Economía

Las comidas de Navidad se recuperan y llegan a un gasto de 40 euros por persona

  • Las agendas de la mayoría de los restaurantes ya están casi llenas para los fines de semana anteriores a la Nochebuena

  • Se recuperan los eventos sufragados con dinero de las empresas

Cena de Navidad en La Borraja. Cena de Navidad en La Borraja.

Cena de Navidad en La Borraja. / Carlos Gil

Comentarios 1

Estas semanas previas a la Navidad se ha hecho viral un anuncio que reencontraba a parejas de amigos y les calculaba el tiempo que les quedaba por pasar juntos. El mensaje que transmitía es el que mueve a muchas reuniones que estos días se dan cita en torno a la mesa con la intención de comer pero, sobre todo, de socializar. Esa es una de las nuevas tendencias que coinciden en apreciar los responsables de los restaurantes: las empresas están empezando a apostar por la cena tipo cóctel en su totalidad o al menos parte de ella. Otra de ellas es que los amigos postergan las comidas para la semana que comprende entre Nochebuena y Nochevieja esperando la vuelta a casa por Navidad de los que viven fuera.

Pero la principal novedad es que se están empezando a recuperar las comida de empresa pagadas, de nuevo y de verdad, por las empresas. Tras los años de austeridad de la crisis en las que eran sufragadas por los bolsillos de trabajadores con más ganas de fiesta que dinero, parece que vuelve a tirarse con pólvora de rey. “Durante unos años desaparecieron prácticamente los eventos corporativos y los empleados mantuvieron las reuniones pagando ellos, pero con presupuestos mucho más ajustados. Los últimos dos años las empresas han recuperado la tradición y optan por menús más caros”, cuenta Pablo Baena, del Grupo La Borraja. En su restaurante junto al Mirador de San Nicolás, el precio medio del cubierto por el que optan sus clientes esta Navidad es de 45 euros.

"En muchos casos las comidas son sólo una excusa para reencontrarse"

Durante esos años de ‘oscuridad’ corporativa, además de las ansias de diversión de los empleados el negocio de las comidas de Navidad lo sostuvieron las reuniones de antiguos compañeros de pupitre, los nuevos de vestuarios de peñas, gimnasios... y, en general, colegas de cualquier tipo de asociación.

“En muchos casos las comidas son sólo una excusa para reencontrase aprovechando la Navidad, sobre todo con la gente que viene de fuera”, asegura Baena, quien apunta otra de las tendencias de la Navidad: “La gente te pide de todo pero lo más frecuente es que haya una copita de bienvenida y unos aperitivos previos que en muchos casos es sentada pero cada vez es más frecuente de pie, como la copa de colofón”.

Pero si los amigos quieren charlar entre ellos y no sólo con los cuatro que caen en su esquina de la mesa, esta tendencia se acentúa en las reuniones de empresa, mucho más numerosas. Marián Buenestado, del Hotel Restaurante Los Patos, explica que cada vez son más las que optan directamente por el tipo cóctel: “Las que estamos teniendo más grandes, con 70 u 80 trabajadores, se han decantado por esta opción”. Y en cuanto a la disposición a gastar, aquí también se mantiene la tendencia ‘alcista’ se mantiene. “El precio de la comida tipo cóctel es de 45 euros en adelante y de los menús sentados, de 38. Sin embargo la mayoría optan por propuestas que rondan los 50 euros”.

Cada vez son más los que optan directamente por el tipo cóctel

Aunque este fin de semana es el más fuerte en el hotel de la calle Recogidas, una novedad es la de comer fuera de casa los días 24 y 25 de diciembre. Si se dispone de poder adquisitivo pero no de ganas de guisar para toda la parentela, cenar en un cinco estrellas puede ser una opción fantástica. “Somos de los pocos que abrimos esa noche y el año pasado ya tuvimos dos familias que repiten este año. Y para el almuerzo del día siguiente también estamos llenos. Todo son reuniones familiares grandes, de unas 30 personas”.

Y cuanto a las reuniones de amigos, la inclinación mayoritaria es encontrarse para almorzar. “Aunque la gente joven siempre quiere más la noche, a partir de una cierta edad gana el mediodía para estar ya a las once en casa”, detalla Buenestado. Pero si criar a los niños parece que no es compatible con acostarse a las cinco o seis de la maña y además levantarse con resaca, sí que lo es con divertirse. “Se busca más sobremesa. Las empresas quieren copas largas pero también algo más divertido tipo música, juegos, sorteos... Lo importante es pasar un rato de convivencia, no sólo comer y me voy”, recalca la responsable comercial de Los Patos.

En este establecimiento, por la particularidad de sus clientes, –empresas internacionales con trabajadores de otros países– es frecuente que se demanden menús vegetarianos. “En un tipo cóctel de la otra noche, de un grupo de 60 personas había cuatro vegetarianos”, señala.

Y esa propensión, es común a todos los locales: ofrecer cada vez menús más específicos, con opciones para vegetarianos, celíacos... Por ejemplo, para Belén Garach, responsable de relaciones institucionales del Grupo Abades, “en ese sentido, hemos evolucionado que es una barbaridad”. “Nosotros estamos muy concienciados. Incluso cocinamos de forma diferenciada porque hay personas a las que la comida no se les puede preparar en los mismos recipientes en los que se ha guisado algo a lo que les cause alergia”.

Según su percepción, desde hace unas semanas, “prácticamente desde el 1 de diciembre”, hasta el 25, se aglutina todo. “Después baja un poco pero, si bien no hay reuniones de empresa, las comidas se mantienen con las reuniones de amigos”. Y, en cuanto a las horas no todos quieren a mediodía. “Por ejemplo, en las comidas de compañeros de gimnasio suelen ser muy tarde porque vienen también los monitores y muchos terminan de trabajar a las once de la noche”.

Cuando las reuniones son tardías los menús de las cenas suelen ser muy ligeros

Cuando las reuniones son tan tardías –más si se mezcla el tema con la preocupación por el culto al cuerpo– los menús de esas cenas suelen ser muy ligeros. “Buscan más socializar que la comida en sí”, dice la responsable de relaciones de locales como el restaurante María de la O y el Hotel Abades.

Otra peculiaridad de las reuniones de amigos que Garach aprecia como una propensión creciente esta Navidad es la diferenciación de género. Con independencia de si están casados o no, las chicas van con chicas y los chicos con chicos. “Antes los matrimonios solían ir juntos en reuniones de amigos pero ahora suelen hacerlas por separado”.

Sea que esta tendencia separatista viene motivada porque en esa suma de horas que les resta pasar juntos del citado anuncio a los matrimonios el tiempo les sale en demasía o por la causa que sea, las reuniones por sexos triunfan como en la adolescencia.

El caso es que se opte por la opción que se opte, los que no tengan reserva difícilmente encontrarán hueco en fin de semana. Por lo menos, los cuatro establecimientos coinciden en que lo tienen todo prácticamente completo hasta que Nochebuena desatasque las agendas gastronómicas y sociales.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios