Granada

La guerra contra las despedidas de soltero apunta a los promotores

  • El Consistorio denuncia que el turismo de "borrachera" daña la imagen de la ciudad

Un grupo celebra una despedida de soltero en el Centro. Un grupo celebra una despedida de soltero en el Centro.

Un grupo celebra una despedida de soltero en el Centro. / g. h.

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Es muy común que todos los fines de semana Granada se vea invadida por las despedidas de soltero y de soltera y, aún más en el periodo estival. Pero para que esto sea así, es necesario que una serie de empresas preparen los citados jolgorios. Por ello, el Ayuntamiento de la capital decidió ayer buscar consenso con el resto de grupos municipales para incluir en la ordenanza de convivencia sanciones para este tipo de compañías que organizan este tipo de celebraciones.

En ese sentido se pronunció la teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Granada, Ana Muñoz, que además añadió que el "turismo de borrachera y de despedidas de soltero" daña la imagen de la ciudad y causa muchos problemas de convivencia, como molestias a los vecinos y a los turistas que disfrutan de la capital. La normativa ya sanciona a aquellas personas que celebran estos eventos y se exceden en su comportamiento, por beber en la calle o hacer mucho ruido, pero no a las empresas.

Si la apertura de hoteles de cinco estrellas es la cara de la moneda turística de la ciudad, la lacra de las despedidas de soltero son la cruz. Es habitual ver cada fin de semana a numerosos grupos de jóvenes, tanto masculinos como femeninos, deambulando por el casco histórico ataviados con llamativos disfraces. Sevilla, Córdoba y Granada conforman el triángulo de las despedidas de soltero en Andalucía. La importancia de este sector en las despedidas ha llevado a que bares de algunas ciudades españolas, como la ciudad nazarí, coloquen carteles en sus puertas advirtiendo que no se permite la entrada a grupos con tal fin. Es lo que ha ocurrido desde hace tiempo en los establecimientos de la turística calle Navas, en los que una cerveza incluye una tapa. A este extremo aún no se ha llegado en Sevilla. Bien es cierto que locales como las bodeguitas del Salvador suelen atestarse de este tipo de clientes los sábados al mediodía, algo que incomoda a sus "feligreses" habituales. Ordenanzas municipales de ciudades como Madrid o Salamanca ya regulan las despedidas de solteros . En la capital de España se dijo basta el verano pasado. El Ayuntamiento anunció mano dura contra las despedidas , con una mayor intervención policial. El desembolso medio que realiza este tipo de turista en general es de 50 euros y resulta imposible conciliar la convivencia entre locales y vecinos. Son festejos que no interesan en el sector. Los hosteleros aseguran que no dejan mucho dinero, forman parte del conocido como "turismo de borrachera". En Salamanca la prohibición es durante todo el año y las multas por emplear megáfonos o llevar disfraces indecorosos alcanzan los 3.000 euros. En Conil, las sanciones van desde las multas de 300 euros a los avisos a la Agencia Tributaria para que ésta compruebe la legalidad de los inmuebles que se alquilan. En Mojácar ya han puesto multas que van desde los 100 hasta los 300 euros. Una ordenanza municipal prohibió las muñecas hinchables, los penes en la cabeza y todas aquellas actitudes indecorosas.

Volviendo a Granada , el Ayuntamiento potenció hace un año una patrulla policial específica para controlar las despedidas de soltero , con agentes que de viernes a domingo persiguen los cánticos o el consumo de alcohol en la vía pública. Doce meses antes formalizaron casi sesenta sanciones. La Policía Local busca con un tono dialogante y conciliador redirigir el comportamiento de los participantes de las despedidas , en la mayoría de las ocasiones jóvenes de otras ciudades que desconocen las normativas locales. Primero se les explica lo que no pueden hacer y si se mantienen ciertas actitudes se sanciona. Además, controlan que no se griten cánticos ni se utilicen megáfonos o silbatos, la limpieza de las calles o que no se recurra a la práctica de decir adiós a la soltería sobre un burro por el centro de la ciudad. Ahora, la guerra contras las despedidas de soltero se centra en los promotores de esta actividad.

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