos ni distribuidos por el riesgo de contaminación que suponen

Los termómetros de mercurio han pasado a la historia, al menos en cuanto a su distribución y venta. Una directiva de la Unión Europea obliga a la retirada de los tradicionales medidores de temperatura y esfingomanímetros debido al riesgo que suponen para el medio ambiente, al ser el mercurio un material contaminante. En ningún caso, según informa el Colegio de Farmacéuticos de Granada, los termómetros son nocivos para la salud, ya que "se trata únicamente de un problema medioambiental", señala María Victoria Casas, del Centro de Información del Medicamento.

La prohibición de su distribución y venta "no afecta a los que estén utilizándose en los domicilios", apunta la circular distribuida por las farmacias de la provincia, lo que significa que los medidores de temperatura podrán seguir empleándose con total normalidad. "Los que ya están en uso no hay que tirarlos, el único cambio es que no se pueden dispensar", explica Casas.

Sobre qué hacer con los viejos termómetros de mercurio, desde el Centro de Información del Medicamento se explica que "en las farmacias no hay ningún punto de recogida", y que, quien quiera reciclarlo debe recurrir "a algún punto limpio, como el que existe en el Polígono El Florío". A este respecto, Casas asevera que se esperan instrucciones por parte del Ministerio de Sanidad para atender a los usuarios que quieran deshacerse de sus viejos termómetros de mercurio.

Desde el Colegio de Farmacia se indica, además, que "la demanda de su uso había disminuido con las nuevas variedades de termómetros", es decir, de los digitales, más eficaces, rápidos y seguros. Más o menos sofisticados, habían relevado progresivamente en muchos botiquines a los tradicionales.

Desde las farmacias, punto de venta de los medidores de temperatura, el día de ayer no supuso ningún cambio en la rutina, ya que, conocedores del ultimátum europeo, durante los últimos meses han informado a los compradores de la nueva norma, tal y como explica la farmacéutica Nuria García, de Farmacia Ocete. "Ya estábamos informados de la nueva norma y se lo hemos comentado a quienes nos pedían" un termómetro de mercurio, un objeto que pasará del botiquín al museo, aunque, según García, "son más conocidos y hay quien cree que son más fiables que los digitales".

En la Farmacia Ocete confirman que en el almacén hay termómetros antiguos. "Tenemos existencias, pero no se han renovado. Ahora será el laboratorio proveedor el que se haga cargo" de ese excedente. Asimismo, Nuria García confirma que las farmacias "no son puntos de recogida de termómetros de mercurio" y que, en caso de rotura, hay que recoger el metal y llevarlo a un punto limpio.

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