economía

Las granadinas cobran al año 2.905 euros menos que los hombres

  • Las mujeres reciben menos salario que los varones en todos los sectores productivos

  • Los empresarios dicen que se aplica el convenio

  • El 'techo de cristal' es evidente

Foto: Carlos Gil Foto: Carlos Gil

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La desigualdad salarial entre hombres y mujeres es histórica y, aún así, en pleno siglo XXI, no ha habido avances. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, volvió a abrir la caja de Pandora hace unas semanas al afirmar en una entrevista radiofónica que no era competencia del Gobierno regular los salarios para evitar la famosa brecha entre sexos, algo que sí han hecho los gobernantes de Reino Unido, Alemania o Islandia, que han aprobado una serie de medidas para evitar ese tradicional desajuste. La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, intentó reconducir la situación al asegurar que pagar un distinto salario a hombres y mujeres que realizan el mismo trabajo es ilegal y que se han puesto en marcha algunas medidas como requerir auditorías salariales a las empresas de más de 250 trabajadores, obligar a las grandes compañías a tener planes de igualdad, o exigir a las firmas que ofrezcan a sus empleados información desagregada por géneros sobre los salarios.

En cualquier caso, la diferencia salarial entre sexos es evidente y se puede comprobar con los datos encima de la mesa. En el caso concreto de la provincia de Granada, los hombres cobraron en 2016, según los registros de la Agencia Tributaria en base a las declaraciones de renta, un salario medio anual de 16.346 euros y las mujeres de 13.441 euros, lo que implica una diferencia en el conjunto del año de 2.905 euros, partiendo además de la base de que el salario medio en Granada, en general, es de los más bajos del país y por supuesto de Europa. La mujer sale peor parada en cualquier análisis por edad o sector productivo que el varón. Siempre cobran menos. Por edades, las hembras que más sueldo perciben -de media- son las que tienen entre 56 y 65 años, pues se entiende que son las que tienen una mayor antigüedad y derechos adquiridos en sus compañías. Reciben 18.959 euros al año de media, mientras que los hombres en esa misma franja de edad ingresan 23.536 euros anuales.

Reducciones de jornada para conciliar y contratos temporales son claves

Por sectores, más de lo mismo. El segmento que mejor paga es el de las entidades financieras y aseguradoras. Las mujeres cobraron en 2016 -último dato publicado- un salario medio anual en este sector de 25.645 euros, mientras que la nómina del hombre ascendía a 337.722 euros, es decir, más de 12.000 euros de diferencia al año. El siguiente sector más productivo desde el punto de vista monetario es el de energía y agua, donde la mujer percibe un ingreso medio de 18.664 euros y el hombre 24.280 euros, siendo la diferencia en este caso de 5.636 euros anuales. Ese sector está, teniendo en cuenta el resto, bien remunerado, pero hay trampa porque solo emplea a 874 mujeres, mientras que hay 4.111 hombres, cuatro veces más.

La diferencia salarial es palpable en todos los sectores, siendo también muy llamativo, por ejemplo, en el campo de la información y las comunicaciones, donde las mujeres perciben 14.529 euros y los varones 21.691 euros, 7.162 euros más. La única área en la que se acercan es en la de construcción e inmobiliaria, con casi 2.000 euros de diferencia.

¿Por qué pasa esta situación? Los expertos consultados coinciden en señalar que la mujer, por una parte, es más proclive a pedir reducciones de jornada para el cuidado de hijos u otros familiares y eso motiva, a su vez, que tengan más dificultad para medrar en sus carreras. El techo de cristal es evidente y los contratos temporales y la precariedad también tienen nombre de mujer.

Según los datos de la Agencia Tributaria, tan solo 129 mujeres de la provincia consiguieron un retribución diez veces superior al salario mínimo interprofesional (SMI) durante el 2016, mientras que en el caso de los hombres, la cifra fue de 689, otro ejemplo más de la brecha salarial por género.

El consejero de Empleo, Empresa y Comercio, Javier Carnero, asegura tajante que "si en el sector público es algo que está plenamente asumido, en el sector privado tiene que estar asumido de la misma manera" y le recuerda al Gobierno de Rajoy que "es el que tiene capacidad para regular y legislar porque no hay motivo ninguno que justifique que exista esa brecha salarial".

