ayer y hoy

El periodismo, según Ruiz Carnero

  • El periodismo no es una fría concepción académica sometida a un plan de enseñanza, con programas y libros de texto

  • El periódico, por modesto que sea, es un arma formidable de cultura

El periodismo, según Ruiz Carnero El periodismo, según Ruiz Carnero

El periodismo, según Ruiz Carnero

Con la interesante profesión del periodismo pasa como con la tela de Penélope: unos se encargan de enaltecerla tejiendo con esmero mientras otros destejen a destajo y la hunden en lo hondo. No estaría mal oír voces autorizadas y opiniones acertadas aunque estén casi olvidadas. Esto decía en 1919 el periodista republicano Constantino Ruiz Carnero, director de El Defensor de Granada hasta que fue asesinado en 1936.

Ante el anuncio del que fue Ministro de Instrucción Pública, y también periodista, Cesar Silió, de la creación de una Escuela de periodistas, Ruiz Carnero dejó escritas estas palabras que debieran ser conocidas tanto por periodistas como por lectores y no estaría mal ir tomando notas: "¿Cómo ha de ser la Escuela de periodistas? El periodismo no es una fría concepción académica sometida a un plan de enseñanza, con programas y libros de texto.(…) No exige título de abogado, ni de médico, ni de arquitecto, ni de político, ni de agricultor…, no pide nada y lo necesita todo; porque el periodismo es amplio, absorbente, multiforme y devorador de todas las profesiones. (…)

El periodista, por temperamento, por inquietud mental, es refractario a toda disciplina académica. Su imaginación, ávidamente curiosa, rechaza cualquier sistema metódico… Es un indisciplinado, un rebelde, un inadaptable. No hay profesión alguna que tenga un sentido tan fuerte de universalidad. Es la síntesis de todas las actividades universales. (...)

El periodismo es tan libre, tan amplio, tan enérgicamente original que no es posible trazarle una norma especulativa. Si le quitáis esa fuerza creadora de nuevas energías espirituales, si suprimís esa pródiga dispersión intelectual, si disciplináis académicamente esa inquietud y fulgurante dinámica del pensamiento, habréis privado al periodismo de su emoción más íntima, más espontánea, más emocionante.

El periódico, por modesto que sea, es un arma formidable de cultura; recoge estados de opinión y forja núcleos de conciencia colectiva; educa la sensibilidad ciudadana; establece corrientes sentimentales, derriba y crea. El periódico es el insustituible constructor ideal de sociedades…el heraldo más vigoroso de las civilizaciones nuevas… el propagandista más eficaz y apasionante de la ciudadanía…, el despertador de las almas, el cultivador de la inteligencia, el portavoz de las cuestiones sociales y políticas, el orientador de muchedumbres, el grito de combate, la palabra de paz, la renovación ideológica, el cauce de las inquietudes públicas, la vibración de millones sedientos de justicia…, el gran libro donde todos leen. El periódico va a todas partes, abre todas las puertas, informa, adoctrina, conmueve, subleva, apasiona, calma, orienta, vigila, lucha.

Al periódico lo desprecian las gentes de precaria condición mental, la gente sórdida y primitiva. Cada periódico es una idea fundamental vestida con modesto ropaje, pero viva, palpitante, asequible a todos los cerebros, despertadora del espíritu, perturbadora de los remansos sociales, inquisitiva, hiriente, insaciable, voraz.

El periodismo no puede ser arma de ignorantes, ni de cínicos, ni de arribistas, ni de inmorales. Una Escuela de periodistas debe tender a depurar y dignificar la profesión ennobleciéndola, concediéndole el ambiente profesional que le es indispensable".

Hasta aquí un resumen del largo texto que Ruiz Carnero dedicó al periodismo y al periódico. Como fue escrito hace un siglo, habrá lógicamente que quitar o poner, pero no estaría mal que este texto lo leyera más de uno de esos que se dicen periodistas y que por ahí andan de plató en plató buscando plato, pero sabiendo de sobra que no pasarán a la Historia del Periodismo nunca en la vida.

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