Granada

La investigación biomédica y oncológica, entre las aplicaciones de los aceleradores

  • La planta de IFMIF-DONES podría abastecer a Andalucía con radioisótopos que se utilizan en terapias contra el cáncer. La astrofísica y la aviónica, otras utilidades de esta tecnología.

La ciencia no llena muchos titulares en los periódicos. Los progresos en esta materia difícilmente gozan de impacto mediático si no van aparejados de alguna coletilla económica o de la confirmación de un gran descubrimiento para la humanidad, algo que no ocurre todos los días ni siquiera todos los años. Esto quiere decir que proyectos como el del futuro acelerador de partículas IFMIF-DONES se apoyan en la vertiente socioeconómica para conseguir la máxima difusión y respaldo. Lo que provoca que, a veces y de manera injusta, se deje a un lado la importancia tecnológica y científica de una iniciativa que tiene como principal objetivo generar energía de fusión en un futuro y ampliar sus aplicaciones a otros campos como la terapia oncológica que justificarían por sí sola la inversión de España en este proyecto.

¿Qué es la energía de fusión? El director de la Unidad de Teoría de Fusión en CIEMAT, Francisco Castejón, ironizó en su visita a Granada con el 'chiste de científicos' que dice que "la energía de fusión es la energía del futuro y siempre lo será". Un chascarrillo que responde a la búsqueda internacional desde hace décadas de encontrar una alternativa energética lo más limpia posible de menos impacto que los materiales fósiles que se utilizan actualmente. Es decir, que se pretendería imitar el proceso que ocurre en el Sol para generar una energía poco contaminante que implica bastante menos peligro que la fisión.

De esta manera la fusión nuclear es una respuesta que casi se podría denominar como 'ecologista' frente a la fisión nuclear, cuyos residuos perduran miles de año además de conllevar muchos más riesgos desde el punto de vista de la radiación. Pero para llegar al objetivo inicial de la energía de fusión, cuyo alcance se estima para mitad de siglo, antes es necesaria la construcción de máquinas como IFMIF (International Fusion Materials Irradiation Facility), un proyecto internacional que nace con la intención de profundizar en el conocimiento del comportamiento de los materiales requeridos para la construcción de un futuro reactor de fusión. Este acelerador probaría materiales para ITER, otro gran proyecto transnacional que se está desarrollando actualmente en Cadarache (Francia).

Pero no todo lo que tiene que ver con IFMIF-DONES está centrado en la energía de fusión, sino que este tipo de maquinaría tiene importantes aplicaciones adicionales que podrían impulsar el sector de la investigación en Granada, en el caso de que venga. Y es que los aceleradores no sólo se usan a nivel científico, sino que ya están teniendo una gran relevancia para la experimentación en biomedicina a través de la generación de radioisótopos para la terapia oncológica. Esta aplicación ya está siendo estudiada por investigadores locales. Una infraestructura como la de IFMIF-DONES permitiría el abastecimiento de toda una región como Andalucía en cuestión de radioisótopos hospitalarios que se utilizan en terapias contra el cáncer.

Además, en el ámbito de la física también se pueden abrir muchas puertas con un gran acelerador como el que pretende acoger Granada. En concreto, se podría adaptar a aplicaciones destinadas a la física de materiales, astrofísica y aviónica. Es algo que ya se está haciendo en países como Suecia, donde se ha instalado la fuente de neutrones ESS de Suecia, otra gran infraestructura de primer nivel científica que España dejó escapar. Y es que, más allá del evidente movimiento económico y laboral que generaría IFMIF-DONES en Granada, se proyectan avances de gran calado internacional.

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