Opinión | José Antonio Funes | Presidente del Consejo Escolar de Andalucía Tres décadas del Consejo Escolar de Andalucía

  • El órgano de participación democrática nació el 16 de noviembre de 1989

José Antonio Funes. José Antonio Funes.

José Antonio Funes. / Carlos Gil

El 16 de noviembre de 1989 inició su andadura el Consejo Escolar de Andalucía, Órgano superior de participación democrática en la programación general de la enseñanza en la Comunidad Autónoma Andaluza, según reza el artículo 5 de la Ley que lo sustenta.

Treinta años después es preciso seguir vigilantes para no correr el riesgo que advertía el Sr. Arroyal en su toma de posesión como primer Presidente, el de convertirse en un espacio dormido que lo alejara de las intenciones del legislador cuyo objetivo era hacer del mismo un Órgano dinámico y creativo, capaz de proponer a la Administración ideas e inquietudes, proyectos y críticas. Sólo así cumpliría la función encomendada y sería un instrumento útil.

Han pasado tres décadas y desde esta Tribuna reivindico el papel del Consejo en su función de articular la participación de la sociedad. Porque pocos asuntos merecen tanto interés colectivo como la Educación. Es el tema sobre el que nadie debe sentirse al margen, porque constituye uno de los ejes principales en torno al cual gira toda comunidad. Y pocos espacios tan privilegiados, quizá ninguno, para buscar el consenso y alimentar propuestas de mejora como el Consejo Escolar de Andalucía

Por esta Institución pasan los Decretos y Leyes que emanan de la Consejería de Educación y Deporte, con el objetivo de recabar la mirada de todos los sectores que se dan cita en este “Parlamento de la Educación”. No es obligatorio seguir sus dictámenes pero sí es preceptivo realizar la consulta. Y, a nadie escapa, sus planteamientos interesan porque son fruto de las múltiples sensibilidades que se mueven en torno a lo que podemos denominar el “hecho educativo”.

Además de la tarea reglamentaria que le compete: La emisión de Dictámenes aludidos y preparar anualmente el Informe sobre el Estado de la Educación en Andalucía, y el de Coeducación, al Consejo le corresponde también ofrecer cauces de reflexión y análisis sobre cualquier asunto vinculado a la misma; reflexión iniciada por propia iniciativa o motivada por las líneas que la Consejería establezca.

El Consejo Escolar de Andalucía no crea leyes, porque de esa tarea se ocupa el Legislativo, ni ejecuta medidas, que es papel del Gobierno, pero sí puede ofrecer un profundo análisis que conviene sea tenido en cuenta por unos y otros. Ejemplo de esta vinculación fue la creación en 2007 de las Aulas de Convivencia en los centros, siguiendo una propuesta del Consejo Escolar que por aquel tiempo presidía Emilio Iguaz.Queremos ser lo que debemos ser. Por ello, con motivo del 30 aniversario de la celebración de su primera sesión plenaria, hemos llevado a cabo en Granada unas Jornadas (las XII) y estamos desplegando por todas las Provincias de nuestra Comunidad el Primer Ciclo de Encuentros Educativos, bajo el título genérico: La educación es el camino y tocando aspectos que consideramos fundamentales en el devenir educativo. Nos interesa la educación, queremos la educación, sabemos que la educación no es asunto de “gurús”, buscamos el consenso para lograr avanzar, desde el máximo respeto a las diferencias, pero con el objetivo nítido de perseguir la excelencia.

No es sana la unanimidad ciega, ni los acuerdos ocultos, ni tampoco los consensos oportunistas. El Consejo debe propiciar el debate honesto, persiguiendo que los acuerdos se apoyen sobre argumentos sólidos, ajenos a cualquier propósito que no vaya en la dirección de mejorar nuestro sistema; no debemos buscar fantasmas contra quienes enfrentar nuestros postulados particulares, sino socios para construir el edificio donde todos debemos vivir.

No hay nada más urgente para una sociedad que la articulación de un sistema educativo riguroso. Y si esa construcción es fruto del acuerdo mucho mejor.

Vivimos tiempos de polarización reflejados en férreos dogmatismos; tiempos complejos donde los espacios de encuentro son rara avis. Por eso, cuidar y reforzar estos escenarios que permiten acordar y discrepar supone un sano ejercicio para construir una sociedad diversa, inclusiva, tolerante, capaz de comprender el pasado y proyectar un futuro común.

La educación es sin duda el instrumento que debe ayudar a cohesionar una Comunidad que ha dejado de ser monocolor y se ha convertido en un arco iris de tendencias. Y todas tienen cabida desde el respeto a los Derechos Humanos que se alzan como única línea roja que no se puede sobrepasar. En Educación ese es el papel que le corresponde al Consejo Escolar: ser el altavoz de la sociedad capaz de proponer el mejor camino a quienes hoy son objeto de nuestras preocupaciones más profundas y a quienesmañana va a corresponder guiarnos.

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