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Eugenia Ortiz: 100 años no se cumplen todos los días

  • La Residencia María Zayas de  Belicena celebra el cumpleaños número cien de esta mujer con seis nietos y una biznieta que vive hace más de un lustro en plena Vega de Granada

Eugenia Ortiz sopla las velas de su cien cumpleaños Eugenia Ortiz sopla las velas de su cien cumpleaños

Eugenia Ortiz sopla las velas de su cien cumpleaños / Carlos Gil

Eugenia Ortiz Martínez, residente del centro María Zayas de Belicena,es ya una mujer centenaria.

Guerras, dictaduras, democracias, revoluciones, conquistas de derechos, retrocesos, catástrofes, avances sociales e inventos que marcan el progreso.

Cien años dan para muchas cosas, buenas y malas. Un claro ejemplo es ese cambalache de siglo XX al que le cantó Enrique Santos Discépolo. Y, en mitad de un siglo, todas esas vidas infinitas que van cincelando la historia como argumentaba Eric Hobsbawn.

Mujeres y hombres que con su historia y su intrahistoria van conformando el relato entero de una sociedad. Mujeres como Eugenia Ortiz Martínez, una granadina nacida en Murcia que ha tenido la fortuna de 'soplar 100 primaveras'.

Para celebrar su llegada al siglo de vida la residencia granadina en la que vive desde hace seis años, gestionada por la Fundación Gerón, ha organizado una fiesta especial en la que ha reunido a su familia, a trabajadores y otros usuarios del centro.

Eugenia Ortiz Martínez nació un 4 de abril de 1919 en Cartagena (Murcia) siendo la cuarta de nueve hermanos. Su padre era maestro de obras y hacía carreteras, por lo Eugenia tuvo que vivir en distintos lugares de España.

Con seis años y en plena época dorada de los años veinte se instalaron en Granada y Eugenia terminó haciendo su vida en esta ciudad. Siendo muy joven vivió los desastres de la Guerra Civil y la posguerra.

Eugenia Ortiz, sonriente en el día de su 100 cumpleaños Eugenia Ortiz, sonriente en el día de su 100 cumpleaños

Eugenia Ortiz, sonriente en el día de su 100 cumpleaños / Carlos Gil

Trabajó en una fábrica de helados, envolviendo caramelos y mantecados. Más tarde casó con un taxista y se dedicó en exclusividad a su marido y sus cuatro hijos, sufriendo también un fuerte revés cuando se le murió su única hija a los veintidós meses.

Ahora tiene seis nietos y una biznieta y hace más de un lustro reside en plena Vega de Granada, en la residencia María Zayas de Belicena (Vegas del Genil) donde vive tranquila y feliz rodeada del cariño de su familia y de los compañeros y trabajadores del centro.

Fiesta en la residencia

La homenajeada arropada por familiares, trabajadores y residentes La homenajeada arropada por familiares, trabajadores y residentes

La homenajeada arropada por familiares, trabajadores y residentes / Carlos Gil

La residencia María Zayas ha engalanado el centro con una decoración especial, elaborada por sus propios residentes en las horas de taller de laborterapia.

Desde la residencia, como es habitual, se le ha entregar un detalle en forma de ramo de flores como muestra de afecto.

Para el resto de residentes, con este tipo de fiestas y celebraciones, además de pasar un día diferente y fuera de la rutina, se consigue que los mayores del centro mejoren sus habilidades emocionales y sociales y se fomenta la autoestima de los residentes.

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