Granada

"Para mitigar los efectos de la crisis, hay que recuperar la confianza y consumir"

  • Lograr que la incidencia de la crisis sea mínima es su principal objetivo. Para ello tienen que asegurarse de que las medidas anticrisis llegan a los ciudadanos

Hasta ahora era el hombre 'gris' del equipo de gobierno de la Junta en Granada. Aunque no se puede olvidar que, 'en la sombra', es Economía y Hacienda quien genera el "combustible para que la máquina funcione"; quien aporta los recursos suficientes para atender colegios, salud, servicios sociales e infraestructuras. Por 'culpa' de la crisis, su área se ha convertido en protagonista casi absoluta de la actualidad. En 2003, Magdalena Álvarez lo nombró delegado provincial y ni siquiera llegó a tomar posesión de su cargo. Hoy, tras la profunda renovación de cargos, se ha convertido en el delegado decano del equipo de Jesús Huertas. Tiene 51 años. Aparejador de carrera. Economista de profesión. Político, por vocación. Socialista, por convicción. En estos días que tanta confusión parece haber entre derechas y izquierdas, Antonio Argüelles (Íllora, 1957) es tajante: su instrumento para cambiar el mundo es el PSOE. Sigue creyendo en la justicia social, en la igualdad y en la solidaridad. Como el primer día. Y mucho más en tiempos de crisis. Reconoce el buen papel que les tocó jugar hace unos años cuando "había que gestionar el crecimiento económico". Ahora hay que "administrar la crisis". ¿Su misión? Hacer que su incidencia sea mínima y poner las bases para salir lo antes posible. En ello están.

-Antes del verano sólo había desaceleración, en otoño empezamos a hablar de crisis y ya hay quien vaticina recesión…

-Negar que estamos en un momento de dificultad sería absurdo. Los especialistas hacen referencia ya a la crisis más compleja que se conoce. En más de una ocasión se ha dicho que es una crisis que se ha intentado ocultar por parte del Gobierno y que eso ha podido tener una repercusión negativa, ya que la gente no se ha preparado para afrontarla. Pero eso es incierto. Hasta el FMI ha cambiado tres veces sus previsiones en el último trimestre. Es una crisis que está sorprendiendo a todo el mundo. Cuando realmente se tiene conciencia de la crisis es en el verano. Hasta ese momento había una crisis financiera en Estados Unidos pero su repercusión directa sobre la economía real no se estaba notando. A partir del verano es cuando realmente surgen los problemas. Es como la tormenta perfecta: crisis financiera, crisis por el incremento de los precios de las materias primas, burbuja inmobiliaria... Y todo ha estallado en la misma época.

-Dicen que cuando Estados Unidos tose, Europa se resfría. ¿Granada se va a la UVI?

-Digamos que la infección es fuerte. Y que nosotros no nos vamos a escapar de esa infección. Pero los anticuerpos que tiene la economía granadina -la andaluza y la española- son los mejores de la historia. Y no es una frase sin más. Tiene su argumentación: tenemos mejores infraestructuras que nunca; el capital humano, la juventud, mejor preparada; en los últimos años las empresas han hecho un gran esfuerzo de capitalización tecnológica y se está avanzando en innovación. Además, hemos llegado a la crisis con unas cuentas públicas muy saneadas. Por lo tanto, estamos en el mejor escenario para afrontar la crisis. Eso no quiere decir que sea fácil salir, pero al menos estamos bien situados.

-Más de 70.300 parados, cierre continuo de empresas, pérdida de poder adquisitivo… Jesús Huertas se mostraba hace unos días esperanzado en que en 2009 se toque fondo y empiece la recuperación.

