Granada

La odisea del 'Aquarius' culmina con los 630 inmigrantes en tierra

  • La solidaridad de España saca los colores a Europa tras el rechazo frontal de Italia a acoger a más refugiados

  • Cerca de un cuarto de los pasajeros fueron trasladados a hospitales de Valencia

Varios inmigrantes celebran ayer la llegada a tierra del 'Aquarius' tras varios días de travesía por el Mediterráneo. Varios inmigrantes celebran ayer la llegada a tierra del 'Aquarius' tras varios días de travesía por el Mediterráneo.

Varios inmigrantes celebran ayer la llegada a tierra del 'Aquarius' tras varios días de travesía por el Mediterráneo. / médicos sin fronteras

Italia ha sacado a relucir su peor cara estos días y España ha dado una lección de humanidad después de una semana de singladura por el Mar Mediterráneo del Aquarius, que finalmente atracó ayer en Valencia junto a las otras dos embarcaciones que portaban a los 630 inmigrantes a quienes el ministro del Interior transalpino, Matteo Salvini, les había cerrado sus puertos a cal y canto. "Ya no somos el felpudo de Europa", vociferó el xenófobo líder de la Liga, el partido que gobierna Italia junto al Movimiento 5 Estrellas.

Mientras, en el puerto valenciano se vivió ayer un final feliz para más de seis centenas de pasajeros que iban camino de la muerte hasta que el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez optó por abrir las puertas de España para que acabaran como cientos, miles, de migrantes que terminan en el fondo del mar. La crisis migratoria está azotando en la vieja Europa y Alemania y Francia tendrán que echar una mano a los países sureños para arreglar un problema que va a más: las aventuras, poniendo en juego sus vidas, de inmigrantes de África y Asia que buscan una oportunidad aunque se jueguen el pellejo.

El gran despliegue en el puerto de Valencia a los tres barcos de la flotilla del buque humanitario Aquarius culminó con éxito y su pasaje, sin complicaciones sanitarias graves, dispondrá de 45 días de estancia en España, después de la ampliación anunciada este domingo por el Gobierno, tras los cuales tendrán que regularizar su situación.

Tras completar esta acción humanitaria, Médicos Sin Fronteras reclamó a los gobiernos europeos que sitúen como "prioridad absoluta" la vida de las personas sobre los "réditos políticos", y faciliten el desembarco rápido en los puertos europeos seguros más cercanos en cada caso para que los rescatados en las aguas puedan recibir asistencia adecuada.

La operación Esperanza Mediterráneo, con 2.300 personas entre personal sanitario, asistencial, jurídico y policial, contó con una fabulosa cobertura mediática, con 700 periodistas acreditados de 140 medios, y se desarrolló sin incidentes y con 144 inmigrantes trasladados a centros hospitalarios de un total de 583 atendidos en el muelle de cruceros, donde tuvieron lugar los tres atraques y sucesivos desembarcos.

De los 630 inmigrantes (130 de ellos menores) que se dirigían a Valencia a bordo de tres barcos, los primeros en llegar al puerto fueron los 274 ocupantes de la patrullera de la guardia costera italiana Dattilo, que accedió a la bocana a las 06:30. Una vez atracada, se puso en marcha el protocolo establecido y subió al buque personal de sanidad exterior, que realizó un primer triaje de los 182 hombres, 32 mujeres y 60 menores no acompañados que viajaban a bordo. Un hombre de 29 años de Sudán del Sur fue el primer inmigrante que completó el circuito previsto por el dispositivo de atención. El personal médico detectó un mayor número de patologías que las esperadas, lo que ralentizó un poco el proceso.

Cuatro horas después entró en el puerto el Aquarius con 106 inmigrantes a bordo (51 mujeres, 45 hombres y diez menores), tras ser escoltado por el barco humanitario Open Arms. Los cánticos, saludos y aplausos desde la cubierta, donde viajaban los inmigrantes más vulnerables -seis embarazadas, una decena de niños y una veintena de personas con quemaduras provocadas por la mezcla del fuel de las embarcaciones y el agua de mar- emocionaron a los voluntarios en el muelle.

La llegada de los 630 inmigrantes de la flota del Aquarius se completó con el atraque, sobre la una de la tarde, del buque de la Marina italiana Orione, con 250 personas (228 hombres y 22 menores de edad no acompañados). A partir de ahora, los inmigrantes disponen de un permiso de 45 días de entrada extraordinaria por razones humanitarias en territorio nacional, un plazo tras el cual deberán regularizarse mediante la solicitud de asilo o residencia, según regula la Ley de Extranjería.

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