Sergio Cuberos es el propietario de la cadena de supermercados Maskom y asegura que "todos los empresarios aplicamos los convenios que se firman y no suele ocurrir que personas de diferente sexo en la misma categoría cobren distinto, aunque sí es cierto que la mujer suele pedir más reducciones de jornada y que hay más hombres que mujeres en puestos de responsabilidad".

Tal y como asegura la secretaria del área de Mujer e Igualdad de Comisiones Obreras (CCOO) en Granada, Eva Calderón, "las mujeres tenemos mucha más temporalidad, tenemos más a tiempo parcial, tomamos más bajas por maternidad... Todo eso influye en la brecha". Según reconoce la sindicalista que un hombre cobre más que una mujer por desempeñar la misma labor es algo que aún existe y contra lo que se trata de luchar. "Existe que a trabajos de igual valor se les denominan de distinta manera si lo desempeña un hombre o una mujer. Por ejemplo, limpia cristales (hombre) o limpiadora (mujer) son trabajos de igual valor pero a la hora de tener un salario base, el limpia cristales tiene un sueldo más elevado que el de una limpiadora. Eso es algo que desde el sindicato se está intentando cambiar porque los trabajos de igual valor tengan el mismo salario base porque tiene que valer lo mismo tanto para hombres como para mujeres".

Además, Calderón insiste en que existe "una denuncia para cambiar el sistema de contratos en el tema de la conciliación laboral, que las mujeres puedan acceder al mercado con todos los derechos y todas las horas, que sean contratos indefinidos y a tiempo completo. Pero todo es difícil por cómo están hoy en día las contrataciones. Las mujeres seguimos siendo las que dejamos de trabajar para cuidar a nuestros hijos". A tenor de ello, la sindicalista considera que "precisamente por todas estas cosas el techo de cristal existe, porque las mujeres tienen un veto por el tema de cuidados, entonces siempre se tiene ese problema de no poder llegar a puestos de responsabilidad".

En la misma línea se pronuncia UGT Granada que considera que "el gran reto para eliminar la brecha salarial entre mujeres y hombres pasa por la realización de una valoración de puestos de trabajo desde la perspectiva de género", y para ello es primordial "incentivar la igualdad laboral". Precisamente, el Gobierno ha planteado una modificación en el artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores, el artículo 46 de la Ley orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres con la que tratar de erradicar esta brecha salarial, y el Real Decreto 713/2010. Sin embargo, desde UGT consideran que estas propuestas son "insuficientes y de bajo alcance" pues alegan que hay que "tener en cuenta tanto los factores que generan discriminación de género en la sociedad como los que tienen lugar en el mercado de trabajo ya que ambos están íntimamente relacionados y los primeros dan lugar a los segundos".

En cuanto a la conciliación laboral, este sindicato apuesta por "modificar la actual regulación del contrato a tiempo parcial, ya que afecta de forma especial a las mujeres y es uno de los causantes de la brecha salarial" y destaca que "las políticas de igualdad deben fomentar la responsabilidad y responder a una realidad clara: que la conciliación y las responsabilidades familiares no son un problema de las mujeres, son una responsabilidad compartida".

Además de ello, UGT aboga por "desarrollar una Ley de Igualdad Salarial que actúe de forma transversal y que también proteja los trabajadores de las pymes, ya que las propuestas del Gobierno van dirigidas a empresas con más de 250 trabajadores. Una Ley que garantice la transparencia salarial, aumente las sanciones en materia de discriminación salarial y procure una mayor implicación de la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social".

Sea por lo que fuere, la mujer tuvo serios problemas para incorporarse al mercado laboral y, una vez conseguido, lleva décadas recibiendo un salario menor que los hombres. El debate siempre está candente y hasta la Unión Europea hizo una recomendación a los estados el 7 de marzo de 2014 "sobre el refuerzo del principio de igualdad de retribución entre hombres y mujeres a través de la transparencia" que sigue sin cumplirse.

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