-Coincido plenamente en esa valoración, que es también la que hacen los expertos. En primer lugar, el sistema financiero español es un sistema sólido: la crisis de hace 27 años hizo que el Banco de España tomara medidas garantistas, de control y regulación que ha evitado las aventuras que han hecho los bancos en otros países. Pero eso no puede ser sólo una sensación, sino que hay que justificarlo. ¿Cuándo se va a hacer? En el primer trimestre de 2009 se tienen que presentar las cuentas anuales auditadas de todos los bancos. Y ahí veremos el estado de nuestro sistema financiero. Otro factor positivo que se debe producir es la confianza. Yo suelo poner un ejemplo muy claro en este sentido: íbamos en un avión a 12.000 metros de altura y de repente hemos bajado a 3.000. Eso ha causado una sensación de miedo y desconfianza tremenda. En el momento en que nos demos cuenta de que no nos hemos estrellado, encontraremos cierta normalización. Nos adaptaremos a la nueva situación y nos daremos cuenta de que hay una serie de colectivos como los funcionarios que no se van a ver afectados por la crisis. No tienen ningún riesgo en cuanto a su empleo ni cobro de salarios. Por tanto, la dinámica actual de detraerse en el gasto, inversión y consumo volverá a la normalidad.

-Pero los propios bancos están dificultando y bloqueando la concesión de créditos, la circulación de dinero… Si no se llega a los sectores implicados, poco se podrá reactivar…

-Vamos a ver, el negocio de los bancos es dar dinero. Si no dan dinero, ¿de qué viven? Por tanto, una vez que hayan pasado la situación de ajuste interno empezarán a dar dinero. Y será un elemento que también incida en mejorar y en reactivar el sistema económico.

-En los dos últimos meses, se han puesto en marcha hasta 30 medidas anticrisis… Sin embargo, existe cierta preocupación porque cuesta ver su efecto en la calle. ¿Cuándo, por ejemplo, van a empezar a dar dinero los bancos?

-El papel de los bancos se tiene que empezar a ver ya. Las medidas están adoptadas e, incluso, creo que hay cierta estrategia por parte del sector financiero para que se visualicen relativamente pronto. Lo que está claro es que las reglas del juego han cambiado. Y nos tenemos que adaptar a una nueva situación. Yo creo que dinero va a haber, pero un dinero un poquito más caro. No en términos absolutos, sino en términos de diferenciales. Un dinero más caro y también más exigente; con un nivel de garantías más alto.

-Quiere decir que no se va dar dinero tan alegremente como se ha hecho en los últimos años...

-Efectivamente. Se han dado hipotecas muy altas y coeficientes de préstamos en relación al valor del bien de prácticamente el cien por cien. Y eso no se va a volver a hacer.

-Cómo responsable de Economía de la Junta en Granada, y dentro de esta coyuntura, ¿cuáles son sus objetivos para 2009?

-El reto como Delegación de Economía y Hacienda es la puesta en marcha del edificio de Almanjáyar. Como responsables de los temas económicas, el objetivo es que la incidencia de la crisis sea mínima. Lograr que todo el paquete de medidas que se están adoptando tengan los efectos deseados.

-Aparte de las actuaciones anunciadas, ¿se está trabajando en algún otro proyecto para paliar los efectos de la crisis?

-Lo que está claro es que tanto el Gobierno de España como el andaluz están haciendo un seguimiento muy directo de la crisis y se van poniendo en marcha las medidas en función del escenario que nos vamos encontrando. Ayer estuve en una conferencia de Santiago Carbó y dijo que el plan de Zapatero de los 8.000 millones, completado con el de la Junta, ha sido la medida más imaginativa que se ha podido adoptar: a un enfermo se ha metido la medicina en los terminales directos. Y los terminales directos son los ayuntamientos, que están distribuidos en toda la estructura territorial de España, para que tenga una incidencia rápida.

-¿En qué plazos pueden estar en marcha las medidas anticrisis?

