Granada

Los 19 milicianos de Melegís reciben sepultura ante representantes de Defensa

  • El subdelegado de Defensa en Granada, el coronel Antonio Díaz Ripoll, asistió al enterramiento de los restos de los jóvenes soldados que fueron asesinados en febrero de 1937 durante la Guerra Civil

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Entre los cadáveres había una insignia militar, el cristal de unas gafas, balas, monedas, trozos de lápiz, una cuchara, botones y parte de las vestimentas. Desde el viernes, cada uno de los cuerpos de los 19 milicianos fusilados en 1937 ya descansan en el cementerio con sus pertenencias. Todos eran menores de 35 años, la mayoría muchachos de entre 18 y 25 años, pero con el caos de la guerra cayeron fusilados en una fosa y ningún familiar reclamó sus cuerpos. Allí permanecieron hasta que la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica pidió su exhumación en 2009. Sin embargo, no fue hasta esta semana cuando recibieron sepultura en el camposanto de Melegís.

Desde el día en el que los asesinaron, los restos mortales de los muchachos habían permanecido en la fosa de una finca privada del pueblo. No se sabe el nombre de ninguno, sólo que huían de Málaga con destino a Almería. Por lo menos, los dueños de la finca han estado cuidando del lugar durante todas estas décadas.

Sus familias nunca los buscaron o no lograron dar con ellos pero los habitantes de Melegís adoptaron a estos muertos como propios. Por eso el Ayuntamiento de esta localidad ha construido un panteón para darles su legítimo enterramiento. Y a las cinco en punto de la tarde del pasado viernes el pueblo, con el alcalde a la cabeza, se congregó en la iglesia para escucharles una misa de difuntos por ellos.

Para el historiador Rafael Gil Bracero, miembro de la Asociación Granadina de la Recuperación de la Memoria Histórica, "fue una celebración muy emotiva". Por primera vez un representante del Ministerio de Defensa acude a un acto de este tipo. En concreto, el entierro contó con la asistencia de Juan Antonio Díaz Ripoll, coronel del Ejército del Aire y subdelegado de Defensa en Granada. "Que hoy en día acuda al entierro de unos milicianos un miembro de las fuerzas armadas representa un reconocimiento de la existencia de soldados españoles en los dos bandos", cuenta Gil Bracero, quien siempre ha sostenido como historiador que "si hubo guerra fue porque el Ejército y la Guardia Civil se dividieron en dos".

Al acto también acudieron alcaldes de Loja y Algarinejo, además de un representante de la Diputación Provincial -José López Gallardo, el diputado de Turismo-.

Luego hubo un segundo acto civil en el cementerio en el que intervino la presidenta de la Asociación de la Memoria Histórica, Maribel Brenes, que agradeció al alcalde de Melegís su contribución al enterramiento de los milicianos. Fue un grupo de voluntarios del pueblo el que transportó los 19 pequeños féretros desde la iglesia hasta el camposanto. Había pasado tanto tiempo que ya sólo quedaban los cráneos, con los restos del tiro de gracia, y unos cuantos huesos de cada uno. En un laboratorio de Granada se guardan los códigos genéticos de todos ellos por si algún día alguno de sus familiares intentar ponerle nombre a cualquiera de esas jóvenes calaveras.

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