educación

"Se lo han currado"

  • Las iniciativas AtreveT y Atrevi2 culminan con la graduación en ESO de 20 jóvenes

  • "Nadie les ha regalado nada", indican sus profesores

Foto de familia de los docentes, representantes de la Administración, estudiantes y familiares, ayer. Foto de familia de los docentes, representantes de la Administración, estudiantes y familiares, ayer.

Foto de familia de los docentes, representantes de la Administración, estudiantes y familiares, ayer. / granada hoy

ángel se revuelve en su asiento. No ha soltado el móvil hasta el mismo momento de recoger su título de la ESO. Viste un colorido conjunto de pantalón corto y camiseta y luce un mínimo bigotillo. Está incómodo y no lo oculta. A la pregunta de cuál ha sido el último libro que ha leído responde con un sorprendente Hansel y Gretel. A su lado, David le corrige. El último libro ha sido Bajo la luna. Rafael, el tercero, apunta que ha sido una obra de teatro. Separa los dedos índice y pulgar para señalar un grosor tan sorprendente para una obra de teatro como la respuesta de Ángel. Los tres ocupan la misma fila de asientos en la sala en la que la Delegación de Educación ha organizado, un curso más, la entrega de diplomas de los programas AtreveT y Atrevi2. El primero nació para dar una oportunidad de titular a chicas que habían abandonado el instituto tras quedarse embarazadas. El Atrevi2 surgió para ofrecer la oportunidad a los chicos -en situaciones igualmente complicadas, algunos ya padres- de terminar la Secundaria. En el acto de ayer se indicó que este curso han sido 20 -quince mujeres y cinco hombres- los que han conseguido graduarse gracias a estas dos iniciativas, que prevén horarios adaptados a las necesidades familiares y laborales de los chavales. Nueve asistieron, junto a familiares, maestras y responsables de los centros en los que han estudiado.

Ángel, director del Colegio San José, señaló que el de ayer era un "día grande". "Hay que darles oportunidades, todas", zanjó. Rafa, del Luisa de Marillac -otro centro de Cartuja- incidió en que "se lo han currado". "Han trabajado mucho en casa y en clase. Que nadie os diga que se os ha regalado nada", les advirtió. En este centro se han abierto las puertas en horario de tarde para que estos chavales pudieran cursar sus estudios. El número de matriculados este año "se ha duplicado", una señal que, según Rafa, "nos deja claro que el alma del programa tiene que continuar". El colegio les ha acogido después de que estos chavales -muchos de ellos gitanos, menores o padres- se vieran con pie y medio fuera del instituto.

Se adaptaron los horarios para que los chavales pudieran asistir a clase

David será padre en enero. Tiene que pensar unos instantes antes de contestar el mes del nacimiento. Tiene 19 años. Cuando se le indica que es muy joven para ser padre responde "otros los tienen con 14 y 15" años. "Aprendemos viendo lo que hacen los otros", reflexiona la fiscal de Menores Rosa Guerrero, que también asistió al acto. "Lo que habéis hecho es romper el círculo. No estáis haciendo lo que hicieron vuestros padres", indicó a los asistentes. Para Guerrero, la obtención del título de la ESO "es el primer paso para una vida diferente".

Raúl, el jefe de estudios de La Paz -otro de los centros que ha participado de estas iniciativas- también quiso destacar la necesidad de dar oportunidades a chicos que están prácticamente desahuciados para el sistema educativo. "El instituto va a estar ahí" para ofrecer "cualquier ayuda", "con las puertas abiertas", indicó. El Luz Casanova -centro en el que han titulado dos de los seis chavales que iniciaron los estudios- estuvo representado por Cecilio, que manifestó la intención de "seguir" con esta iniciativa. "Tenéis una oportunidad de hacer las cosas bien", señaló. Por su parte, el delegado territorial de Educación, Germán González, recalcó que "necesitamos del éxito escolar en todos los niveles".

Carmen, Séfora, Tania, Saray (que no pudo asistir), Ángel, David, José Ángel, Rafael, Israel, Leandro y Adrián (que tampoco estuvo) fueron los protagonistas en la primera fila. Al fondo, satisfechas, sus maestras.

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