Granada

Un "esperpento" en el juicio de Juana Rivas obliga a retrasar el final del caso

  • La renuncia repentina del abogado defensor de la madre de Maracena obliga al juez a posponer la vista al 18 de julio

  • El letrado se enfrenta a una posible causa por desobediencia

La madre de Maracena fue seguida por una nube de periodistas. La madre de Maracena fue seguida por una nube de periodistas.

La madre de Maracena fue seguida por una nube de periodistas. / alex cámara

El caso Juana Rivas volverá a colear este verano en los juzgados granadinos. La vista judicial prevista ayer, para dilucidar las posibles responsabilidades penales de esta madre, por haber tenido a sus hijos en paradero desconocido durante un mes el año pasado, acabó en escasos minutos con una situación que el propio juez calificó de "esperpento": la repentina renuncia del abogado defensor, que desautorizó las órdenes del juez, y su salida de la sala, bajo la mirada atónita de todos los presentes, obligó a suspender la sesión.

Los letrados de Juana Rivas, inmersa aún en el proceso judicial por la custodia de sus hijos en Italia, tenían especial interés en retrasar la resolución de esta causa penal contra la madre de Maracena y así lo habían reclamado sin éxito hasta ayer, día en que ya estaba fijado el juicio, alegando para ello la baja médica del abogado principal. Pero al final, el abandono del letrado que vino en su lugar, en plena vista, obligó al titular del Juzgado de lo Penal 1 de Granada a posponer, a su pesar, la cita hasta la próxima fecha posible, que es el 18 de julio.

Rivas dijo que si hacía falta iría a buscar el día del juicio a su abogado con ambulancia

El desenlace precipitado del juicio de ayer sorprendió a los responsables judiciales y a las decenas de medios de comunicación que de nuevo se concentraron en los juzgados de la capital. Ya se ha convertido en algo habitual que cualquier acontecimiento previsto en el caso de esta granadina que se negaba a entregar a sus hijos al padre, con domicilio en Italia, tenga un final inesperado.

El verano pasado Rivas tuvo a media España en vilo cuando, el día fijado por la jueza para llevar a sus hijos con el padre, decidió emprender el camino con ellos y ponerse en paradero desconocido para las fuerzas del orden. Durante un mes existía la incertidumbre sobre el momento de su entrega, que finalmente hizo en el Juzgado, pero sin los hijos. Por último, cuando no hubo más remedio, los llevó a la Comandancia de la Guardia Civil de Granada por sorpresa, sin esperar al lugar y hora marcados por el Juzgado. Incluso en la declaración que tuvo que hacer frente a la jueza de instrucción de este caso, Rivas mantuvo este pulso particular con la justicia de tal modo que llegó 40 minutos tarde, se negó a contestar a las preguntas de la magistrada y la Fiscalía (es un derecho reconocido, pero poco habitual) y criticó públicamente a la jueza después de salir.

El juicio previsto ayer en el Juzgado de lo Penal 1 de Granada tendría que haber sido el inicio del punto y final de una de las batallas judiciales que tiene abiertas. En esta ocasión es la causa penal por su desobediencia a la justicia durante el verano pasado, alegando que no podía entregar a sus hijos por los "malos tratos" del padre italiano.

A los pocos minutos de comenzar el juicio, el abogado Juan de Dios Ramírez abandonó la sala y dejó sola a Juana Rivas en el banquillo de los acusados, después de que el juez no aceptara su petición de suspender la vista. Y todo ello a pesar de ser advertido por el juez de que se deducirá testimonio de su actitud a la Fiscalía, el Juzgado de Guardia y el Colegio de Abogados de Sevilla.

Pero Juana Rivas no se ha sentido abandonada en realidad, como ella misma dejó claro con sus palabras a su salida del Juzgado: "Le agradezco que se haya ido", "lo ha hecho para respetar mi decisión" , incidiendo en que todo esto no es ninguna "estrategia", sino que ella se ha preparado el caso con el otro letrado del caso, José Estanislao López, y su deseo es que él la represente, aunque ahora está de baja por un problema en una pierna que le impide acudir al juicio.

El juez y la Fiscalía se opusieron inicialmente a posponer el juicio por los motivos alegados, dado que el escrito de defensa de Rivas estaba firmado por el mismo letrado que ayer la asistía (lo que supondría que conocía el caso de primera mano).

Pero Rivas, ante los medios de comunicación, lamentó que "no quieran esperar" a que su abogado esté bien de salud y pueda desplazarse a Granada. "No soy ninguna delincuente, todos lo sabéis, estoy defendiendo a mis niños y lo voy a seguir haciendo, aquí, en Italia y donde haga falta", señaló esta madre de Maracena, que se enfrenta a una petición fiscal de cinco años de cárcel por dos presuntos delitos de sustracción de menores.

El Ministerio Público también pide que sea inhabilitada durante seis años para ejercer el derecho de patria potestad sobre los niños, de 11 y 3 años, que en la actualidad viven en Italia con el padre, el italiano Francesco Arcuri, que ayer asistió al juicio por videoconferencia.

Juana Rivas llegó al edificio judicial de La Caleta sobre las 10 de la mañana (esta vez lo hizo con tiempo), acompañada por el abogado Juan de Dios Ramírez, su hermana y, entre otros, la asesora jurídica del Centro de la Mujer de Maracena, Francisca Granados, que inicialmente estuvo investigada en la causa.

Nada más comenzar la vista, el juez denegó la suspensión porque, al haber firmado el letrado Juan de Dios Ramírez el escrito de defensa, de aceptar la suspensión "tendría que sancionarle" porque "qué clase de profesional sería usted".

Tras la marcha del letrado, el juez dio a Juana Rivas tres días de plazo para que elija otro abogado o se le designara uno de oficio, de modo que la vista pueda celebrarse el 18 de julio a las 9.30 de la mañana. La madre de Maracena dijo que no quiere "ningún abogado de oficio" y que "si hace falta", irá a recoger a su letrado con una ambulancia para ese día.

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