-En febrero verificaremos los proyectos y se contratarán por la vía de urgencia. En tres o cuatro meses se pueden estar viendo ya las máquinas y los operarios trabajando por toda Granada. Al final, sumando la inversión del Gobierno y de la Junta, llegará una inversión de casi 200 millones de euros. Si tenemos en cuenta que la licitación pública del ayuntamientos ha sido de 100 millones, estamos hablando de multiplicar por tres la inversión.

-Este año, de forma excepcional, se ha aprobado el adelanto de las rebajas. ¿Qué efecto se busca?

-Animar el consumo ante una situación de pérdida de confianza. Y la activación del consumo es clave en estos momentos porque retraer el consumo es incrementar los efectos de la crisis. Por solidaridad, los sectores que no estén sufriendo la crisis tendrían que mantener sus hábitos normalizados de consumo para que mitigaran en parte los efectos que sobre otros segmentos pueda tener. Solidaridad con los que han perdido su empleo manteniendo un nivel de consumo más alto.

-¿Algún otro consejo?

-Desde el punto de vista ciudadano, ése es el fundamental. Desde el punto de vista empresarial, tenemos que seguir trabajando en el reto de la internacionalización. Si internamente tenemos el consumo que tenemos, lo que debemos intentar es colocar parte de nuestros productos al exterior. El peso de las exportaciones no se corresponde con el económico. Por tanto, tenemos que hacer un gran esfuerzo para penetrar en nuevos mercados.

-Si tuviera que hacer autocrítica, qué corregiría. ¿En qué nos hemos equivocado? El PP dice una y otra vez que ya avisó de la crisis y que no se le quiso escuchar...

-Como ya he dicho, en esos momentos no había una conciencia clara; no había nadie en el mundo que tuviera un convencimiento de lo está pasando. Por lo tanto, dificilmente se pueda achacar al presidente del Gobierno que ocultara la crisis. Desde luego, si anuncias muchas catástrofes, en alguna acertaremos. Sinceramente, creo que el único elemento crítico, si analizamos con cierta perspectiva, es el modelo de crecimiento. Hemos dejado demasiado peso al sector de la construción y es algo que se tenía que haber corregido hace tiempo. Son las consecuencias de la ley liberalizadora de la Ley del Suelo que adoptó el gobierno de Aznar. Creo que puede ser el germen del boom. Y al final ha sido un empacho. Si se hubieran tomado otras posturas en su momento, hubiéramos crecido (no tan rápido ni tan fuerte) pero a lo mejor no hubiéramos tenido los problemas de ahora.

-Los presupuestos de la Junta para 2009, ¿responden a las necesidades reales de la población?

-Creo que son los más complejos que ha tenido que elaborar el equipo de la Consejería de Economía porque están pensados para atajar las consecuencias de la crisis y para mantener las líneas estratégicas de crecimiento a medio y largo plazo.

-¿Hay suficiente dinero para afrontar la Ley de Dependencia o mantener las apuestas en Salud o Infraestructuras?

- Creo que hay una gran apuesta por todo lo que son los servicios sociales. Dos tercios de todo el presupuesto se van a salud, educación y servicios sociales. Es mucho dinero. ¿Suficiente? Es lo que podemos aportar acorde con nuestra riqueza y nuestra capacidad económica.

-¿En qué situación financiera está la Junta?

-Hoy mismo [por ayer] se publica que teníamos un excedente financiero de 1.700 millones de euros. Estamos en una situación razonable. De hecho, esto nos está permitiendo, por ejemplo, que el tiempo medio de pago sea de 17 días.

-¿No sufren la temida morosidad?

-Más que morosidad, lo que se ve cada vez más son peticiones de fraccionamiento, aplazamiento... También se ha notado mucho la incidencia directa de la crisis sobre el impuesto de transmisiones patrimoniales como consecuencia de la bajada del mercado inmobiliario.

-¿Y es morosa la Junta?

-Normalmente, no somos morosos. Teóricamente, cuando se nos presenta un recibo que es correcto le hacemos frente. Lo que no podemos es pagar recibos incorrectos.

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