Granada

La peligrosa consulta del doctor Google

Los médicos vienen soportando desde hace casi una década un intrusismo imposible de erradicar: el del doctor Google. Cada vez son más los pacientes que antes o después de acudir a la consulta de un facultativo buscan sus síntomas o su patología en internet. El problema es que algunas veces se informan y muchas se desinforman. Los profesionales reconocen que hay personas que pretenden hacer su propio diagnóstico o que intentan indicarles qué pruebas o qué tratamientos deben prescribirles. "Y eso te complica el trabajo porque parte del tiempo que tienes para revisarlos debes emplearlo en desmantelar sus hipótesis", afirma un médico que trabaja en un hospital privado.

"Llegar a un diagnóstico no es tan sencillo. Si lo fuera, habría computadoras que lo harían", reflexiona Carlos López, facultativo recientemente jubilado que considera que internet es un "arma de doble filo" porque hay muchas páginas que no son fiables. Además, recuerda que un médico tiene a sus espaldas diez u once años de formación -al margen de los que lleve de ejercicio- que no pueden sustituirse por un rastreo de 10 ó 15 minutos por la Red.

Pero es más. Los profesionales coinciden en que algunas veces, esa búsqueda genera mucha angustia en los pacientes cuando en realidad no hay motivo. Para demostrarlo, Enrique Vargas, facultativo de atención primaria, dice a la periodista que busque imágenes de una patología banal concreta. Las fotos son para preocuparse. "Pues eso. Hay pacientes que hacen un rastreo y cuando llegan a la consulta vienen asustados, cuando en su caso no hay razón para preocuparse", aclara.

En general, los profesionales defienden internet como una herramienta útil para que los enfermos se informen. Pero matizan que la búsqueda deben hacerla en páginas serias y fiables. Por ejemplo, las de las sociedades científicas o del Servicio Andaluz de Salud (SAS). "No estoy en contra de internet. Pero recomiendo que acudan a páginas seguras. Deben desconfiar de páginas que les ofrezcan tratamientos mágicos o perder 30 kilos en cinco días", añade Vargas. Este facultativo relata que incluso ha recibido reclamaciones de enfermos fundamentadas en que no se les prescribía el tratamiento indicado en internet.

La mayoría de los pacientes que vienen con la lección aprendida son jóvenes. Aunque aumentan los que ya son de avanzada edad dado que las nuevas tecnologías se han generalizado entre los diferentes grupos de población.

"La información es un derecho y el profesional debe adecuarse al nivel educativo de cada paciente. Los que ponen problemas y desconfían del médico son los mínimos. Muchos lo que hacen es ampliar el diagnóstico que les has dado. Los quisquillosos son muy pocos; pero son quisquillosos con su médico y también en Hacienda", comenta el facultativo Aurelio Grondona.

Los profesionales admiten que el escaso tiempo que tienen por paciente dificulta facilitarles una información muy exhaustiva de su patología. Pero en lo que hay coincidencia es en que los enfermos deben confiar en su médico para que les remita a páginas fiables si desean complementar la información facilitada en la consulta. Es decir que, así como les prescribe un fármaco, también les recete un sitio web donde encontrar información fiable de su patología.

"Es que hemos pasado del brujo de la tribu al doctor Google", ironizaba otro facultativo. En su opinión, internet ha contribuido positivamente a que los pacientes sean partícipes de su enfermedad y no endiosen a los médicos, pero como contrapartida ha llevado a algunos enfermos a creer que por un rato frente al ordenador pueden rebatir diagnósticos o tratamientos.

La proliferación de información médica en la red dificulta a las Administraciones y a las sociedades científicas el control de su contenido. Además, su intervención sólo puede producirse cuando se comete un delito. Pero las autoridades sanitarias son conscientes de los nuevos hábitos sociales a la hora de recabar información sobre diferentes patologías, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Por ello, el Ministerio de Sanidad a través de la Dirección General de Salud Pública, trabaja en una plataforma tecnológica sobre contenidos de salud que será validada por un comité de expertos y que se pondrá en marcha el próximo verano.

No hay consenso entre los profesionales sobre cómo influye el nivel cultural de los pacientes que vienen con la lección acertada o equivocada sacada de internet. Pero la balanza parece inclinarse hacia el lado de que los que más respetan la palabra del facultativo son aquellos de mayor formación. "Los que tienen más nivel cultural suelen entender que el profesional es el que tienen la bata puesta y confían en su criterio", sostiene el facultativo del centro privado.

Según datos del Eurobarómetro, cerca del 30% de los pacientes reconocen hacer búsquedas ocasionales sobre temas de salud y el 11% basa sus decisiones en los datos que obtiene de la Red. Dietas, deportes y nutrición son los temas que copan las consultas en internet.

Carlos López insiste en que no vale toda la información médica que hay en la Red. Por eso considera "peligroso y temerario" que los pacientes saquen conclusiones sin tener formación. "La Medicina no es una ciencia exacta. Además, no hay enfermedades, sino enfermos. La Medicina es el arte de saber interpretar los síntomas y hay que ayudarse de pruebas complementarias", recuerda.

Aún así, los profesionales admiten que hay errores de diagnóstico o que en algunas ocasiones se tardan años en llegar a un diagnóstico, sobre todo con aquellas patologías que son menos frecuentes o que no tienen un biomarcador incontestable, como es el azúcar en el caso de la diabetes. Por ello, insisten en que fiarse del doctor Google es peligroso.

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