Pevau 2021

Las tres mejores notas de la selectividad en Granada rozan la perfección con un 13,975

  • Rocío Gordo estudiará Negocios Internacionales y mostrará su potencial en el extranjero Hugo Hernández tiene claro su futuro como docente, pero no sus estudios universitarios

La perfección no existe. Los tres han obtenido un 13,975 en la Prueba de Evaluación de Acceso a la Universidad (Pevau), un podio compartido que sabe a gloria en un curso marcado por la pandemia, que no ha podido con la fortaleza del futuro granadino. Aunque han obtenido los mejores resultados, ese pequeño 0,25 demuestra su humanidad, que es fruto de una ilusión que da gusto vislumbrar en sus testimonios. La excelencia es inalcanzable, pero sus metas no, y desde luego están en el mejor camino para hacerse con ellas.

Rocío Gordo lo tiene claro: “Hay que estar tranquila para poder hacerlo lo mejor posible, así salen las cosas”. Su virtud ha sido respetar el descanso. “Hacía deporte, daba paseos con mis amigas. Intentaba que primase el descanso para no estar nerviosa y poder hacerlo bien”, explicó Rocío. Así demuestra que la mejor filosofía de trabajo es el equilibrio, la preparación y la serenidad. Posiblemente deje Granada, pero también Valencia, porque su objetivo estudiar dos años en el extranjero para lograr una doble titulación internacional.

Su único punto débil ha sido lengua y literatura: “No sé en qué fallé, en realidad, pensaba que me había salido peor” y destaca que “el examen de selectividad requiere hacer muchas cosas en poco tiempo, y no dio tiempo para repasar todo bien”.La nota de corte del curso pasado para Negocios Internacionales es de 12,6, todo un reto que ha superado con creces.

Sara ha hecho un viaje hacia el optimismo. La dificultad de adaptarse a una nueva normalidad era muy alta, y más en año de semejante exigencia como es Segundo de bachillerato.

Pero ella tiene la receta para los futuros alumnos que lleguen con un poco de miedo a esta etapa de su vida estudiantil. “Me organicé muy bien para tenerlo muy bien preparado. Sabía que al terminar el curso tendría dos semanas para estudiar, pues me lo quería dejar todo estudiado en la primera semana, para en la segunda sólo repasar. Me ponía unas horas por la mañana y otras por la tarde. Así me iba muy bien, se me quedaba todo perfecto”, comentó Sara. Y es que esa es la clave para afrontar una prueba de tal magnitud. La preparación día a día con serenidad y organización, característica común entre los alumnos con las tres mejores notas, por lo que no hay lugar a la casualidad. La joven tenía un presentimiento: “Sentía que iba muy bien preparada, después solo tuve que repasar y hacer exámenes de prueba”.También es un ejemplo de paciencia. Desde temprana edad se le exige a los estudiantes que elijan un camino claro y den cada paso orientados a lograr ese objetivo.

Además, representa la ilusión del conocido espíritu universitario. La institución se ha conformado históricamente como un espacio de conocimiento, convivencia y crecimiento colectivo. Por ello, aunque aún no conozca la realidad, sus expectativas no están lejos de la realidad. “Creo que la Universidad es una oportunidad para abrir la mente, conocer a un montón de gente y vivir nuevas experiencias. Espero que se pueda hacer todo presencial. A pasárselo bien y a estudiar lo que a uno le gusta”, explicó.

Llama la atención la similitud entre los tres estudiantes, que no tienen relación alguna que los asemeje. Procedentes de tres localidades diferentes –Huétor Tájar, Motril y Granada– y con la mirada puesta en tres especialidades totalmente distintas. Les une haber superado con creces el reto de enfrentarse a la Pevau en un curso especialmente complicado. Restricciones, pérdidas, medidas sanitarias que, irremediablemente han comprometido su tiempo de ocio.

También les une un espíritu de trabajo alejado de los viejos mantras del esfuerzo intensivo. Los codos sobre la mesa son totalmente necesarios, y posiblemente la cafeína haya recorrido sus venas con más frecuencia de la recomendada para corazones tan jóvenes, pero han demostrado que la organización y la tranquilidad son el mayor baluarte para poder trazar un futuro. Quizás por ello hayan obtenido la misma nota y merezcan el mismo premio, un futuro que les permita desarrollarse plenamente, al igual que los estudiantes que no han obtenido notas tan elevadas.

Rocío Gordo Maestre. CPD Colegio Monaita

Para Rocío no existían motivos para los nervios, se había preparado muy bien para el gran momento. Toca la guitarra y destaca que le encanta cantar pop en inglés– ya ha ganado unos cuantos puntos para su futuro internacional– y le gusta hacer deporte y pasear con sus amigas, aunque con las restricciones lo tuvo más difícil “Ha sido un año duro. Tenía que estudiar lo mismo, pero no podía disfrutar tanto cuando salía. Más que difícil ha sido cansado, porque no me quedaba otra que estudiar todos los días”.

De las tres mejores notas es la única que ha hecho el bachillerato de ciencias sociales. No se podrá quedar en Granada porque no existe el grado en Negocios internacionales, pero no descarta la opción si por algún motivo no pudiera marchar a Valencia: “Si me quedara aquí estudiaría marketing o un doble grado en derecho y ADE”.

Hugo Hernández. IES José Martín Recuerda

Estudió bachillerato de ciencias tecnológicas y si hay algo que tiene claro es que se quiere dedicar a la docencia y a la investigación en la Universidad. De momento no consigue tomar una decisión sobre lo que estudiará el próximo curso. “Antes tenía muy claro que quería hacer matemáticas y física, pero después, por el tema de las salidas laborales, comencé a dudar con ingeniería informática”, explicó Hugo.

Sus reticencias a dejarse llevar por la física eran culpa de las bajas expectativas de salida laboral, pero después de hablar con el vicerrector de la UGR se vislumbra un atisbo de decisión en sus palabras: “Me ha dicho que se rifan a los físicos y la informática creo que la puedo aprender de forma autodidacta desde mi casa”. Él también se ha quedado a las puertas del 14 por lengua y literatura y no sabe que error cometió “pero tampoco me interesa mucho saberlo . Estoy muy contento con mi nota. ¡Vamos, para no estarlo!”.

Sara Ahidar. IES Albayzín

Realizó el bachillerato científico biológico con matrícula de honor. El principio de curso se le hizo un poco complicado, pero finalmente ha bordado su examen gracias a la ruptura con los nervios: ”El miedo a la selectividad siempre se tiene... Hasta que llegas allí y ves que es un examen como otro cualquiera, lo haces y punto”. Destaca la dificultad de adaptarse a la nueva normalidad después del confinamiento y, encima, cursando Segundo de bachillerato, donde “el volumen de materia es muy grande”.

Su mayor virtud es la organización y aunque todavía no sabe en qué rama de la medicina se quiere especificar, sí sabe que ese es su camino. Ahora tendrá unos años para descubrir su futura especialidad. Entre sus aficiones destaca leer y ver series como manera de relajarse y divertirse en su tiempo libre, pero sobre todo le gusta salir con sus amigos y pasar un buen rato. Antes de la nueva experiencia universitaria, por la cual se muestra entusiasmada, tendrá un tiempo merecido para descansar.

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