Granada

Repunte de coronavirus en la primera semana sin clases en la Universidad y con cierre nocturno de bares en Granada

  • En los últimos siete días, tras las primeras limitaciones, la cifra de contagios supera a la de la semana anterior

Interior de la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada. Interior de la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada.

Interior de la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada. / Antonio L. Juárez / Photographerssports

Las primeras medidas restrictivas que la Junta comenzó a aplicar en Granada hace diez días, entre las que destacan la suspensión de clases presenciales en la Universidad y el cierre de los bares a las 10 de la noche, no han tenido por el momento efecto balsámico en la evolución de la pandemia de coronavirus. Al contrario, los datos de la última semana marcan una tendencia más ascendente que la anterior y ahora las esperanzas están puestas en el efecto del toque de queda nocturno y el cierre acordado para el Área Metropolitana. 

La rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, lo dijo en rueda de prensa el día que acataba a regañadientes la orden de cerrar las aulas el 16 de octubre:  "Las pruebas ensayo-error son un problema porque estamos hablando de vidas". La frase llevaba implícita su desconfianza en que las limitadas medidas que el Gobierno andaluz había decidido adoptar esa semana, con el foco exclusivamente puesto en la Universidad, llegaran a ser suficientes para frenar una situación que ya entonces era muy grave. 

Los datos han venido a darle la razón y, aunque la Junta cambió de parecer parcialmente solo dos días después y aumentó las restricciones en Granada (cierre de la hostelería a las diez de la noche, reuniones de seis personas como máximo o límites en celebraciones o velatorios), ha quedado claro que también era insuficiente. De los 8.142 nuevos contagios detectados en los últimos 14 días, 4.213 corresponden a la última semana, más de la mitad. Esto significa que en los últimos días ha habido más casos que en la semana anterior y que la curva sigue en aumento, sin atisbo de estabilización.

La gravedad de la situación que reflejan los números se traduce en los hospitales, con casi medio millar de camas llenas y las UCI prácticamente igual de colapsadas que en el peor momento de la primera oleada de la pandemia. La Junta tuvo claro desde la semana pasada que era necesario poner nuevos límites a la movilidad en Granada y ordenó un toque de queda que ha tardado cinco días en aplicarse, desde su anuncio hasta su entrada en vigor la pasada madrugada del lunes, bajo el paraguas legal del estado de alarma. Y ya para entonces, las medidas tuvieron que ir a más con el cierre perimetral de todo el Área Metropolitana. 

Es de prever que los efectos de este pretendido freno a la movilidad no se dejen notar hasta al menos dentro de una semana, aunque también podría haber una intensificación de esas restricciones si el cierre se hace extensivo a toda Andalucía y, por tanto, afecta a la provincia en su conjunto.  

  

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