Tribunales

Se declara culpable el acusado de matar a una anciana tras fingir ser un repartidor

  • Confiesa que estranguló a la víctima pero asegura que creía que "se había quedado inconsciente"

  • Se trata del primer enjuiciado en la provincia que se enfrenta a una petición de pena de prisión permanente revisable

La sede del TSJA y de la Audiencia Provincial de Granada. La sede del TSJA y de la Audiencia Provincial de Granada.

La sede del TSJA y de la Audiencia Provincial de Granada. / G. H.

Se declara culpable pero insiste en que la estranguló durante "tres o cinco segundos" cuando vio que iba a tocar el botón de teleasistencia y pensó que "se había quedado inconsciente y dormida". Esto ha sido lo que ha dicho durante el juicio este lunes el joven acusado de matar a una anciana en su casa cuando entró a robar haciéndose pasar por un repartidor. Por estos hechos, la Fiscalía ha solicitado finalmente en sus conclusiones provisionales la pena de prisión permanente revisable para el acusado, por la especial vulnerabilidad de la víctima. El joven se convierte, de este modo, en el primer enjuiciado del que se tiene constancia en la provincia que se enfrenta a esta petición.

Pese a haber reconocido los hechos ante el tribunal, el acusado, un joven de 22 años y nacionalidad marroquí que se encuentra en prisión provisional acusado de un delito de robo con violencia y otro de asesinato, ha indicado que "no sabía" que la víctima viviera sola ni que fuera mayor. Según su alegato durante el juicio, había escuchado de un "conocido" que le llevaba la compra a casa que "le había quitado algo y no se había enterado".

Según el relato de la Fiscalía, en marzo del pasado 2018, el acusado escuchó cómo este trabajador comentaba que ejercía de repartidor de la compra a esta anciana que vivía sola. Tras conocer estos detalles, así como la dirección de la víctima, el 20 de marzo del 2018 se fue hasta la casa de la víctima "con ilícito ánimo de entrar en la vivienda para apoderarse de todo aquello que hallara de valor", según constaba en el escrito de acusación del Ministerio Público.

Según prosigue el relato de los hechos de la Fiscalía, tras tocar a la puerta de la anciana, creyendo que se trataba del repartidor de la compra, abrió la puerta, momento en el que el acusado la empujó "haciéndola caer al suelo donde quedó semiinconsciente". Esto fue aprovechado por el agresor para comenzar el registro de la vivienda hasta que Carmen recuperó la consciencia, siempre según el relato de la Fiscalía.

Sin embargo, según su propia versión de los hechos, no le abrió el portal y, cuando consiguió subir, la encontró en la puerta, tras lo que la empujó y la llevó, "consciente", al salón, donde la sentó. "No la amarré", ha matizado el acusado sobre ese momento. Esto sucedió sobre las 12:00 horas, siempre según su testimonio este lunes en la Audiencia, y, desde las 9:00 horas aproximadamente, se había tomado una caja con "60 pastillas" de un potente ansiolítico.

"No sabía lo que hacía" pues las pastillas le hicieron "muy mal efecto", ha mantenido el procesado, que ha reconocido que estranguló durante "tres o cinco segundos" a la anciana, cuando vio que iba a tocar el botón de teleasistencia. Ella le gritó y le estuvo "insultando", ha agregado, tras lo que pensó "que se había quedado dormida".

Aprovechó entonces para recoger dinero y joyas, y se fue "echando hostias", cerrando la casa con un juego de llaves que también se llevó. La defensa, representada por el letrado Andrés Jiménez Maldonado, no ha formulado preguntas al acusado.

Previamente, en su exposición ante el jurado popular, que habrá de dictar veredicto de culpabilidad, tras la confesión de los hechos, este letrado ha indicado que lo que se decide en esta vista es si los hechos constituyen un delito de asesinato o de homicidio, como defiende esta parte, por lo que pide para él pena de 15 años y otros cinco por el supuesto robo con violencia.

En este sentido, ha mantenido en esta primera sesión del juicio que el joven no quiso matar a la anciana, sino que el robo y la situación derivada del mismo "se le fue de las manos" por las drogas y el efecto de su propio "pánico".

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